Los 50 años del Rey

Meses antes de abdicar Juan Carlos habló con su hijo. Se acercaba el momento, y el Rey que conocía perfectamente la situación en qué se encontraba y la percepción que de él iban teniendo los españoles no quería dejar a Felipe una herencia así. Pese a haber sido uno de los puntales de la transición en España, iba a concurrir en el también la circunstancia de que nadie es profeta en su tierra. Los últimos años tampoco había hecho mucho que precisamente aumentara su reconocimiento. Hace ya unos cuantos años, en el Palacio de El Pardo, uno de los escoltas del Rey emérito ya me lo advirtió. Andaba perdido por los pasillos cuando le vi tomando unos pinchos y quizá con una copa en la mano. Esperaba a la Princesa Diana de Gales. El escolta se me acercó y me dijo: ‘El Rey ni come, ni bebe’. Me volví hacia el salón principal después de haber comprendido el mensaje.

En un momento, bajaron todas las barreras ante la familia real, y fue el comienzo del fin en unas encuestas en que siempre estaban entre los mejor valorados. A partir de 2011 cuando se produjo el primer suspenso dejó de preguntarse por el Rey en las macroencuestas del CIS.

En un encuentro que tuvimos con el actual Rey los gestores de iRedes, Felipe de Borbón y Grecia nos reconoció que con las redes sociales, en su caso, sería peor lo que silenciabas que lo que decías. Se estaba preparando para asumir una Jefatura de Estado que podía ser atacada en cualquier momento, a través de un tuit de apenas 120 caracteres. Pero el Rey, que este mes cumple 50 años, es el monarca mejor preparado de nuestra historia. Hizo el COU en Lakefield en Canadá. A su regreso a España pasó por las tres Academias. Precisamente acaba de nombrar jefe de la Guardia Real al número 1 de su promoción de Zaragoza. Luego estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, que complementó con clases particulares con expertos catedráticos de otras materias. Al finalizar la carrera continuó su formación y empezó a sustituir a su padre en los viajes a Centroamérica y Sudamérica a las tomas de posesión de los presidentes. Es un buen deportista. Amigo de sus amigos, cuenta con asesores que ideológicamente entre ellos pueden estar a un mundo de distancia, pero a todos respeta, y sobre todo ha empatizado con bastante gente de su generación.

Su década cincuentona será una década fundamental para el futuro de nuestro país. Ha recuperado además buenos datos en los sondeos, y los partidarios de la República se encuentran representados en unos partidos no mayoritarios. Pero han cambiado las cosas de cuando reinaba su padre. La veda se abrió -a raíz precisamente de la caza de elefantes- y Felipe debe medir todas y cada una de sus palabras, irradiar convencimiento y dar ejemplo de transparencia y honradez. No me cabe la menor duda que no podíamos encontrar un Rey mejor.

(Publicado en mi columna de página par el 22 de enero)

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