23
Sep 18

Aquellas pequeñas cosas

No se si ustedes tienen un poeta, un cantante o un músico de cabecera. Yo tengo tres en uno. Mi vida han sido sus canciones, sus letras, su armonía. Y ahora que anda de gira por el mundo precelebrando los cincuenta años de su disco Mediterráneo –el mejor de todos- bien viene recordarlo. Casualmente en 2021 cumplirá ese aniversario.

Joan Manuel Serrat hizo además que conociera a Machado, que leyera a León Felipe y que me apasionara con Miguel Hernández, de quien compré sus obras completas para hacer un trabajo en octavo de EGB, ante la sorpresa de mis padres, que desconocían mis gustos literarios.

El cantautor me llevó también a otros dominios y siempre lamenté tener un oído enfrente del otro, como decía mi madre, para no poder cantar como me hubiera gustado, lo que me hizo admirar a mis amigos, que como Serrat, cogían la guitarra al hombro y cantaban sus composiciones. Y además tenían éxito entre todo tipo de público. Algo que envidiaba

Luego, el ‘nano’ se junto a otros por los que  también profesaba entusiasmo, como Víctor Manuel o Joaquín Sabina, creadores como él,  y compartieron canciones o se hicieron giras históricas.

Posiblemente, también me he dado cuenta con el aniversario de Mediterráneo, Pueblo Blanco, Vagabundear, Lucía o Aquellas pequeñas cosas… que nos vamos haciendo un poco mayores. Que han pasado varias décadas desde que no sé cómo llegó a mis manos ese LP de Joan Manuel, probablemente un regalo de mi padre, a pesar de que no compartiera mis gustos. De la foto que me hice con él poco antes de un concierto en Burgos gracias a Ricardo Ruiz, de la Caja, y como pude mostrarle mi admiración. De como fui escuchando también sus composiciones en catalán y me emocioné con Paraules de amor, compartida por Montserrat Caballé.

Y su pasión por su mar, que hizo que también quisiese el mío, el Cantábrico. También me gustó una cosa, aún más si cabe, que estudiara en una Universidad Laboral, la institución a la que mi padre dedicó su vida profesional, y que tanto quería. Aunque no compartía sus ideas siempre se mostró orgulloso de que un antiguo alumno hubiera triunfado en sus objetivos. Y al final seguro que los guiños de Serrat con la copla le acercaron un poco a él.

Muchos hablan de su defensa de la lengua catalana, pero cuando comenzó a cantar en castellano, sufrió también los ataques como propios en un territorio no poco conflictivo. Siempre argumentó que también era su idioma, con una madre aragonesa.

Serrat anda ya camino de los 75. Y ahí está llenando auditorios, agotando las entradas meses antes de los conciertos. Aprovechando la vida hasta el último momento. Y agradeciendo a sus miles de fans su compañía. El gusto es nuestro.


29
Sep 17

Todos sufrimos

Estos días he visto decenas de vídeos de Cataluña. Desde el destrozo de los coches de la Guardia Civil hasta un grupo de ciudadanos delante de la Casa Cuartel de Barcelona aplaudiendo a sus ocupantes, con banderas de España. Desde Padilla saliendo al ruedo con una bandera preconstitucional -al día siguiente lo arregló en Aranda de Duero- hasta miembros de la policía local de una localidad catalana quitando de la pared carteles pidiendo el Sí para el referéndum.

Probablemente, los chavales a los que los profesores les han dado días libres para manifestarse no tengan los sentimientos suficientes como para pensar en qué está pasando. Pero es algo muy cierto que todos sufrimos.

Me imagino a Joan Manuel Serrat lo que le habrá costado decir que esta convocatoria no era transparente, un gran tipo al que le prohibieron cantar en catalán durante muchos años, mientras el club de fútbol más importante de esta Comunidad y uno de los más importantes de Europa se pierde en tonterías.

Tengo conocidos que son independentistas pero que no quieren batallas con España. Reconocen la historia de su tierra. Pero ha llegado tan lejos el mensaje del agravio -en muchas ocasiones falso- que no les ha quedado más remedio que rendirse. En cambio otros se han vuelto más radicales y la Estelada está presente en su casa como un desafío.

Y luego están aquellos que por su profesión de defensores de la ley se han visto rodeados y menospreciados. Desde fiscales a fuerzas del orden. Qué oportuno el vídeo del miembro de la Benemérita cantando un fandango desde el balcón del hotel donde se encuentra su unidad hospedada ante los chavales de la cacerolada que iban al escrache y que se callaron en ese momento.

¡Claro que se puede negociar una patria -los líderes de los partidos independentistas pretenden mantener la doble nacionalidad para seguir siendo europeos- y una bandera! Probablemente algunos de ustedes hayan recibido a través de whatsapp el dibujo de nuestra piel de toro dividida solo en dos territorios: Córdoba y Asturias, como la aldea gala que se ha resistido al Imperio Romano. Llegamos todos a ser mozárabes, moros, castellanos y aragoneses, y españoles.

