Todas las entradas de: Antonio José Mencía

Solos

No hace mucho tiempo, un trabajo del Instituto Nacional de Estadística señalaba que en 2030, el año de la famosa Agenda, y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, habrá en España 5,5 millones de hogares unipersonales, que supondrán aproximadamente el 30 por ciento del total de los mismos.

Intuyo que serán unos cuantos más. La cifra asciende a 11,7 millones cuando se cuentan los hogares en los que vivirán una o dos personas, la gran mayoría ancianos, aunque la tendencia al individualismo que viene marcando nuestra sociedad, al menos la europea occidental, también suman adultos de cualquier edad. A ciertas edades comenzamos a sumar manías y nos da miedo compartirlas. Tengo un amigo que con cada década dice que hay que sumar una, a los cuarenta tendrías 4 significativas, a los cincuenta 5, y así sucesivamente.

Estos años estamos viendo, los que pertenecemos más o menos a la misma generación, que uno de los principales empeños que nos tocan es la atención a nuestros mayores, que aunque se valgan por sí mismos, y  no son estos el mayor número, también se van deteriorando y además necesitan el cariño de sus familias. Pero no es fácil. Vivimos desplazados en muchas ocasiones de la residencia familiar. Sumamos otras obligaciones. La edad avanza. Recientemente un buen amigo se prejubilaba en unas buenas condiciones, y uno de los asuntos que me recordaba que haría sería atender mejor a sus padres, que en la situación laboral que se había encontrado hasta ahora no había sido fácil.

Pero cuántos de ellos viven en soledad porque no tienen nadie a quién acudir. Y solo unos voluntarios de alguna asociación se acercan alguna vez por semana para hacerle compañía, realizarle algunos trabajos o acompañarle a dar un paseo. Recuerdo un periódico que hace un par de años comenzó a plantearse relatar las historias de aquellas personas que morían solos y cuyo cuerpo se encontraba días después del deceso.

Una de las cartas al director que me queda en el recuerdo de mi paso por este diario es la de un ciudadano burgalés, con ya una cierta edad, que vivía solo y los domingos coincidía en Misa con una persona, que también acudía sin compañía. Así semana tras semana, un domingo tras otro. Al  cabo de unos meses comenzó a dejar de verle. Apenas tenía información sobre él. Preguntó a otras personas que también asistían a la misma Misa. Repasó esquelas. Pero ¿las había de personas solas? Varios meses después, casi por casualidad, supo que había fallecido. El hombre escribía en la carta que le hubiera gustado conocer más a su compañero de asiento, pero que  ni le había invitado a tomar  un café… ese individualismo mal llevado.

El 90 por ciento de los que han muerto por Covid en este 2020 han sido mayores. Y todavía fallecerán bastantes más. Al menos en este 2021 que no estén solos.

 

 

 

 

 

Felipe VI

Comencé mis andanzas informativas acudiendo a los estudios de Prado del Rey en Madrid para realizar mini entrevistas para periódicos locales a través de la agencia Europa Press. Algunas publicadas entonces en Diario de Burgos. Todavía existía el Un, dos, tres y la grabación duraba casi toda la semana. Como era el último que me había incorporado a la redacción de reportajes me tocaban –siempre junto a un fotógrafo, nuestro objetivo eran sobre todo las revistas del corazón- casi todos los marrones, es decir, asuntos que transcurrían al final de la tarde o el principio de la noche. Así acabé en un desfile de moda de niños benéfico, al que iba a asistir la hermana del entonces Rey Juan Carlos, Pilar de Borbón.

Tenía que hacer una breve crónica con asistentes, etc. Pero a los pocos días se iba a producir un acontecimiento histórico, como el regreso de los restos de la reina Victoria Eugenia a España, así que con la complicidad del marido de doña Pilar, Luis Gómez Acebo, un gran tipo toda su vida, le pasé a la hermana mayor del Rey una nota diciendo que quería preguntarle sobre su abuela. Me miró a distancia, asintió y mi director entonces se sorprendió por la mañana al encontrarse sobre la mesa con una entrevista con Pilar de Borbón, poco habitual entonces. Y a partir de ahí, y de un encuentro con don Juan, realizado gracias en parte a un buen amigo cuyo abuelo era el Jefe de la Guardia Real, comencé a hacer información de lo que se llamaba ‘Casa Real’.

