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25 años

Fue un mes de julio para no olvidar con la liberación de José Antonio  y la cuenta atrás de Miguel Ángel

Los del turno de julio se preparaban ya para las esperadas vacaciones. No había sido un curso fácil el inicio de 1997. Qué poco esperábamos que la madrugada del primero de mes se produjera precisamente la noticia del año. En enero ETA había vuelto a asesinar a un militar tras el anuncio de HB de “un futuro de sufrimiento”. En febrero, un nuevo asesinato a un magistrado del Supremo en Madrid y en Granada a un peluquero, que trabajaba en una base militar. Ese mismo mes, acaban con la vida de un industrial vasco en Tolosa y de un policía judicial con una bomba lapa.

Era el año de Dolly, de la inauguración de CNN en español, del descarrilamiento de un tren en Huarte Araquil -22 fallecidos-, del lanzamiento del Pókemon, de los acuerdos de Gery Adams y Tony Blair, del ingreso en la OTAN, del primer libro de Harry Potter…

Y todas las semanas, los quince minutos en silencio más largos de mi vida en las concentraciones de la Plaza Mayor de Burgos pidiendo la libertad de José Antonio Ortega Lara. Y la del empresario vasco también secuestrado Cosme Delclaux. Pero eran dos retenciones diferentes, y la primera un chantaje sin final.

Esa madrugada del primero de julio fue confusa, la radio daba la liberación de Delclaux mientras no muy lejos, en Mondragón, la Guardia Civil luchaba por encontrar al funcionario de prisiones burgalés. Precisamente esa constancia permitió que se derrumbara uno de sus carceleros, y pudiera ser soltado. La noticia corrió como la pólvora en las redacciones de los medios. Era el encierro más largo perpetrado por la banda terrorista que puso a prueba al Estado y a la Guardia Civil. 532 días.  El empresario vizcaíno había estado 232 y su familia tuvo que pagar cientos de millones.

Burgos estaba en fiestas y la casa de José Antonio, entonces en Eladio Perlado, comenzó a verse rodeada de burgaleses. No era fácil de creer que estuviera libre. Pocas personas podían haber mantenido la esperanza ante el pulso etarra. La familia en algún momento sí supo que todavía no había fallecido, pero el propio secuestrado había pensado en quitarse la vida porque ya no podía más, pese a su recuerdo a sus seres queridos y en su fe. En DB publicamos una edición especial y brindamos con cava.

Esas vacaciones ya no fueron las mismas. Tuve que retrasarlas aunque mantuve el destino: San Sebastián, y precisamente al poco de la llegada a la capital donostiarra se produjo la cuenta atrás del joven concejal Miguel Ángel Blanco. La mayoría de los españoles nunca olvidaremos esos días, y menos si estábamos en San Sebastián, con los filoetarras encerrados en sus herriko tabernas, o alejados de las sedes de su partido donde nos manifestábamos y donde pedíamos a los ertzainas que se quitaran los cascos para aplaudirles. La calle no volvería a ser suya. Y eso será difícil de olvidar, igual que los centenares de muertos que impiden perdonar.

Memoria, dignidad, justicia

El próximo 1 de julio de 2022 se cumplirán 25 años de la liberación de José Antonio Ortega Lara. Fue un día de júbilo en Burgos después de 532 días de sufrimiento por un paisano del que desconocíamos cualquiera de sus circunstancias. Después se supo que el ex funcionario de prisiones estuvo a punto de quitarse la vida, pero el pensamiento de su familia, su fuerza mental y su fe le mantuvieron vivo. Hace 10 años, la organización terrorista que lo secuestró abandonaba las armas. Todos los políticos quisieron apuntarse el tanto, pero es conocido que las Fuerzas de Seguridad del Estado en España y la presión de Francia en ese momento provocaron fundamentalmente esa decisión.

Si hoy preguntamos en cualquier instituto de esta ciudad por ETA las respuestas serán seguro muy variadas, dispares y probablemente equívocas. Contando la historia de José Antonio a estos chavales se muestran sus caras de asombro. Cambiando de nombre sus partidos algunos de los más destacados dirigentes de la banda han pretendido restañar las heridas provocadas por sus más de 850 asesinatos, 2.600 heridos y 90 secuestros, pero sin arrepentirse ni un ápice. Las víctimas -aquellos que sufrieron atentados y sobrevivieron y familiares de los fallecidos y heridos- multiplican la triste herencia etarra, por eso no es de extrañar que la inmensa mayoría pidan a gritos: Memoria, dignidad y justicia.

