El reto de la Universidad

Esta semana he tenido ocasión de acudir a una jornada sobre innovación y talento como claves para el éxito. Y en ellas participaba el director de la firma Accenture, Juan Pedro Moreno, una multinacional que en España emplea a más de 10.000 personas en diversos ámbitos del trabajo. Una de las manifestaciones que nos dejó y que marcó como relevante este periódico fue que «el reto de la universidad es formar en el empleo» además de insistir en la formación en profesiones que serán necesarias en el futuro y que están dejando de serlo ahora.
Total, que nos cargamos de un plumazo todas las humanidades, las filologías…. Puede que no haya sido ese tampoco su objetivo, pero si el de reflexionar sobre las enseñanzas en los centros universitarios. Una consideración que a buen seguro se preguntan permanentemente los gestores educativos.
También habría que preguntar a los posibles empleadores qué tipo de trabajador prefieren. Lógicamente, son necesarios unos conocimientos. Pero recientemente un profesor de la Universidad de Burgos me refería que quizá tuvieran más salidas los estudiantes con conocimientos de inglés y alemán, que los específicos de cada uno de los grados. Qué busca un empresario. Probablemente jóvenes con iniciativa y que no se frenen ante cualquier contratiempo. Con capacidad de trabajo, pero también de hacerlo en equipo. Rebeldes, que digan las cosas que no ven bien, y no sumisos. ¿Da lo mismo un aprobado que un sobresaliente para contratarle si cuentan con las condiciones anteriores? Quién se fija ahora mismo en las notas de la carrera. Tengo mis dudas a que influya mucho. De ahí también la importancia de que en las prácticas se puedan saber realmente los conocimientos de las personas, su capacidad de adaptación y de aprender. Pero más que eso también sus capacidades.
¿Quieren los posibles contratantes gente de la que se puedan fiar más que otras cualidades? Estudiantes honrados y que admitan sus errores, sepan escuchar y se dejen enseñar no serían buenos candidatos para un puesto directivo o para ejercitarse, insisto, con ese bagaje previo necesario.
Sí, hay que conocer lo que es un balance, y saber manejar programas, pero eso ¿no se aprende también a posteriori?
No eliminaría en numerosos puestos de trabajo a personas concretas porque no tienen el Máster más guay, si tienen iniciativa, si saben relacionarse, si crean un buen ambiente en su trabajo, si sonríen, y si conocen también la importancia del tiempo libre.
Sí, Harvard, Yale, MIT, Oxford…. estarán siempre valoradas entre las mejores universidades del mundo, porque son las que más dinero cuentan, donde existe más investigación y un nivel de exigencia más alto. Si tienen los mejores alumnos, lógico que sean los mejores centros.
Pero sigo dándole vueltas a qué carreras van a llevarnos a un mundo mejor.

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