El tema era básicamente perseguir a los miembros de tan ilustre familia, sobre todo a los hijos, Elena, Cristina y Felipe. Con Felipe recorrí cada año cada una de las academias militares, acudí a la Universidad Autónoma,  recorría sus andanzas pero llegó el tiempo de venirme para Burgos. Con Elena viví de cerca su supuesto romance con Luis Astolfi, al que seguí por varias competiciones de hípica por toda España. Acabó todo cuando la infanta me dijo que dejaba los caballos por la enseñanza. Fue portada en Hola, apoyado claro por unas fotos en las que se veía a Elena y Astolfí bastante cerca .

A Felipe también le vi luego en varias ocasiones, cuando me invitaban a algún acto de la Casa Real, o en la larga visita al nuevo edificio de Promecal, o en Zarzuela para hablarle de iRedes, y de las dudas que tenía de su presencia –a través de la Casa- en redes sociales. Pienso que es el rey mejor preparado de la historia de España. Que es honrado y una buena persona. Que quiere lo mejor para los españoles y que ha hecho muy bien casándose con Letizia.

Hay Monarquías en varios países de Europa y están funcionando. Aquí se han destapado etapas de corrupción de su padre, y tendrá que purgar por ello el rey emérito si así lo entiende la Justicia. También un cuñado faltó el respeto a la institución. No tendrá fácil defenderse de todo Felipe, y más cuando no es elegido democráticamente cada cuatro años. Pero creo que los hechos demostrarán que no andan equivocados la mayoría de españoles que apoyan al monarca.

Paisajes de cine

El estreno de la serie El Cid en Amazon Prime Video ha vuelto a suscitar la pregunta de si se está haciendo todo lo posible porque Burgos sea un claro territorio cinematográfico.  Es cierto que la mayoría de exteriores de la serie sobre Rodrigo Díaz de Vivar no se ha rodado en los mismos lugares que pisó el legendario caballero, pero no lo es menos que lo ha vuelto a poner en la boca de muchos y que probablemente el próximo Fin de Semana Cidiano tenga más atracción que nunca si lo sabemos aprovechar, y si contamos con algunos de sus principales intérpretes, si es que esta ficción logra buenos datos y continúan con más temporadas.

De momento, el primer capítulo se inicia con la Batalla de Atapuerca, donde dos hermanos, los reyes de Castilla –Fernando I- y Navarra –García- se enfrentan. Fernando I lo interpreta José Luis García, un sevillano de corazón burgalés, apasionado por la prehistoria. También se ha puesto en valor, gracias y la ilusión y no el poco trabajo de varios adictos a Clint Eastwood el cementerio de Sad Hill, el lugar donde finaliza la película de El bueno, el feo y el malo, que junto al legendario actor interpretan Lee Van Cleef y Eli Wallach con música que pasaría  a la historia de Ennio Morricone.

Ahora, una productora que le ha comprado los derechos a Manuel Ríos San Martín por su novela La huella del mal, que transcurre en los yacimientos de Atapuerca, el Carex y su entorno, está intentando conseguir financiación para que esta producción también se convierta en una serie de éxito. Es cierto que es el tiempo de las plataformas como Movistar, Netflix, la citada Amazon, Disney, HBO… Y también de una apuesta por lo cinematográfico en las grandes televisiones europeas, y que el público parece haber respondido pagando por contar con una  importante cantidad de oferta. Estamos en un buen momento.

Mientras tanto, el mundo se puebla de oficinas de Film Comission para intentar que los rodajes se realicen en sus territorios. Suelen ser organizaciones sin ánimo de lucro, apoyadas por administraciones locales o autonómicas –en el caso de España- pero que se encuentran en tremenda competencia como lo ocurrido, por ejemplo, con la última temporada de Juego de Tronos donde la rivalidad era mundial, porque son millones de dólares los que hay en juego en estos trabajos. No hace mucho tiempo un lugar de destino turístico ha sido Almería para visitar el saloon o el banco de películas del Far West, pero también recordamos en nuestro imaginario fílmico la Gran Vía de Madrid, la Plaza de España en Sevilla, o el castillo de Belmonte, de ese Cid interpretado por Charlton Heston y Sofía Loren… Y quién no ha conocido Nueva York a través del cine.