Está bien que hayan cambiado las pistolas por los sillones de las instituciones, y que por una vez no hayan mentido en sus anuncios sucesivos de tregua, evidencia de su mala situación en aquel momento. Son respetables cada uno de los votos que reciben en la actualidad. Pero alguna formación política debería reflexionar si tendría que aceptar las palabras de un terrorista condenado como es Otegui en las que vendía sus sufragios por la libertad de 200 colegas que penan por la sangre que derramaron y otros muchos que aun no han sido juzgados.

Estos malhechores han causado mucho dolor como para olvidar. Y lo estamos olvidando, lo han hecho ya las nuevas generaciones de españoles, lo están haciendo las anteriores por seguir en el poder, y lo están sufriendo todavía ciudadanos que se tuvieron que exiliar de su tierra y perder sus empresas por no pagar el mal llamado impuesto revolucionario; además de dividir a las gentes de un territorio que dejaron de hablar de algunos temas considerados tabús para no separar aún más a sus familias, a sus amigos, a sus colegas de trabajo. La herida abierta todavía será difícil de taponar. Porque los que representan a los miembros de la banda no tienen la mínima intención de pedir perdón, pocos lo han hecho, y los que lo hicieron fueron relegados.

Memoria, dignidad y justicia es lo mínimo que podemos exigir en nombre de los centenares de compatriotas que perdieron su vida.

Gamonal necesita un acuerdo

No estaría mal que en medio de tanta crispación política que existe en Madrid –siempre Madrid como si no constaran más ciudades en esta piel de toro- , en otras capitales españolas se pudiera dar ejemplo de lo que significa el acuerdo, el pacto, la concordia para problemas reales en situaciones complejas.

Desde hace unas semanas se habla y se escribe en Burgos sobre el barrio de Gamonal. Lo que fuera pueblo y al que se le van poniendo parches poco a poco, lentamente. Hay problemas de aparcamiento, pues ocupemos provisionalmente un espacio deciden, por poner un ejemplo de todos conocido. ¿Tenemos un Silo para toda la vida? ¿Mejorar el centro de salud? Una utopía. ¿Y el viejo pueblo? Otra. Recuerdo cuando fui invitado a dar el pregón en sus fiestas en la Casa de Cultura. Las reclamaciones eran casi las mismas que ahora.  Gamonal se lo apropian cada cuatro años, pero no es patrimonio de ningún partido político, donde por cierto han ganado formaciones de signos contrarios, sino de sus propios ciudadanos. Y tienen derechos, y deberes, aunque algunas veces los olvidan los habitantes. A sus vecinos probablemente no les suene mal un convenio entre todos los grupos que forman el Ayuntamiento para mejorar muchas de esas promesas frustradas. En Gamonal han surgido ideas novedosas, proyectos ciudadanos. Hay colegios e institutos con tradición. Hay también solidaridad.

Arquitectos e ingenieros han escrito en este periódico sobre el barrio. Asociaciones también han opinado. Pero ha existido una consulta pública a la que han respondido muy pocos vecinos, hastiados quizá por preguntas sin respuestas, por esperas demasiado largas a necesidades importantes. Ahora parece que los concejales del PP, en la oposición, han ofrecido una negociación al equipo de gobierno, de socialistas y naranjas, para trabajar conjuntamente en algunos asuntos concretos de Gamonal.  ¿Firmarían todos sellar la paz, o sería todo para una foto que luego no serviría para nada, o se estarían poniendo zancadillas debajo de la mesa?

Una trama que se realza en esta precampaña electoral  madrileña, donde los candidatos prometen lo que sus partidos niegan. Donde los comunistas han dejado de ser comunistas, y los fascistas fascistas. Y donde pretenden remediar las pandemias a gritos. Con gurús que plantean la añagaza de cada día, convertida en ‘fake news’ o en una trampa, al margen de las necesidades reales.

