01
Mar 12

Lo primero, pagar las facturas a autónomos y empresas

Burgos cuenta con unas 25.000 personas que trabajan como autónomos, aproximadamente el mismo número que el de funcionarios de esta provincia. En Castilla y León, los trabajadores que lo hacen por cuenta propia ascienden a 180.000 y son sin duda los que cada día se sacan las castañas del fuego, los que no pueden perderse enfermos, y a los que la crisis les está zarandeando, aunque también son momentos para oportunidades y unos cuantos han logrado salir adelante, aunque no lo hayan hecho precisamente gracias a las administraciones, porque uno de cada tres tiene pendiente el cobro de facturas de los entes públicos.

En Burgos, por ejemplo, en torno a 17.000 autónomos andan buscando la forma de que les paguen, y eso pese a que con la reforma de Ley de Morosidad se redujo a 50 días el plazo que en 2011 tenían las administraciones para pagar a sus proveedores, 40 a partir del 1 de enero de 2012, pero la media se cifró en 162 días (casi seis meses, y si hacen cálculos si a algunos les pagan en tres, a otros en nueve).

Es por ello que pocos dudan que una de las principales acciones que deben hacer los responsables de las administraciones es pagar las facturas no solamente a los autónomos sino también a las empresas que cuentan con empleados a los que abonan su salario puntualmente. Indudablemente, muchos se han empeñado en que lo necesario en una economía en crisis es la reforma del mercado de trabajo. Y habrá que darle quizá algo más de cien días al Gobierno para demostrar que va por el buen camino, y sino en su momento silenciarle en las urnas. Parecen  razonables las medidas que conllevan por ejemplo la bonificación de las cotizaciones sociales para la contratación de menores de 30 años o la reforma del IVA para que no haya que pagarlo hasta que se cobren las facturas, pues por este punto el año pasado los autónomos adelantaron más de 2.000 millones de euros antes de cobrarlos. Pero de momento son más declaraciones a los medios de comunicación que realidades, y cualquier autónomo sigue abonando sus 250 euros mensuales a margen de si tiene trabajo o no, no podría hacerlo en función de sus ingresos reales, como parece que ocurre en otros países?

Sin duda los votantes del gobierno municipal de Burgos estarán también más de acuerdo en que sus responsables paguen todas las facturas antes que la construcción de mega infraestructuras que lo único que suponían era aumentar la deuda y los impagos en un momento precisamente de vacas flacas. No es la primera vez que escribo que el Pabellón Arena (eso sí con otro nombre) es necesario en una ciudad que pretende como Burgos convertirse en referente de eventos y congresos, pero lo primero es lo primero, servir a los ciudadanos.


29
Nov 11

Arena, Auditorio y Hospital de la Concepción

Dicen los más osados que de la crisis se sacan oportunidades, no he visto muchos ejemplos actualmente en mi entorno, pero en eso estamos o deberíamos estar. Por lo menos en el turismo tendríamos que aprovechar la cercanía de Madrid para provocar el tirón –más barato que acercarse a la costa- de seis millones de individuos hacia eso que llaman turismo interior.

El alcalde de Burgos también parece que quiere aprovechar la situación económica para poner a la ciudad bien vestida, aunque uno de esos trajes, el del Pabellón Arena, no le va a traer pocos disgustos. Se conoce ya la cantidad que debe ser invertida, grande, que se acerca a los veinte millones de euros más metros de suelo que ahora parecen sobrar,  pero no conocemos todavía ni una cuantía aproximada de la repercusión que este equipamiento puede traer para Burgos. Sin embargo, pese a las opiniones en contra, me parece necesaria en esta ciudad una instalación como la que se pretende sabiendo, sin duda, que no serviría por ejemplo ni para la gira mundial de Bruce Springsteen, ni siquiera para la de Mecano, donde aquellos que superan la cuarentena perderán su pudor para asistir a los conciertos, si es que realmente vuelven.

Pero si un Pabellón Arena –por favor que le cambien el nombre- no acoge grandes eventos, sí puede hacerlos con medianos, que haberlos haylos, un espacio del que hasta ahora estaba necesitado Burgos y es bueno prepararse para la salida, cuando se produzca, de la crisis. Ocurre, por otra parte, que en este proyecto sumamos los mismos defectos que en anteriores, y es que los humanos tropezamos dos, tres y cuatro veces con la misma piedra, pero eso es la libertad y es lo que nos diferencia de los chimpancés. No hay modelo de explotación y de gestión y, si de verdad quiere tenerse para la Feria Taurina de 2013, ya se debería estar trabajando en ello. Si recae en el Instituto Municipal de Cultura, como parece, y suma al Arena, el Palacio de Congresos y Exposiciones, y la gestión directa de la promoción turística, da la impresión que hay que renovar en parte su organigrama.

Al Arena –o como se llame en el futuro- hay que sumarle los otros dos proyectos estrella del gobierno Lacalle: la finalización del bulevar por toda la zona sur de la ciudad, y acometer la transformación de la calle Vitoria, la arteria principal de la capital para completar el trabajo ‘gordo’ de la legislatura, además lógicamente de que el Palacio de Congresos y Auditorio se acerque a las expectativas creadas.

Lo que me da pena es que en estos proyectos que se basará la ciudad en los próximos cuatro años hay uno que ya se ha dejado de hablar, y es el aprovechamiento del Hospital de la Concepción para un centro de Nuevas Tecnologías y de Innovación, precisamente aquello que se reclama en el nuevo escenario productivo, y que también serviría como Centro de Experimentación y Museo. Nos estamos llenando de dotaciones necesarias para el ocio, pero ¿no nos estaremos olvidando del negocio?