Burgos y Castilla y León han sido ya escenarios de muchos rodajes, pero un buen impulso en estos momentos donde la televisión, el cine, las series, son móviles, no estaría de más para combatir esa España vacía.

 

Perdidos

Es difícil pensar en crecer, cuando continuamente te están bombardeando en el día a día con cifras, a saber cuál es la verdadera, de contagios, ingresos, ucis y fallecidos. Cuando bastantes autónomos están buscando la forma de ahorrar de cualquier parte para intentar sobrevivir a estos momentos y a los que van a llegar, mientras ni la lotería de Navidad ha logrado devolver la esperanza a todos aquellos que han sufrido algún malestar en este 2020 porque son millones de españoles y se han vendido muchos menos billetes. Algunos niños todavía preguntan cómo llegarán los Reyes el 5 de enero por la noche, pero que no se preocupen porque estos son verdaderamente magos, y esperemos que a todos los pequeñajos les alcance algún regalo.

El viernes por la mañana, cuando reabrían las terrazas, pude ver como a pesar de la lluvia, el bar restaurante que se encuentra en mi manzana ponía todas sus mesas pese a que el toldo solo cubría una tercera parte. Ahí estaba. Dos chavalillos merecen cualquier esfuerzo, si le dejan. También hay otros que se han ingeniado vendiendo el pincho de tortilla del desayuno en un recipiente de plástico junto al vaso con café; un grupo de restaurantes, también en Burgos, han creado una aplicación para llevar a casa sus menús donde cada plato es de uno diferente lo que obliga a consumir de lugares distintos. Y el bueno de Miguel Cobo no para de vender en Instagram todo lo que puede su nuevo local que casi no le han dejado estrenar.

Y te encuentras por casualidad con una madre que ha sacado a sus hijos del colegio porque por fin después de bastantes meses le han citado para una operación y no vaya a ser que se contagien y ella tenga que aislarse y prorrogar todavía más tiempo su paso por el quirófano porque las listas de espera siguen sumando a decenas pacientes. Y los especialistas se sorprenden de encontrarse de nuevo a personas para hacerse las mismas pruebas que se hicieron antaño porque no han pasado por la intervención. Y además hay dudas sobre la continuidad de un Hospital que bien podría reducir parte de ese número por el dinero que cuestan 100 metros de autopista en España (un informe europeo decía hace unos años que en nuestro país valía 4 veces más la construcción de una infraestructura que en Alemania).

Puedo entender que los ciudadanos andemos perdidos porque nos tienen amargados. Pero nuestros responsables políticos no, que son quienes deciden cómo utilizar nuestros impuestos –directos e indirectos- y la utilidad de los mismos. Y andan debatiendo sobre educación, pero no en cómo evitar el fracaso escolar y hacer que los alumnos sean mejores, sino sobre ideología, y lo mismo ocurre con la república o la monarquía, que se votó en la Constitución, o con la ley de eutanasia. De todo eso hay que hablar, pero primero devuelvan la ilusión a una nación, para que pueda volver a estar orgullosa de sus gobernantes. Y háganlo con honradez, y no mientan.

Sin peaje

Esta semana se cumplía el primer año de la reconversión de la autopista de peaje AP1 con la eliminación del pago por el fin de la concesión de la empresa explotadora, 44 años después del inicio de las obras de la misma, y tras varias prórrogas que se realizaron sin muchas explicaciones y con pocas razones. No había ya argumentos para una prórroga más, ya que el principal motivo para abrir la ahora A1 era finalizar con el número de muertos que yacían en la Nacional 1 año tras año, tras una protesta continua de sus vecinos, que eran los principales usuarios. Apenas unos tramos se habían mejorado, y el tráfico continuaba siendo infernal sobre todo con los camiones que atravesaban la misma.