Un político honrado debería buscar una rentabilidad social más que política, por un puñado de votos que les pierden, ahora, todavía lejos de unas elecciones municipales, serviría el momento.  Además, Burgos sería noticia en positivo en Gamonal.

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‘Pueblo viejo’ o ‘viejo pueblo’ de Gamonal

He tenido ocasión estos últimos días de callejear por el viejo pueblo de Gamonal. Pareciera que está sumido en el olvido de nuestros responsables municipales desde hace algunos años, tras alguna iniciativa perdida de rehabilitación de edificios e incluso un promotor optimista con la construcción en algún solar. El Covid ha acabado cerrando bares y comercios, quizá para siempre. Recuerdo que hace más de diez años tuve ocasión de dar el pregón de este populoso barrio gamonalero, y una de las reclamaciones de entonces fue la rehabilitación total de esta zona abandonada de los dioses y de los humanos. La que fuera una de las principales arterias de la capital burgalesa, lo que veían nuestros visitantes procedentes del norte, pareciera que al crearse las circunvalaciones el futuro de este histórico pueblo fuera la dejadez y la desidia.

Ahí, testigo de este espacio que ha ido degenerando poco a poco, se matiene enfrente la iglesia de la Real y Antigua de Gamonal, y la churrería que sobrevive tras un aparatoso incendio, por la colaboración de los vecinos. Un entorno en el que hubo vida, como obligado paso del Camino de Santiago, donde se representaba hasta hace muy poco la batalla contra las tropas napoleónicas, y donde todavía con mercados medievales se pretende mantener su espíritu.

Pero resulta increíble –igual está pasando con la Concepción, que avanza a tumbos- que nadie de los que ejerce el burgalesismo desde el sillón del Ayuntamiento haya emprendido una solución más o menos definitiva. Burgos, más abajo, ha sufrido cambios notables, desde las orillas de los ríos a los grandes edificios majestuosos, culturales o sanitarios. O zonas verdes rediseñadas, campos de fútbol o viejas plazas reconvertidas en coliseum de baloncesto. Parece que los vecinos están orgullosos de pasear por esta ciudad.

Cuando uno viaja a través del tiempo por internet se encuentra con propuestas para reurbanizar este espacio, con solares ruinosos y que en algunos momentos planteó comprar el propio Ayuntamiento, en un espacio de más de 10.000 metros cuadrados. En su momento se pretendió preservar los rasgos del viejo Gamonal antes de que perteneciera a Burgos.  Pero nunca culminó en nada, argumentando en otras ocasiones que siendo paso del Camino de Santiago estuviera protegido. Si viniera el mismo apóstol y lo viera se sorprendería de este desamparo. Recuerdo de niño cómo nos gustaba ir al ‘Pueblo de Asturias’ en Gijón para contemplar los viejos hórreos y las paneras, donde nos recuerdan nuestra memoria, entre un culín de sidra y chorizo. En algo hay que transformar este viejo pueblo o pueblo viejo, según lo observemos.

Hay que ponerse de acuerdo entre todos los que tienen que decidir en esta situación, desde los urbanistas, a propietarios o inversores, vecinos y comerciantes. Desconozco si en ese bipartito que nos va a gobernar entre el PSOE y Ciudadanos figura algún futuro para este lugar, pero antes que la noria del Arlanzón, acuérdense por favor de este territorio que cada vez parece más comanche.

No al directo

Es de agradecer enormemente que el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana –son los nombres de estos tiempos- haya indicado que la línea directa ferroviaria hasta Madrid no le interesa lo más mínimo. Vale ya de vacilar. Lo mismo ha pensado durante estos años con la conexión de la alta velocidad con Burgos. Mientras no llegue al País Vasco esta vía no va a gozar de un gran apoyo, pese a que los vascos que bajen en tren a la capital de España darían un gran impulso a su trayecto hacia Madrid al ya encontrarse en la ciudad del Cid con velocidad alta; igual que los burgaleses al viajar a Barcelona han visto como se reducía bastante el tiempo al contar con un tramo de AVE. Así que  pongan fecha ya al primer viaje con la alta velocidad y comencemos a descontar.  Y nuestro alcalde, del mismo partido que quien rige el Ministerio, debería insistir.

