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Dic 15

Gestamp, la fuerza de una empresa

En 1958 se creaba Gonvarri en Burgos, por un señor de Rabé de las Calzadas, Francisco Riberas, que siempre llevó a Burgos en su corazón. En 1997 sus hijos crearon la corporación Gestamp. En 2015, dedicados al acero y componentes del automóvil, cuenta ya con más de 100 plantas en todo el mundo y 30.000 trabajadores. Si en 1997 la facturación era de 200 millones de euros, actualmente supera los 7.000 millones. Una empresa familiar que suma los principios y valores corporativos basados en la fuerza del trabajo bien hecho, en el esfuerzo, en la integridad y en mantener permanentemente el foco en el cliente. Quien lo cuenta es Francisco Riberas, actual consejero delegado del grupo, y con el que tuve ocasión de mantener recientemente una entrevista para La 8 Burgos que pueden ver en nuestro canal de youtube.

Para mí Gestamp era una gran desconocida, de unas dimensiones, a nivel español, descomunales. Una empresa que había visto en la crisis una oportunidad, y había aprovechado para crecer y establecerse en países como China y Estados Unidos; que había realizado adquisiciones (la posible actual al gigante Abengoa desde Gonvarri se ha frustrado por falta de financiación) y que han estado siempre pendientes de su política de endeudamiento. Figuran entre las 200 principales empresas familiares del mundo, y como dice Francisco, con una mirada a lo alto, era muy difícil cargarse el proyecto creado por su padre, que contaba con raíces muy sólidas, una buena reputación, y un salto de lo comercial a lo industrial, que tanto necesita nuestro país. De hecho, para mantener esos principios en las 130 plantas de Gestamp en el mundo se exhibe la misma foto del fundador, para no olvidarlos.

Y también por eso su apuesta por la investigación y el desarrollo, con numerosas plantas dedicadas íntegramente a ello, donde Riberas destaca dos variables: pendientes del producto y de tecnología comprometida y rompedora; y una estrategia global para poder estar presente en diferentes mercados en cualquier lugar del mundo. Para él, el I+D+i, no son palabras, ni subvenciones: es diferenciar los productos para que no se pueda competir solo con el precio. Sabe que vivimos en una Europa donde la mano de obra nunca va a ser barata y por ello debe ser eficiente y competitiva, y que el modelo a conseguir es ese, el que dará fortaleza.

Le pregunto si es verdad el mito de que en Rabé de las Calzadas, el pueblo de sus orígenes, no hay paro, como dicen los rumores (la tasa está en el 6 por ciento) y dice: “Castilla y Burgos siempre lo tenemos muy claro en el grupo”. De hecho Gonvarri, en Burgos, y Gestamp, en Dueñas, son de las más productivas.

Reitero, desconocía mucho de este gigante, tras el encuentro con su presidente, puedo asegurar que aún desconozco más dadas las magnitudes del grupo, pero me he acercado, un poquito, a lo principal: La importancia del trato humano, de la cultura del esfuerzo, de adelantarse a los acontecimientos, de la investigación y de ser positivo. De empresarios, que ya conozco algunos, con capacidad de liderazgo. Le hablé del Parque Tecnológico de Burgos, le quise hacer un guiño que seguro recogió.