Políticos

No todos son mentirosos, ni serviles, ni ladrones… El problema es que las actitudes de algunos de los que han representado a los principales partidos han sido así. Y  otros que los representan se creen que están en el olimpo de los dioses, en lugar de en el limbo. Pero, pese a todos,  mi máximo respeto a los políticos. A esos que se dejan la piel por su pueblo, por su ciudad, por su autonomía e incluso por España. Y lo hacen con respeto por sus vecinos, por los ciudadanos, por sus contrincantes, que no enemigos.

La gran mayoría de nuestros representantes públicos no tienen el salario de un congresista o un diputado del Parlamento Europeo. Y trabajan más de las ocho horas que fijan los convenios de la empresa privada. Les falta , es cierto, capacidad de liderazgo. Pero les sobra laboriosidad y honradez a patadas. Es cierto que a algunos el cargo les cae un poco grande, pero el número de representantes públicos que tienen que buscar los partidos para completar las listas municipales, autonómicas, generales y europeas es enorme. Y ahí puede acabar cualquiera. También los que se creen más listos. También los soberbios. También los faltosos, los perezosos y los jetas.

Pero siguen siendo minoría frente a los que han llegado a la política con vocación de servicio. Personas que sacrifican su trabajo y su familia por el bien común. Quizá también un buen sueldo. Al menos durante una legislatura porque luego necesitan volver a su actividad privada.

Gente a la que no le gusta aparecer en las fotos, y que lo hace por obligación. Políticos preparados que conocen la historia de España para evitar caer de nuevo en los mismos errores de un país cainita. Que conocen la de Castilla y León para intentar ofrecer a sus administrados dosis de autoestima y amor propio. Que toman decisiones que no buscan votos, sino lo mejor para sus conciudadanos, y por eso pueden mirarles a la cara.

El asunto es que aquellos que tienen que confeccionar las listas algunas veces les da miedo buscar a los mejores porque les ensombrecerían. Y otras, que el ejemplo que han generado otros compañeros aleja de las mismas  a personas capaces y preparadas. Aun así, siguen siendo mayoría los que más allá de su puesto ven personas a las que llegar y buscan solucionar problemas de verdad, que los hay y muchos, al margen de los que aparecen en las tertulias, y no repetir la misma cantinela en cada programa, en cada cita electoral.

El próximo 26 de mayo, además de celebrar el cumpleaños, tocará ir a votar. Seguimos sin listas abiertas para eliminar a los poco fiables. Pero será una votación libre que decida quiénes queremos que nos gobiernen. Y modelos para valorar contamos con unos cuantos.

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