25
Jun 12

Cosas pequeñas

Son las más importantes. Esas que creemos que pasan desapercibidas y que llevaron a Joan Manuel Serrat a crear una de las canciones más bonitas de su vida como compositor y cantante.  Son aquellas pequeñas cosas que “el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve”.

A veces es un momento, un paseo, el recuerdo de una canción, una mirada, unas palabras a tiempo… que en el recuerdo te hacen sonreír. Cada uno a buen seguro si se sumerge en la memoria se acordará de ellas. Pero también esas cosas pequeñas son las que separan un buen profesional de un inútil, aquel que cuida los detalles y les da importancia, por pequeños que nos parezcan, a otros que los abandonan porque aparentemente no dan la relevancia necesaria. Y puedo certificar, por experiencia, que son mucho mejores aquellos trabajadores que se ocupan de los detalles que los que se despreocupan de ellos.

Pero esas cosas –pequeñas o grandes- también cuentan en la relación con las personas, con devolver un saludo, en el trato humano con los compañeros de trabajo… He conocido a gente, desgraciadamente unos cuantos, que en la competición veía la competencia, cuando la colaboración y compartir el conocimiento son algunos de los mayores placeres de los que puedes disponer en tu ambiente laboral y que mejoran el mismo. Personas que se guardaban información porque suponían que quien dispone de ella tiene el poder. Valientes tontos. Ocurre, sin embargo, que muchos comparten la misma idea y ahí hemos pasado a que se valore más el individualismo que los equipos, y más a los chapuzas que a la buena gente; no sea que en tu equipo te vayas a encontrar con gente que lo hace mejor que tú y al final quedes en evidencia.

Saben, el primer Gran Canciller de la Universidad de Navarra donde estudié, San Josemaría, que celebra su festividad mañana día 26, escribió en uno de sus libros más conocidos:   “Esa palabra acertada, el chiste que no salió de tu boca; la sonrisa amable para quien te molesta; aquel silencio ante la acusación injusta; tu bondadosa conversación con los cargantes y los inoportunos; el pasar por alto cada día, a las personas que conviven contigo, un detalle y otro fastidiosos e impertinentes…” como una guía para personas que quieren ser mejores.

Y,  sobre todo, una cosa, y no tan pequeña, es la franqueza, la mirada a los ojos, y la sinceridad. Y en estos tiempos donde a veces hay que ser tan sutil con el vocabulario para intentar no dañar a nadie nos olvidamos de lo fundamental.


19
Jun 12

Nieto de minero, hijo de ferroviario

Estremece escuchar a Víctor Manuel cantando “la planta 14”. Nieto de minero, hijo de ferroviario, el cantautor asturiano ha dado voz en numerosos momentos a las peticiones de estos profesionales que se han jugado la vida en muchas ocasiones por las pocas medidas de seguridad que se tomaban bajo tierra. Es una profesión mítica por sus inseguridades, sus enfermedades, sus prejubilaciones, sus buenos sueldos, sus trabajos heredados entre padres e hijos. Las cuencas de Asturias, León y en menor medida Palencia han vivido de forma sucesiva a lo largo del tiempo conflictos de unos tipos duros, con la tez manchada por el carbón de la mina. Los que somos nietos de ferroviarios e hijos de funcionarios en cambio hemos estado alejados de estos hombres curtidos en mil batallas,  aquejados de neumoconiosis, bronquitis o la ya famosa silicosis, que ha segado la salud de cientos de ellos.

Pero como casi siempre, y no solo en el caso de la minería, cuando llegamos a las puertas del final de las subvenciones nos damos cuenta de que todo el dinero previamente recibido por Europa, al menos en una parte sensible, no lo hemos destinado a la reconversión de puestos de trabajo, sino a la creación de infraestructuras que no siempre iban a generar empleo de futuro, sino pasajero. En Asturias, bienvenida sea la autovía minera, que por ejemplo nos beneficia a los gijoneses cuando llegamos de León, y también a Langreo y poblaciones del valle del Nalón. Pero pocas empresas, sin embargo, han logrado atraer los euros alemanes en todos estos años.

En El Bierzo –un territorio que bien merece la pena, con un atractivo turístico muy sugerente- se creó la Fundación Ciuden no solo para potenciar el turismo, a través de diferentes ofertas y de un Museo Nacional de la Energía que en su proyecto bien merece la pena, sino para investigar o desarrollar la captura del CO2 con una industria pionera en Europa. Ahora, sin embargo, en tiempos de crisis parece que esa idea inicial se encuentra de capa caída, cuando debería aún más revitalizarse. 10.000 empleos directos o indirectos derivados de la minería en el norte de España parece que van a verse sujetos a una reconversión, pero antes de ello y antes de que llegue 2018, con el final de las ayudas públicas, no se les debe dejar caer.

El carbón sigue siendo una de las principales fuentes de energía en España. Europa nos presiona no solo por las subvenciones, sino también en búsqueda de una energía limpia, pero nuestro carbón supone también una reserva estratégica. Algo habrá que hacer para ayudar al menos a la explotación del mismo si sirve para mantener empleos –en estos años tan necesarios- y desde luego nuestros responsables políticos deben ponerse las pilas energéticas para intentar solucionarlo, o al menos paliar los posibles recortes. Aquí también nos toca evolucionar.

Columna publicada en DB y El Comercio


12
Jun 12

Eficacia

Eficacia

Lleva unas semanas circulando por las redes sociales la cifra de que en España hay 500.000 políticos y que con 150.000 sería suficiente, y quizá con menos. De hecho, la presidenta de la Comunidad de Madrid quiere reducir casi en un tercio el número de procuradores regionales, y aunque sus declaraciones parecen ciertamente cara a su propia imagen en momentos de austeridad, lo cierto es que con mantener un tercio solamente parece que sería suficiente, y no en su Comunidad Autónoma, sino en el resto de regiones de España. Si los políticos siguen teniendo el voto cautivo en los foros para qué tantos se preguntan los ciudadanos.