Más de cien víctimas mortales en la Nacional 1 en los últimos 15 años así lo atestigua. En algunos casos familias enteras. Nunca se van a pedir responsabilidades por esos fallecidos porque la mayoría de las causas de esos accidentes estaban en errores humanos, pero no era lógico que contando con una autopista en un trazado cercano todavía se permitiese circular por una vía maltratada en su mejora. El pago que había que realizar no era precisamente de los más baratos de España. Liberar del peaje la AP1 había estado en todos los programas de los partidos políticos durante veinte años, de todos los colores, y en todas las elecciones: locales, regionales, nacionales, europeas.

Pasa siempre, y en esta provincia más, volver a leer esos panfletos unos cuantos años después delata el olvido al que se ha sometido en infraestructuras Burgos. Si es una coña, y  perdonen la expresión, la situación de la alta velocidad, no lo es menos la del Parque Tecnológico. Lo han olvidado para el 2021 y lo olvidarán para el 2022. Escribía hace unas semanas en este espacio que con el inicio definitivo de las obras del famoso Parque en este nuevo año parecía que habría que conformarse, pues ni con esas se ha logrado. También debería venir con un pan debajo del brazo esta nueva infraestructura, pero habrá que esperar. Señalaba que habíamos perdido en favor de otras ciudades nuestro lugar privilegiado en el mapa de España. Sin embargo, parece que las multinacionales, salvo contadas excepciones, sí se fían de Burgos y continúan manteniendo en esta provincia sus empleos, más no solo en la capital, sino también en Aranda y Miranda y otros entornos cercanos a la A1.

Pues si la iniciativa privada lo hace, por qué la pública no acaba de culminar algunas de las infraestructuras necesarias para nuestra logística. Es cierto que en la capital contamos con un nuevo Hospital, con unos equipamientos culturales y científicos flamantes desde hace diez años, con centros culturales mejorados – ¡ay! ese espacio de la Concepción- , con suelo industrial que deberíamos vender a precio de ganga, pero hay que pagar todavía la deuda del desvío por una mala gestión política, y con unas ciudades acogedoras y un paisanaje cercano y trabajador. Pero no tenemos ni partidos nacionalistas, ni peligros independentistas, porque procedemos de la pata de El Cid. Y eso nos limita para ciertas administraciones públicas.

Patrimonio Mundial

Si no recuerdo mal la portada de Diario de Burgos del día de la declaración de los Yacimientos de Atapuerca como Patrimonio de la Humanidad contaba con los alcaldes de Ibeas y de  Atapuerca brindando por el galardón conseguido. También el reconocimiento alcanzó el título de ‘Valor Universal Excepcional’. Se sumaba así a otras dos satisfacciones mundiales por parte de la Unesco en la provincia de Burgos: la Catedral de Burgos, única en España con este título de forma singular, sin formar parte de un entorno también reconocido por la institución, y el Camino de Santiago por el que miles de peregrinos transitan hacia la capital gallega todos los años. En el debe se encuentran otras dos nominaciones que no se han llegado todavía a aprobar, como la candidatura conjunta de las icnitas de dinosaurios, y otra también conjunta del prerrománico del norte de nuestra provincia, unida a las iglesias de Cantabria y Palencia. No serán fáciles de conseguir estos últimos nombramientos, si así fuera nos convertiríamos en el único territorio del mundo con cinco títulos. Aun con tres estamos entre los más representativos ya. Hoy cumple 20 años la declaración de Atapuerca, y el crecimiento en investigación científica, en visitas culturales y turísticas, en divulgación ha sido exponencial. Son las excavaciones que más artículos registran en las publicaciones más prestigiosas, y no sin motivo, por ejemplo el ADN encontrado en un fósil de la Sima de los Huesos es el más antiguo del mundo, o la presencia de homínidos se ha acreditado que son los primeros europeos.

Burgos se encuentra además en los prolegómenos del 2021, que será Año Jacobeo, y donde se conmemorará el 800 aniversario de la primera piedra de la seo burgalesa, que ya viene celebrándolo con dedicación y esfuerzo estos últimos años. Esto ha provocado además que la 25 edición de Las Edades del Hombre tenga en la Catedral gótica su principal sede, sumándose otras dos en la calle mayor de Europa como son Carrión y Sahagún. Una edición ‘Lux’ que a buen seguro se está cuidando con mucho mimo y será un gran éxito.

