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Ago 13

Un recuerdo con don Miguel

Una reciente entrevista en Diario de Burgos a un gran tipo como Germán Delibes me ha recordado a su padre don Miguel, el escritor que encontró en el pueblo burgalés de Sedano la paz, el encuentro familiar, y un remanso para sus aficiones como la caza y la pesca.

Para mí, Delibes es también un recuerdo de hace ya unos cuantos años, cuando le intenté convencer de que nos concediera una entrevista en una serie que estábamos haciendo sobre Castellanos y Castilla para Diario de Burgos. No era fácil porque Delibes, don Miguel,  era ajeno a las lisonjas y entonces no receptivo a encuentros con medios, y solo, en muy pocos momentos, hacía excepciones, como cuando publicaba un libro y generalmente de una forma muy limitada hablaba con el periódico que dirigió, El Norte de Castilla, y quizá alguna agencia de noticias.

Tanta le debió parecer mi insistencia que el escritor me acabó diciendo que cogiera todos sus libros, porque todos decía reflejaban el alma de Castilla que yo pretendía encontrar, seleccionara algunos párrafos y le diera forma a la entrevista. No lo hice, lógicamente, a pesar de su ofrecimiento, y perdí una excusa y una oportunidad de volver a leer algunos de sus clásicos y adentrarme en otros.

Sin embargo, cada verano, busco en la biblioteca de casa, algunos de los viejos y manoseados libros de Delibes, como El Camino, el primero de los tomos que leí en mi juventud, como miles de españoles, y que me enseñó a navegar por las aguas de la literatura.