En fin, no hay que callarse. La pasada semana escribía en este espacio que estábamos perdiendo puntos con la logística, pero que todavía pueden recuperarse, y que para ello era urgente y necesario la puesta en marcha del Parque Tecnológico y que venga con un pan debajo del brazo de la mano de la Junta, que se lo debe a esta ciudad, y a esta provincia, por todo el proceso que ha vivido este suelo tecnológico. Es imprescindible para el futuro de una ciudad industrial como Burgos.

Con el Directo pasa lo mismo, y si la batalla está perdida en el transporte de personas, no debería pasar en el de mercancías. Los miembros de la Plataforma del Ferrocarril merecen un aplauso por su constancia. Ellos nos han abierto los ojos al detallar la decisión de Adif de no contar tampoco con  la actividad comercial en la línea, lo que muestra el escaso interés de los altos cargos del Ministerio que lidera José Luis Ábalos –ahora parece que con menos actividad pública- que parecen desconocer los estudios de viabilidad realizados durante estos últimos años por entidades públicas y privadas.

Esos informes justificaban una apertura de este tramo con cifras concretas y compromisos de la circulación de suficientes convoyes para su viabilidad. Y aunque afirman que en la línea, sobre todo, en la zona de Madrid se están realizando intervenciones, algunos conocedores de la situación real dirían que son más falsos que Judas.

Aseguran que no hay operadoras a las que les sea útil y beneficioso viajar por esta línea. Si eso es cierto sería lo normal, si no hay labores de mantenimiento, hay un túnel en Somosierra colapsado, y una desidia total durante varios lustros. ¿Quién se va a arriesgar? La pandemia no nos puede dejar de vislumbrar  nuestro futuro, y eso parece que pretenden

Caselli

Tiene la mirada perdida, los ojos pequeños, esta vez parecen tristes. No ha sonreído en ningún momento de esta primera parte de la entrevista que ha emitido La 8 Burgos. Y su figura corpulenta supone un carácter bonachón ahora desconocido. Se llama Antonio Caselli. Es el propietario y consejero delegado del Burgos Club de Fútbol. Es paciente, lleva tres elecciones intentando la presidencia del River Plate y ya está preparando la cuarta. Uno de los motivos para su llegada a Burgos era mostrar que en un equipo de Segunda B en España podía poner en marcha su idea empresarial y deportiva para trasplantarla al equipo de sus amores.

Con la presencia permanente  de su hijo en la capital castellana como presidente demostró que sus objetivos con los blanquinegros se mantienen: Intentar alcanzar pronto la Segunda División para consolidarse en ella y con la meta en Primera. No se si sabía cuando llegó, que a otro club de esta ciudad, de nombre parecido, le desvalijó por completo un presidente cuya máxima aspiración era ser el principal dirigente del Real Madrid.  Llegó a una ciudad bastante ‘quemada’ por el fútbol, y especialmente los empresarios y el municipio, que con su dinero lograron la conversión necesaria en SAD, para luego perderlo todo.

A Caselli también le salió en esos primeros meses rana uno de sus hombres de confianza, relacionado con los fichajes. Ya ha reconocido que se equivocaron. A tres meses del inicio de la liga acaba de llegar el nuevo director deportivo. Han cambiado a un entrenador y estamos en el proceso de la mejoría de la plantilla. Pero es una categoría muy dura de la que es muy difícil salir.

En esa entrevista, casi monólogo, de la que todavía falta la emisión de su segunda parte, he visto en los ojos de Caselli entremezclados su desilusión, su pasión por el fútbol, y sus sueños con el Burgos. Es difícil de entender lo que cuenta del agua caliente, que no existe después de los partidos en el vestuario porque hay que cambiar unos calentadores, pese a que él estaba dispuesto a hacer las reformas necesarias, además del cambio de césped y de continuar con las mejoras de El Plantío.  Pero a su proyecto le cuesta avanzar por los obstáculos que dice le están poniendo en el camino. Y eso que cuenta todavía con el respaldo de la afición, de un número de abonados que no se conocía en la historia reciente del equipo. Y de unos colores que pese a no ser el mismo club que estuvo en Primera y en el que militó Juanito, son los mismos que llegan al corazón de muchos burgaleses.

