El tren digno

Miles de extremeños ya se han cansado después de unos cuantos años de que les tomen el pelo y se plantaron este sábado en Madrid no para pedir precisamente que la alta velocidad llegue a Cáceres y Badajoz, sino simplemente un tren digno, que rebaje las seis horas en que transcurre el recorrido entre Badajoz y la capital de España en locomotoras diésel –no está electrificada la vía-, sin cafetería y bastantes veces con avería asegurada. Para que los viajeros que se trasladan de Mérida a Sevilla, que son casi 200 kilómetros, no superen las cuatro horas. No son peticiones exageradas, sino más bien justas, y allí que se fueron miles de habitantes de esa comunidad autónoma, con su presidente a la cabeza (está bien ser el convocante porque así se despista el objetivo) para reivindicar un transporte mejor y digno.

Desgraciadamente parece existir para Adif una España de dos velocidades, y para quien maneja la política ferroviaria. Aquí, en la provincia de Burgos, bien conocemos también lo de ser olvidados, aunque vista la situación de aquella región parece que no deberíamos quejarnos. La tomadura de pelo que estamos sufriendo con la llegada de la alta velocidad es tremenda. La coña con que se están tomando los informes del tren directo para la circulación de mercancías es alucinante. Pareciera que algunos partidos han visto en Cataluña la excusa para no seguir trabajando para el resto de España. Y los líderes de esos partidos en la región, en la provincia, o en la ciudad han respirado al ver que lo que sucede con esa comunidad autónoma evita otras críticas. Es cierto que es fundamental para España, para Castilla y León o para Burgos mantener la unidad patria, pero no podemos dejar de crecer por ello.

Es que las cifras en las que nos estamos manejando –y que ustedes conocen por haber sido publicadas por este periódico- las podría haber asumido hasta la Diputación de Burgos si la Junta le pagara aquellas partidas que no le corresponden a la institución provincial y sí a la regional. En las cantidades de euros que nos movemos es una ridiculez para unos presupuestos generales del Estado que de momento no tienen hoja de ruta.

Sabemos ya que los políticos básicamente no defienden los intereses de los ciudadanos a los que representan, sino los del partido que les pone en las listas y que si se mueven no salen en la foto. Pero si todavía les resta algo de dignidad profesional, y conociendo lo que supondría para esta provincia ese movimiento de mercancías, si entre los cuatro formaciones que tienen representantes en el Congreso no logran el objetivo, deberían dimitir de sus funciones los causantes de esta chapuza. Y el director general de transporte de la Junta quizá debería haberse callado cuando recientemente en Pancorbo afirmó que su administración reforzará el transporte de mercancías en tren. Trabajo tiene, porque solo el 2 por ciento lo hace en Castilla y León, siendo más limpio y más barato.

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