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Jun 19

300.000 voluntarios

Tocaba hacer la declaración de la renta. Tocaba marcar la X para elegir entre la Iglesia o los fines sociales, la de las Organizaciones No Gubernamentales. Y por qué no apuntar las dos. Si no se señalan, el 0,7 por ciento se lo lleva Hacienda; además estas X suponen la única financiación del Estado para los católicos.

En torno a instituciones, asociaciones, parroquias, colegios diocesanos, órdenes religiosas, comedores, consultorios, hospitales, inmigrantes, sin techo, drogadictos, pobreza… hay en España más de 300.000 voluntarios cercanos a la Iglesia Católica. De esos que si dejarán su cooperación con cada uno de los proyectos no habría presupuesto para pagarlos, ni con el nuevo salario mínimo. Sí, porque Manos Unidas y  Cáritas, son las entidades que más recursos y personas dedican a los que menos tienen, ya que con el presupuesto que utilizan suman más de 400 millones de euros.

Entre los centros sociales, según la última memoria auditada por Price a la Iglesia Católica en España, diez son destinados a la mujer y a las víctimas de violencia de género con 20.731 beneficiarias, 165 a emigrantes y refugiados (120.925), 92 para drogodependientes (43.259), 287 consultorios familiares (72.289), 384 para buscar trabajo (121.401) o 6425 comedores sociales, de los que en la capital burgalesa hay 2.

Claro que me ha dolido y me duelen y mucho los casos de pederastia en curas católicos. Por un solo caso me hubiera quedado ya tocado. Porque he tenido y tengo familiares que forman y formaron parte directamente de conventos y parroquias. En Sudamérica y en España. Porque el hermano de mi abuela –DEP-, es mártir de la Guerra Civil con más de veintitantos compañeros pasionistas, con apenas veinte años, que después de un largo ‘paseo’, en algún caso de más de cuatro días, seguidos por anarquistas fueron fusilados y tirados en una fosa común. Y porque veo la persecución que algunos sufren en muchos lugares del mundo. La última, la monja burgalesa descuartizada en África.  Por ellos y por miles de sacerdotes y religiosos que se entregan a los demás, me afligen esos casos pocos, pero singulares.

Aun así seguiré poniendo la X porque no tienen culpa aquellos que reciben los beneficios de esta institución. Que encuentran una comida, un techo, una escuela o una cama en muchos lugares de España. Incluso las oraciones de quienes les atienden aunque no crean en ellas. Y porque la religión y mis padres me han enseñado el perdón y la redención, al que todos tienen derecho. Y confío en una organización donde te piden que pienses en los demás más que en ti mismo. Y por ello suma tantos voluntarios, y crecen las X que se marcan en los papeles de Hacienda. Que sean para todos.