El discurso de Herrera

Dentro de un par de semanas Ávila se convertirá en la capital del poder político de Castilla y León. Allí estarán todos los subdelegados del Gobierno, una gran mayoría de alcaldes de la Comunidad, todos los consejeros del Gobierno de la región y muchos altos cargos, y no tan altos, quizá demasiados tal y como vienen los tiempos. 1.000 personas que votarán por unanimidad la continuidad de Juan Vicente Herrera como presidente regional del PP para los próximos cuatro años.

Desconozco el matiz que el presidente de los castellanos y leoneses quiere dar a su discurso, al margen de apelar al trabajo, la honradez, el buen hacer, el esfuerzo, la imaginación, el estímulo o el talante y el talento de sus correligionarios en estos difíciles tiempos económicos que todos estamos viviendo, algunos especialmente sufriendo -219.859 desempleados en la región, de los que 108.248 son hombres y 111.611 mujeres- y que todavía no vislumbran una luz en el horizonte.

Será a buen seguro un momento para reconocer los buenos datos que tiene Castilla y León en aspectos tan destacados como la Educación –solo la buena educación nos sacará de este embrollo-, la Sanidad o los resultados del crecimiento del PIB del 0,97 por ciento desvelados por el último informe de la Fundación de las  Cajas de Ahorros, siendo la comunidad autónoma que más aumenta. Herrera también se ha convertido en el baluarte entre todos los presidentes autonómicos de la defensa de las comunidades autónomas ante un modelo centralizado, que defienden algunas voces emergentes en su partido. Necesario es acabar con las duplicidades –y algunas hay, y no pocas, entre ayuntamientos, diputaciones, delegaciones autónomicas y subdelegaciones de gobiernos en cada provincia-, pero otra cosa es no reconocer el efecto positivo que ha generado la descentralización con una administración más cercana. Otro asunto es insistir ante los funcionarios, cuya misión es servir a los ciudadanos, en no solo hacerla cercana, sino eficaz y atractiva.

Herrera quizá no hable de su futuro, ha sabido durante toda su vida política manejar muy bien sus propios tiempos, y ya todos los ciudadanos saben que esta será su última legislatura al frente de la Junta de Castilla y León. Abrir el melón de la continuidad, por mucho que algunos lo deseen, no es para este momento y lo más seguro es que el presidente convoque un Congreso Extraordinario –qué difícil es verlo en el PP en Castilla y León- para la elección de ese candidato.

Yo sí quiero reconocer a Juan Vicente Herrera en su último Congreso como presidente regional, que hubiera ejercido también como burgalés durante todos sus años de mandato, más de una década, y que habría que cerrar los ojos para no reconocer el impulso en equipamientos realizado en esta capital y provincia, lo que ha supuesto un incremento de puestos de trabajo y de servicios para sus habitantes. Será ya la obligación de sus ciudadanos impulsarlos, darlos a conocer y poner a Burgos en el mapa de ciudad no solo industrial y patrimonial, sino también innovadora,  con tiempo para el ocio y la cultura. Y la herencia de Herrera es sin duda tangible y evidente.

Publicado en DB el 12 de marzo de 2012

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