Tengo un amigo, Miguel Ángel, fiel seguidor del Burgos C.F., a las duras y las maduras, que todavía no ve claro el desembarco argentino en el equipo. Yo, pese a que en la política, en el fútbol y en los toros te tienes que fiar de poca gente, de Antonio Caselli me fio. Porque podía ser un fanfarrón argentino y me parece un hombre sincero. Porque creo que pese a sus negocios, está en Burgos con bastante frecuencia. Porque empieza a conocer a la gente de esta tierra, honrada y trabajadora. Y porque en esa mirada perdida está la ilusión de su vida, dos clubes de fútbol que te obligan a esquivar y saltar todas las piedras del camino.

Publicado en DB el 20 de enero

Cultura para no envejecer

Recién llegado a Burgos descubrí que esta ciudad estaba llena de poetas, de buenos poetas. Se sumaban los premios a autores de la tierra, se multiplicaban las presentaciones, y en el Diario de Burgos se recibían decenas de poesías de aficionados, y no tanto, para publicar en un espacio tan destacado como Cartas al Director; algunos de los autores  las acercaban personalmente y llegaban  a recitarlas.

Pero no solo eran los artistas los escribientes. También  bailarines y danzantes brillan en este territorio. Se sumaban escuelas, asociaciones, peñas que tenían su cuerpo de baile. Se convirtieron en protagonistas del desfile de las fiestas mayores. Uno de las dos escuelas profesionales de danza de Castilla y León se encuentra en Burgos y cuenta con alumnos brillantes. Y una academia de danza contemporánea que no ha tenido complejos en llamar a un encuentro Burgos-Nueva York, y con toda la razón del mundo.

Tenemos un conservatorio de alto nivel de profesorado, y una Escuela de Música municipal que recibe el nombre del ilustre Antonio de Cabezón. Rafael Frühbeck de Burgos aportó su conocimiento en la dirección de Orquesta por todo el mundo.  Contamos con una Orquesta Sinfónica, y con una Joven Orquesta, además de las bandas que destacan en varias localidades de la provincia. Y ahora La Moda y Diego Galaz, por significar dos ejemplos evidentes, triunfan en los mayores escenarios. Y podemos seguir sumando una Escuela Municipal de Teatro, y grupos de actores que intentan salir adelante, Y artistas circenses que viajaron hasta el Circo del Sol e intentaron, y quiero pensar que intentan, abrir una Escuela aquí.

Por no hablar de pintores, escultores o genios incalificables como Cristino. Por algo Lorca cantaría a Burgos, una ciudad ‘de torres de aire y plata´.  Y podemos seguir con artesanos, joyeros, herreros…. Hasta aquellos que levantaron las iglesias románicas del norte de la provincia, o edificaron la Catedral, que tantas alabanzas se lleva, por lo cuidados que están hasta sus más mínimos detalles.

La cultura en Burgos le lleva a Fernando Ortega a escribir un Diccionario de la misma, con más de 1.000 entradas y donde solo recoge una década, de 2000 a 2010. Y no hemos citado al gregoriano –que llegó a ser disco de oro- , o a cineastas. Y no hemos viajado por otros mundos, porque la ciencia también es cultura. Y seguro que me dejo profesiones asociadas.

No solo en Burgos, en Castilla y León vive un montón de gente que tiene alma de artista. Que toca como nadie el piano, o la trompeta, que escribe un soneto, que hace monólogos, y que convierte el barro en una obra para la eternidad. Y esto no debemos de perderlo. Y hay que seguir fomentando junto a las vocaciones científicas, las de la cultura –o culturetas según el nivel de intensidad, que gracias a Alsina y Amón y sus compinches de Onda Cero se ha transformado en una palabra positiva-. Y tenemos que aprender a soñar, aunque solo sea para que cuando lleguemos a la jubilación tengamos una afición que nos impida envejecer rápido.