Y la indignación sube cada vez más cuando en los medios, donde ya todo vale, y se ha eliminado prácticamente la censura previa existente por presiones de uno u otro tipo, un día tras otro nos encontramos cómo se derrocha el dinero público en gastos particulares por parte de no solo representantes públicos, sino también aquellas personas que reciben subvenciones en sus organizaciones desde los presupuestos generales del Estado, como pueden ser empresarios o sindicatos, amén de otros ejemplos. Esta crisis que desgraciadamente está sufriendo España, y más de cinco millones de desempleados especialmente, está realizando un efecto limpieza donde ya nunca nada volverá a ser lo mismo, y pocos podrán gozar ya de una impunidad que a todas luces parece desorbitada por los casos que se van conociendo.

Sin embargo, esto no acabará con la inercia del sistema de trabajo en muchas administraciones, donde se suceden los informes, y faltan soluciones rápidas y efectivas. Muchas veces porque el dinero con el que juegan no es el suyo propio y decisiones que podrían ahorrar dinero o promover el empleo acaban en el sueño de los justos. Algo que es difícil que ocurra en las empresas privadas donde el presupuesto que maneja sale del propio bolsillo de los emprendedores y saben que una determinación a tiempo y en forma puede solucionar ulteriores dificultades.

La pena es que es muy difícil valorar la eficacia, e incluso los propios jefes intermedios  se abstienen de ese trabajo, porque supondría examinarse ellos mismos del cometido que realizan, incluso en puestos donde existen duplicidades manifiestas;  pero sería un gran paso en aras de esa competitividad que tanto se pide a nuestro país que se pudieran cuantificar las capacidades y las habilidades desarrolladas en una tarea concreta.

Es cierto que sucedió ya hace unos cuantos años, pero a una persona muy cercana, en una administración que no es Castilla y León, cuando se incorporó a su puesto de trabajo su jefa a las pocas semanas le pidió que no rindiera tanto porque los demás tendrían que duplicar su esfuerzo. Cambiar esta mentalidad no será fácil. Dicen que si España es intervenida, y que si se asemejan las medidas a las griegas, tendrán que reducirse en medio millón el número de funcionarios. Pero en los funcionarios de a pie creo que no está el   secreto de la eficacia, habría que mirar algo más arriba. Un poco más y que miren las barbas del vecino…

Columna publicada en DB el 11 de junio de 2012


02
Jun 12

Un cielo muy grande (Ha fallecido Sátur Lorenzo)

Nos habíamos visto poco en los últimos cuatro años, durante tu permanente lucha contra el cáncer… te habías aferrado a la vida, y habías hecho rezar a todos como posesos, pero a veces Dios quiere, aunque no lo entendemos, a los mejores entre los suyos.  Un whatsapp de Eduardo me avisaba de tu fallecimiento, luego entró el de mi hermano Luis Carlos, con quien coincidías de vez en cuando en Valladolid, me fueron entrando sms y mensajes. Ha muerto Sátur… languidecía el teléfono y no por ser una noticia esperada, pues te habían dado unos pocos meses de vida, no deja de suponer un mazazo cuando te enteras. Dirán que eres de Oviedo, pero quisiera aclarar que naciste en Gijón, nacimos, y por eso tienes un corazón enorme de grande, por eso te quería todo el mundo, por eso tu perfil en Facebook se está llenando de emocionados mensajes de numerosos lugares. Allí coincidimos en Asturias, y luego las circunstancias nos fueron acercando. Quién me iba a decir que yo acabaría en Burgos y tú también. Aquí junto a un buen grupo de padres pusiste en marcha el Colegio Campolara, con la idea de formar chavales que estudiaran y tuvieran criterio, tu experiencia previa como profesor en otros colegios fue clave en esos primeros pasos, y tu impulso decisivo. Te adentraste en el mundo de la comunicación y estuviste de gerente en la agencia Ical. Luego volviste a la enseñanza mientras llevabas la Comunicación del Opus Dei para todo Castilla y León durante unos cuantos años, incluso mientras duraba tu enfermedad.

Hace apenas un mes comentabas en Facebook, por donde seguíamos tus andanzas y tus sonrisas:  “La familia nos vamos contando las novedades y las agendas inmediatas. Por mi parte, tras cuatro años de exquisita atención en la Clínica de la Universidad de Navarra me limito a transmigrar a departamentos similares en Hospitales de la Universidad de Valladolid”. Sabías que ya te quedaba poco de vida, pero nunca, nunca dejabas de sonreír, y nunca, nunca dejaste de luchar por sobrevivir, de intentar levantarte cuando estabas en la silla de ruedas, de manejarte por tu cuenta, de leer.  Serviste de ejemplo para muchos enfermos sobre la forma de afrontar el dolor. Sobre cómo enfrentarse a la muerte, precisamente porque estabas convencido de que era un paso más hacia otra vida.

Sabes, quizá te nombre mi intercesor para muchas cosas por las que ahora tengo que pedir. Algunas cercanas de enfermedades de seres queridos, otras inútiles como el ascenso del Sporting. Quizá me acuerde de ti cuando pierda la sonrisa por motivos nimios, cuando me cabree por tonterías –nunca te vi hacerlo-, o cuando se me ocurra que la vida no vale la pena, porque no vi a nadie nunca, con la gravedad de tu enfermedad, luchar por ella como tú.

Descansa en paz. Gracias.