Fiestas

En pocos días el pregón dará el inicio de las fiestas de la capital burgalesa. El debate este año no ha ido ni por la ubicación de las  barracas, ni por la calidad de los conciertos, ni por el número de días con actividades –nada menos q ue 11-, sino por si los hosteleros deberían o no pagar por su ubicación en suelo público.

En el fondo, también está en discusión la calidad de las propias tapas y el precio de las mismas. A todos nos cuesta reconocer nuestros propios errores. Las tapas en Burgos han cambiado exponencialmente en los últimos años, pero todavía nuestra media no está en el mismo puesto que otras capitales que las llevan por herencia. La gastronomía es tendencia permanente en estos últimos años y toca, para sus profesionales, seguir avanzando, investigando y trabajando con el producto.

Nadie ha cuestionado que a los feriantes se les pase una factura por el espacio utilizado para sus atracciones, mucho mayor que el cuchitril que se utiliza para la feria de tapas. En este tema, el de las casetas, parece también existir un consenso en cuanto a tamaño y limpieza entre todos los partidos políticos.  A veces, todo es un problema de formas, y de diálogo.

Todos sabemos que las fiestas en Burgos triunfan si hace buen tiempo, y en la calle, y los fines de semana y festivos con que coincidan los once días en que transcurren, es decir, la mitad. Y con un poco de suerte, para los aficionados a los toros, si en los festejos ha habido alguna salida por la Puerta Grande del Coliseum. El viento y la lluvia ya no son un peligro, estos se han transformado en ruido y agobio en el interior de este espacio multiusos. Parece que el empresario taurino ha entrado con el pie derecho en la plaza, pero esto es como el fútbol, si la pelota no entra, si el toro o el torero no responden, acaba mal.

El Curpillos ha supuesto este fin de semana la cuenta atrás de los Sampedros unas fiestas que se presentarán sin apenas novedades , y donde el botellón será el protagonista nocturno, en la ribera del Arlanzón, a falta de otras emociones y de conciertos llamativos, que con un poco de suerte podrán ser sustituidos por algún partido de la selección española en el Mundial de Fútbol de Rusia.

Ha transcurrido otro año  y solo podemos poner una vela para que llegue por fin el sol, y los burgaleses y visitantes se diviertan durante los 11 días festivos, pensando que con un estirón en 2019 podemos llegar a los 15 días, para felicidad del concejal de festejos y sorpresa de todos los ciudadanos.

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