Con estos mimbres bien podía considerarse 2021 –que suma además otros aniversarios- como un año que pasaría a la Historia para los ciudadanos burgaleses y para todos aquellos que ciertamente cruzarán las nuevas puertas de la fachada de Santa María para ganar el jubileo. Nunca hubiéramos pensado hace un año que un virus podría frenar esta situación, causar miles de muertos, confinarnos en casa, peligrar el empleo, ralentizar el crecimiento económico y perder el optimismo que poco a poco iba creciendo en el carácter de los burgaleses, en algunos momentos necesitados de autoestima. Pero no es momento de amedrentarse sino de acordarse de nuestro héroe más singular, que volverá de nuevo a la vida en una serie de Amazon en unas semanas, y es que todavía puede haber vida después de muerto.

¡Oh capitán!¡Mi capitán!

¿Cuántos estudiantes han estado tentados de subirse al pupitre y gritar en voz alta este verso de Walt Witman tras ver la extraordinaria película El club de los poetas muertos que sirve como tributo para el recuerdo de ese gran actor que fue Robin Williams?

¡Oh capitán!¡Mi capitán!  Es la respuesta también a un profesor que mantendrán sus discípulos en su recuerdo durante toda su vida. Ahora las leyes se olvidan de la importancia de los maestros para guiar a los chavales. Estos días que uno de los debates está siendo la ley de educación en España –el uso del español, el desasosiego de los colegios concertados y los de educación especial- igual la preocupación es más del continente que de los contenidos.  Si los alumnos están pasando dos cursos anormales, para los profesores no lo es menos, y conjugar clases presenciales con virtuales no debe ser fácil para lo que realmente significa la palabra enseñar. Es como ver un concierto de Bruce Springsteen por Youtube –que caramba, también te emociona- que ver a este tipo en un concierto en directo en la nueva gira que todos desean que haga con su nuevo disco en la mochila. No es lo mismo, no.

La educación lleva tiempo muy presente en películas y series de éxito y más ahora donde los jóvenes son los grandes consumidores de las plataformas. Son series, cierto, con enfoques distintos, y muchas. Desde Sensación de vivir o Compañeros a Física o Química, Glee a las actuales Merlí, Élite o HIT, precisamente esta última en su emisión de los lunes viene acompañada de un debate sobre algunos aspectos destacados del capítulo. Y, en todas, lo que permanece es un grupo de alumnos a los que no les apetece estudiar, y algo se pegará a los espectadores. A algunos personajes les sobra el dinero y a otros les falta. El sexo está bastante presente, no podía ser menos,  y no faltan estereotipos de estudiantes (musulmanes, gays) y de profesores que se convierten en casi héroes.

En esta sociedad se llenan la boca y se destaca la importancia de la educación. Se habla de valores. Y de esfuerzo. Y se pretende a la vez permitir pasar de curso con asignaturas suspensas. Se insiste en la atención al diferente, y aunque no se expresa claramente, se desliza que la inclusión se realice en la edad escolar estudiando en las mismas clases, acabando poco a poco con la educación especial. Se hinchan la boca hablando de libertad y prescinden de la misma para los padres que quieren elegir la educación de sus hijos.

Los temarios varían de una Comunidad a otra, y las materias que debieran ser esenciales también. Y copio la declaración del profesor Merlí a sus alumnos en un capítulo de la serie: “El sistema educativo los quiere a ustedes aquí, presos, en el aula, para que mañana sean productivos. Algunos tendrán la suerte de trabajar en algo que les agrada, pero la mayoría solo contará los días que falta para tomarse vacaciones”.

La difícil suma de las coaliciones

Pareciera en aquel momento que si fuera por Vox ningún gobierno socialista llegaría a la alcaldía de alguna capital española. Y en esto apareció Burgos y llegó. No hablaron con la formación de Santiago Abascal y gobernó la lista más votada.

En las Comunidades Autónomas, y por la decisión entonces de Albert Rivera, tampoco gobernaría Ciudadanos en coalición con el PSOE, a pesar de haber ganado estos las elecciones, como es el caso de Castilla y León.