Románico rescatado

El Románico del norte de la provincia de Burgos, junto con el de Palencia, pudo convertirse, hace ya algún tiempo, en un monumento señalado como Patrimonio Mundial por parte de la Unesco. La Junta de Castilla y León y el Gobierno de España llegaron a estudiar la posibilidad de su presentación como candidato. Pero, sobre todo, después de la elección de Vall de Boí quedaban pocas posibilidades, al menos a medio plazo, de que un conjunto románico conllevara el mismo nombramiento. Había que caminar por lo inmaterial y exigía nuevos proyectos. De todos modos, Burgos volvió a ser objetivo de la Unesco recientemente con la declaración del Geoparque Mudial de las Loras.

Ahora, desde la Consejería de Cultura de Cultura y Turismo se ha presentado la marca ‘Románico de Castilla y León’ que no solo acoge a las dos provincias norteñas, sino también a los 2.000 edificios que han conducido a la región a ser líderes en el patrimonio de arte románico en España.  Recupera así ese primer paso que se dio con el ‘Románico norte’ para incluir toda la potencia de estos cientos de inmuebles distribuidos de norte a sur y de este a oeste de nuestra comunidad, desde el que atraviesa el Camino de Santiago, al presente en provincias como Zamora, Soria o Salamanca.

Catorce volúmenes le costó a la Fundación Santa María la Real recoger una completa recopilación de referencias sobre el Románico en Castilla y León. En aquel momento, la distribución fue de 4 tomos para Burgos; 3 tomos para Soria; 2 tomos para Palencia y tomo para Ávila, Salamanca, León, Valladolid y Zamora. Casi 10.000 páginas y 5.000 fotografías, aparte de 1.661 planos con más de 1.800 referencias. Un excelente trabajo de una fundación que siempre ha sido apoyada por la administración autonómica, culminando con su fusión con la Fundación del Patrimonio Histórico. Precisamente, la entidad con sede en Aguilar cumplirá el próximo 2019 veinticinco años desde su puesta en marcha, y han hecho suya la frase de Unamuno: ‘Hasta la ruina puede ser una esperanza’.

Esperanza en que esta nueva Marca cale primero entre los castellanos y leoneses y después en el resto de España y el mundo. Porque podemos sentirnos orgullosos de cada portada, de cada torre, de cada iglesia, de cada edificio románico que se encuentra en nuestro territorio. Porque, a pesar de ese ingente número, y aunque hay unos cuantos en desuso y merecedores de una buena restauración, otros cientos se muestran espléndidos, y este Plan, que vendrá con nuevo gobierno, es una buena herencia, una gran idea para seguir recuperándolos y que sean un atractivo turístico.

Y porque quizá, soñando un poco, hasta la Unesco al cabo del tiempo reconozca a toda nuestra tierra como patrimonio inmaterial del Románico, por su entorno –como ocurrió también en Vall de Boí-, por sus piedras, por sus gentes, y porque haya pervivido hasta nuestros tiempos.

La posición estratégica, ¡coño!

