Fiestuqui

Parece que ya han decidido cuándo nos colocan las fiestas de San Pedro, San Pablo y San Fermín. Del 28 de junio al 8 de julio. Auguro cuatro días grandes y siete aburridos. 11 jornadas parecen muchas para intentar mantener arriba el fragor de las celebraciones. Con un mismo presupuesto, que es lo que parece que va a ocurrir, no habrá fuegos artificiales ni la mitad de los días. Y la música del Paseo de la Sierra de Atapuerca acabará hartando al más paciente de los vecinos. Del botellón es mejor no hablar, está legitimado y parecen demasiados días de concentración a las orillas del río para beber.

¿Y cuántas corridas de toros ofrecerán? Ahora mismo no sabemos todavía qué empresa recogerá el testigo, si se renovará o no. Tampoco conocemos dónde serán las barracas porque en La Milanera siguen sin tirar un metro cuadrado; y en qué condiciones se celebrará la Feria de Tapas, después de las críticas que están recibiendo la calidad de algunas de las mismas.

Me hubiera parecido más razonable que nuestras fiestas fueran del 22 de junio al 29 del mismo mes. Si por mi fuera, suficientes días serían entre San Juan y San Pedro y Pablo, del 24 al 29. Sería finalizar con la Ofrenda Floral, pero por qué no.

Los diseñadores de las actividades de las fiestas tienen un reto ahora: 11 días para entretener a los vecinos, al menos durante la tarde y la noche, y teniendo en cuenta que los cuatro primeros, si contamos el pregón -por cierto, también hay que valorar que los burgaleses echaron de menos los fuegos artificales este año esa noche-, son en un largo fin de semana y con las flores ya la primera mañana del viernes y la cabalgata la mañana del domingo -aquí también habría que hacer un ejercicio de originalidad- , qué nos queda entre el lunes y el domingo siguiente, el del burgalés ausente.

En esta misma Página Par -con otro diseño diferente- he escrito en diversas ocasiones sobre las fiestas patronales de Burgos. No es lo más importante que nos ocurre y es cierto que el sol aporta más de un cincuenta por ciento al éxito de las mismas, aunque ahora en el multiusos da lo mismo. Pero ocurren año tras año y si no se pueden cambiar, al menos debemos mejorar.

Y ya que hablamos del burgalés ausente. Estos días cumple 100 años, nada más y nada menos, que el Centro Burgalés de Buenos Aires, uno de los más importantes para nuestros compatriotas en el mundo. Cada año precisamente a Burgos acuden varios ciudadanos que residen en Argentina. Parece que en este evento centenario no habrá representación oficial ni del Ayuntamiento de Burgos, ni de la Diputación. Deben andar preocupados por cómo justificar los viajes. Pues lo cierto, si esto se cumple, y allí no va nadie, es que es todo un patinazo. ¡Enhorabuena majos!

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