La capital burgalesa fue una de las monedas de cambio. El PP votaba a favor de Vicente Marañón para la Alcaldía y en Valladolid, Ciudadanos apoyaba a Alfonso Fernández Mañueco para la presidencia regional de la Comunidad Autónoma. Los naranjas cambiaban de socio en algunas regiones conociendo previamente que ya habían sustentado a los socialistas en Andalucía apoyando a Susana Díaz.

Han pasado unos cuantos meses y la pandemia ha ido frenando acciones políticas, no así una coalición que asegurase a Daniel de la Rosa gobernar durante la legislatura con tranquilidad sin esperar mociones de censura, y para eso qué mejor que tener como aliado a Ciudadanos, el único grupo que con cinco concejales podía darle mayoría absoluta. Tendría que ceder en algunas cosas importantes, pero a cambio la paz podría llegar al salón de plenos.

Pero desde el momento del acuerdo la duda surge en algunos vecinos como ocurriera hace veinte años. No tienen buena experiencia los gobiernos coaligados en la plaza mayor burgalesa. Han estado paralizados. Ocurrió con el PSOE y Tierra Comunera, en donde TC desapareció en los siguientes comicios y casi para siempre y los socialistas descendieron en el número de votos. Tampoco lo tuvieron fácil en la relación con el gobierno popular de la Junta. Ahora, este último capítulo se podría salvar, al coincidir los naranjas en el equipo de gobierno municipal y en el regional. Pero veremos.

Resta todavía bastante tiempo para que convoquen a nuevos comicios municipales.  Y se comprobará la eficacia o no para la ciudad de Burgos de esta nueva coalición. Pero también desde la oposición el PP tendrá que asumir cambios. Por de pronto, esperar a que la pandemia permita un congreso provincial que renueve algunos de sus cargos. Han perdido muchos de sus votantes en los últimos años y en algún momento deberán preguntarse por qué.

Y lo que sin duda deben hacer todos juntos, gobierno y oposición, es colocar a Burgos en una buena posición para la recuperación económica con o sin Covid, y devolver la ilusión a los sectores que han sido los más perjudicados.

 

Los presupuestos de siempre

En un momento en que los políticos, los que administran nuestros impuestos, andan perdidos por el Covid 19; ni encuentran soluciones concretas ante un virus cuya propagación se está haciendo más rápida de lo que pensara el ínclito Simón; que los Presupuestos Generales del Estado puedan contentar a más catalanes y vascos que al resto de ciudadanos parece realmente una desfachatez. Ha sido lo de siempre en esta democracia surgida en la transición, los grupos minoritarios, por su representación en el Congreso, tenían mucho más valor que el resto. Pero nadie le ha puesto el cascabel al gato a una posible circunscripción única u otras alternativas. Se quejó IU, lo hace ahora Cs, pero no hay voluntad entre los mayoritarios.

El 2020 está pasando con mucha más pena que gloria, apenas unos detalles y sobre todo en el esfuerzo solidario al que la pandemia ha motivado a muchos españoles. Ahora, probablemente, no se saldría a aplaudir a los balcones, no por el trabajo denodado de muchos sanitarios, sino por la mala gestión de sus responsables. Desgraciadamente están saliendo a la luz, y cada vez serán más, los casos de personas que han fallecido por los criterios seguidos en centros de salud u hospitales. Por otra parte, el hecho de que todavía no se conozcan las cifras reales de muertos causados por el virus evidencia un mandato ineficaz a nivel estatal de coordinación y solución de problemas.

En 2021 llevamos camino de cometer los mismos errores. El Gobierno parece dedicado exclusivamente a aprobar algunas leyes, marcadas más por la ideología que por la necesidad, y algunas evidentemente imprescindibles, como fue el salario mínimo, ha alcanzado a un tanto por ciento todavía muy pequeño para lo realmente necesario, mientras animan a nuestros jóvenes al no esfuerzo, con el pase de curso con suspensos, y buscan la manera, por otro lado, de acabar con la concertada, y con la libertad de elección de los padres. Han logrado cabrear a los pequeños comerciantes, a los hosteleros, a los que viven del turismo… por las pocas salidas que están dando y la #culturasegura no parece serlo para ellos.