Andamos metidos en discusiones vagas sobre la conveniencia o no del ‘Devora’ en la capital burgalesa. Mientras no nos diferenciemos con algo radical, difícil será competir con la gastronomía de nuestros alrededores, y en general de España. Hay mucho nivel en casi todas partes. Tengo para mí, y quisiera equivocarme, que la mayoría del movimiento que generó el Devora en anteriores convocatorias sirvió para que los burgaleses salieran a comer fuera de casa y quizá a invitar a algún amigo o pariente de lugares cercanos.
Desde hace un montón de años, a cada persona que venía a Burgos -a mí también me ocurrió- se le insistía en que lo importante de esta provincia era su posición estratégica. Un tema que, sin embargo, han hecho valer solamente unos pocos, y no precisamente políticos que son los que nos han olvidado en las infraestructuras: se les debió acabar el presupuesto público al finalizar la A1 entre Burgos y Madrid.
Así, poco a poco, vamos perdiendo nuestra capacidad logística, pese al empeño, por ejemplo, de la Cámara de Comercio con la defensa del corredor atlántico tanto para viajeros como para mercancías, tan importante y necesario en nuestra conexión con Europa.
Es inconcebible el parón que la alta velocidad está generando en Burgos, mes tras mes sigue si haber fecha de llegada del tan soñado AVE y menos del proyecto entre Burgos y Vitoria. También se han olvidado del tren directo entre Burgos y Madrid, pasando por Aranda de Duero, que ni para personas, ni para mercancías tiene futuro según algunas administraciones; cuando precisamente conocemos la importancia que el ferrocarril cuenta para el tranporte en todos los países, y lo bien que vendría para la logística burgalesa recuperar esa vía, una vez perdida por la alta velocidad la línea más corta entre la capital y nuestra tierra.
Pero el paso de tortuga es también firme en la conexión con La Rioja y con Cantabria. Y la N1 sigue con parches mientras en la AP1 se circula con aparente tranquilidad, siempre pagando. En este mundo, donde las grandes industrias lo que piden es logística y que su producto se dirija raudo y veloz hacia los puntos de distribución y venta, estamos perdiendo ritmo y competitividad con la repercusión que puede tener para nuestra política industrial.
Burgos no atraerá todos los turistas que nos gustaría en verano, y mayoritariamente serán de paso por mucho que algunos se empeñen en intentar lo contrario. Hace frío. Más que conseguir que la gente que venga duerma más, tendríamos que intentar que vengan más y subir así las cifras de ingresos y de visitantes.
Por eso, nuestra capacidad industrial, la que nos llevó a autocomplacernos como capital industria de Castilla y León sigue siendo básica y fundamental para el futuro de nuestra provincia. Que lo importante es la posición estratégica ¡coño!

Columna publicada en Diario de Burgos el 6 de marzo

Pactos

Estoy en Gijón. Desde hace unos años traslado las vacaciones veraniegas a estas fechas y procuro salir de Invernalia. Suele ser una decisión acertada, al que no es precisamente amigo del frío. Aquí, en Asturias, donde en las generales ganó la alianza PP-Foro, pero con mayoría de izquierdas, también se habla de política y mucho, aunque menos de la local, y eso que en esta villa gijonesa la alcaldesa, del Foro, ganó las municipales con un resultado de 8 concejales frente a los 7 del PSOE, los 6 de Podemos, los 3 del PP, 2 de IU y 1 de Ciudadanos.
Cuesta poco imaginarse la situación de Javier Lacalle desde Gijón, gobernando también con una mayoría minoritaria, pero con sumas diferentes. Aquí los socialistas con sumar a Podemos y lo que queda de IU en Asturias podrían plantear una moción de censura en cualquier momento, un pacto de izquierdas que a nadie desde fuera asombraría. Pero si no lo lograron para gobernar después de varias semanas de negociaciones es que algo hay que sumar a los personalismos  de siempre, además del buen hacer de la alcaldesa del Foro que repite en su cargo y que es la ciudad donde mas fortaleza tiene el partido que fundara Alvarez Cascos.
En Gijón, a diferencia con Burgos, ya han votado los presupuestos y no ha quedado más remedio que prorrogarlos aunque algunos confiaban en una abstención de Podemos y el apoyo del PP para sacarlos adelante; hubo posibilidad de negociación y algunas propuestas de la oposición se añadieron . No bastó para encontrar el apoyo necesario,
En Burgos, el PP – como recuerdan 10 concejales de 27- acaba de trasladar sus cuentas al resto de los grupos. Tal como está el panorama desconozco si Lacalle ha pactado previamente con Ciudadanos y la concejal no adscrita los mismos para que salgan adelante, algo que ha visto como lo hacía su líder Juan Vicente Herrera con el responsable regional de la formación naranja. Pero parece que al alcalde burgalés no se le diera bien el pacto, tras cuatro años de mayoría absolutisima no acaba de asumir la minoría mayoritaria. Veremos si las mentes pensantes de Ciudadanos suman o prorrogan.
En España mientras tanto los que no parece que se hayan dado cuenta de que han perdido millones de votos son Rajoy y Sánchez, que ni se han planteado la dimisión tras los nefastos resultados electorales. Ninguno de los dos suma para gobernar y entre ellos no parece que lo vayan a solucionar, de ahí que cada vez suene más el cambio de liderazgo para asumir un gobierno de concentración al menos temporal que pueda mantener las cifras de crecimiento. Pero estamos en un país donde hemos heredado las dos espańas para el resto de nuestra historia.