Pernoctaciones

Parece que todo el debate sobre el turismo en Burgos gira en torno al número de pernoctaciones que nuestros viajeros realizan de media. Que se quedan en el día y medio y no logran alcanzar las dos noches nuestros turistas. Pese a eso se ha superado la barrera de los dos millones gracias al crecimiento de un 15 por ciento de los viajeros. En cualquier caso, no será fácil que la media suba, porque también cuentan en las noches hoteleras aquellos que se desplazan por razones de trabajo, y que habitualmente solo ocupan un día la habitación. Burgos es una ciudad industrial y son unos cuantos los trabajadores y directivos que entre semana se desplazan hasta aquí.

Recuerdo cuando trabajaba en el Museo de la Evolución que en encuestas aleatorias que realizábamos, la mayoría de la estancia de los visitantes eran dos o más días. Precisamente para el turismo eran días claves no solo la Semana Santa y el verano, ahora más distribuido entre junio y setiembre, sino también en qué día caen el primero de Mayo, o el 1 de Noviembre, o el 6 y 8 de diciembre y también el 12 de octubre.

Burgos, capital y provincia, suman los suficientes atractivos como para que madrileños, vascos, catalanes o vecinos de nuestra comunidad autónoma se desplacen hacia este territorio. Es cierto que falta trabajo por hacer sobre todo con aquellos que nos atraviesan hacia las playas del sur, o los que se acercan al Guggenheim de Bilbao, de los que un 66 por ciento del millón de visitantes son extranjeros, y luego se trasladan a otros lugares. O con los británicos que viajan en barco hasta Santander para seguir luego la marcha en el coche que han cargado.

También, dado los miles de vehículos que circulan diariamente por nuestras carreteras, deben encontrarnos fácilmente en la web o en indicaciones viales. En Francia, todos los lugares que son Patrimonio de la Humanidad están señalizados suficientemente antes de llegar y atravesarlos, para que aquellos que quieran puedan decidir con tiempo si se paran o no. En España son pocos los carteles que se encuentran en las autovías y autopistas. Apenas, en nuestro entorno, la Burgos-León marca algunos lugares que visitar .

Estamos, además, muy cerca de un paraíso de la gastronomía como son las tres provincias vascas. Se acumulan las estrellas Michelín, mientras que en Burgos solo contamos con una. Probablemente no sea tanta la distancia entre nuestra cocina y la suya como marcan las distinciones francesas. Pero da la sensación que algo hay que hacer en este campo.

Debemos sorprender a nuestros visitantes, evidentemente vender lo que ya tenemos, que no es poco, pero también hacerlo de manera que lo valoren personas de todas las edades, y también lo que no tenemos pero podemos acercarnos a ello. Aprendí desde pequeño que el paraíso debió estar en Asturias, pero por qué no en Burgos.

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