Pensar que en esas circunstancias pudieran elaborarse unos PGE equitativos en infraestructuras y equipamientos es una utopía. Sería soñar mucho. Si en este 2021 logramos que en los seis primeros meses llegue la alta velocidad a Burgos con todas sus consecuencias, que el Hospital de la Concepción se transforme, que la autopista hacia Cantabria vaya avanzando… habría que darse por halagados.

 

Memoria y dignidad

Recientemente, una de las más destacadas empresas de sondeos españolas hacía públicos unos datos realmente escalofriantes, pero que muestran que España es un país sin memoria, y así se demuestra cada vez que hay comicios electorales, y con valores enterrados en una sociedad anestesiada. De vez en cuando algún partido, por razones ideológicas, recupera las ‘dos españas’ para intentar agrupar el voto y ahondar todavía más en esa herida.

GAD3 decía que siete de cada diez españoles no sabe quién fue José Antonio Ortega Lara y solo el 38 por ciento de los jóvenes identifica a Irene Villa, también de ascendencia burgalesa, como víctima de ETA. Además, más de la mitad de los españoles no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco. Son datos extraídos de un informe de la consultora ‘La memoria de un país’ debido al estreno esta semana de una docuserie de Amazon ‘El Desafío: ETA’, tras la emisión de Patria, y de El instante decisivo de A3 , sobre lo ocurrido entre la liberación de Ortega Lara y el secuestro y asesinato de Blanco. La lectura de todos los asesinados por la banda por parte de Abascal en el Congreso ha vuelto a sacar a la luz el por qué de la insistencia de las asociaciones de víctimas del terrorismo en la memoria, la dignidad y la justicia.

José Antonio fue liberado por la Guardia Civil el 1 de julio de 1997, cuando nadie daba nada por él, después de 532 días encerrado. La perseverancia de las Fuerzas Armadas y un toque de suerte permitieron conocer que en un taller de Mondragón podía estar pasando algo. La fe y la paciencia de algunas personas evitaron que finalmente el ex funcionario de prisiones burgalés se pudriera en el pequeño zulo. Como represalia, el concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco fue secuestrado y asesinado a sangre fría por otro comando de este grupo de asesinos.

Probablemente nadie de mi generación habrá olvidado esos días. En mi caso iba a iniciar las vacaciones en San Sebastián cuando a Ortega Lara le sacaron del agujero. Un día de trabajo intenso para publicar una edición especial, y otra muy completa del periódico. Gracias a alguno de sus familiares pude estar en su casa y enseñarle junto a Alberto Rodrigo todas las fotos de lo que había ocurrido en Burgos mientras el estaba medio enterrado en Mondragón. Allí estaban sus compañeros de prisiones, los miles de burgaleses que acudieron a una impresionante manifestación pidiendo su libertad, las concentraciones en un silencio eterno de los miércoles en la Plaza Mayor, un sinfín de portadas de DB. La vida en libertad, pero con sufrimiento. Fui a San Sebastián y me encontré con uno de los mayores horrores etarras: el aviso de un asesinato contra el que nada podías hacer. Pero será difícil de olvidar la manifestación en la capital vasca y la protesta posterior frente a la sede de HB, guardada por ertzainas que tuvieron que quitarse los cascos ante el aplauso de la multitud.

Toda esa historia contemporánea de España ya  no se cuenta en su cruda realidad para nuestros jóvenes estudiantes. No se exhiben las imágenes de esos días en Ermua, o la salida del zulo de José Antonio. Por esa memoria publicamos un libro Belén Delgado y yo. Porque se podrá perdonar, pero lo que no se debe es olvidar.

El mismo año que secuestraron a Ortega Lara, Induráin se retiraba del ciclismo con una cosecha de ‘tours’ en su morral. Si GAD3 hubiera incluido en su encuesta cuántos saben quién es el ciclista navarro, la diferencia con el burgalés hubiera sido muy grande a su favor, y con todo derecho por todo lo que se vende el deporte. Pero por eso hay que seguir insistiendo en la memoria, dignidad y justicia, y en ese blanqueo que algunos están realizando con los herederos etarras.