Todos sufrimos porque son muchos los que viven en Cataluña que quieren seguir siendo españoles y que están siendo denostados. Y desde la otra parte no faltan calificativos para los que quieren dejarnos, con argumentos caducos y falsos.Y esos Mossos que están ayudando a evitar el referéndum sin que lo conozcan sus jefes porque probablemente les expulsarían del cuerpo por actuar legalmente. Ya hemos perdido los conceptos de democracia, libertad y legalidad.

A los castellanos nos une a los catalanes que celebramos una derrota. Busquemos más cosas y pensemos también que todos tenemos derechos, también a decidir, pero como la ley dice.


06
Mar 12

¿Cuándo voy a morir?

Se lo escuché a Javi Nieves en su programa matutino de Cadena 100. Un niño necesita de la transfusión de sangre de su hermano más pequeño. Al pequeñajo, con apenas 6-7 años, le van contando  lo importante que es su donación para que su hermano siga viviendo. El medita durante un largo rato, cariacontecido, pero no tarda mucho en dar su respuesta afirmativa.  Al acercarse la enfermera, le pregunta ¿y yo, cuándo voy a morir?  Pensaba que iba a perder toda su sangre y ya tenía decidido ofrecer su vida por la de su hermano mayor.  Impresiona ¿no?

En otro lugar de España, Madrid, en la puerta de una iglesia del centro de la capital. Hace meses que el porche acoge a un mendigo, aseado, culto, con buenas maneras.  Y lo sorprendente es que canta a capella, las melodías que le han acompañado a lo largo de su vida –de la mía también-, letras de Serrat, de Ana Belén, que en las recientes navidades ha variado con villancicos. Y no lo hace mal, ya que son muchas las personas que de forma constante se paran y le dejan unos euros. Y el ofrece abrazos a manos llenas, dice que para dar alegría. Si le preguntas te cuenta que era un pequeño empresario, que la vida da vueltas, y que al final se ha quedado sin nada.

Una madre se encuentra embarazada de mellizos y el médico le recomienda que dada su edad, apenas supera los 40, se plantee la posibilidad de interrumpir su embarazo por la complicación que puede suponer si avanza con la gestación. Entiendo que a muchas mujeres la opinión de un galeno les pueda incluso motivar para adoptar esa resolución. El riesgo es alto, y puestos a elegir aparentemente entre los hijos y la madre, si uno es el propio sujeto, prácticamente hay que ser un valiente para sacrificarse. El embarazo, sin embargo, a medida que avanza ofrece dificultades pero no insalvables, tienen que adelantar el parto y los bebés directos hacia la incubadora con poquitos gramos. Han pasado tres meses y les he visto ya con sus hermanos y sus padres. Son encantadores.

Son tres casos, de tres ciudadanos completamente distintos, y que en esta sociedad nos parecen héroes.  No nos extraña viendo las imágenes que nos ofrecen algunos programas de televisión donde la opción es la desidia o el aburrimiento. Pero no son pocos los que se enfrentan a la vida. Ya he escrito en este espacio de la Página Par de la esposa que lleva más de cinco años con su marido con alzheimer, o de la joven que tiene que sacar a sus otros tres hermanos adelante porque han fallecido sus padres.

Hay otro caso, quizá más sangrante, el protagonista es un amigo, Álvaro, que en Cogollos subió en su coche un portugués que pidió que le llevara poco más allá de Aranda, aunque su destino era Faro, no quería causar mucho trastorno a los conductores que le fueran acercando hacia Portugal. Este hombre, mediana edad, había sido contratado para trabajar en Hamburgo por un español, pero solo estuvo un mes, el socio alemán le pagó su parte, el español le dejó tirado. En Irún se le acabó el dinero, y llevaba varios días durmiendo en la calle y pidiendo algún favor.  En esa misma gasolinera, ese mismo día, un tipo le había ofrecido 500 y 600 euros (la segunda vez), por acostarse con él, además de pagarle el viaje hasta su pueblo.  A Antonio, pobre total, le quedaba la dignidad para decirle que no, pese a la presión de este elemento que acudía a Madrid a un Congreso.

Pues claro que este mundo merece la pena.

Publicado en DB el 5 de marzo.


25
Ene 12

El hilo musical de tu vida

Charlando recientemente por el whatsapp con una persona encantadora intentamos encontrar las 3 canciones que más pudieron acompañarnos en nuestras vidas. Parecía complejo, pero al final lo conseguimos, y en pocos segundos. No así con los libros.  Aunque en ese caso propuse a Shakespeare como uno de los principales descubrimientos. Realmente era más sencillo recordar el hilo musical de tu vida. Al menos, la primera letra punteada, al margen de todas las canciones de Simon y Garfunkel  en las que a los 10 años nos sumergía la profesora de inglés  (aún recuerdo perfectamente la letra de The Boxer) junto con The house of the rising sun (The Animals),  fue Father and Son, de Cat Stevens, y todo porque la tocaba un buen amigo mío, con una voz que engatusaba y de qué manera a la parte femenina de la pandilla. Entonces tener una guitarra era síntoma de triunfo. Más adelante, fueron otras las razones por las que Father and son seguirá siendo parte de mi vida.   Luego llegaría Serrat y con él los cantautores.  Así abandoné las letras inglesas durante una larga temporada.
En el whatsapp, buscando esa historia reciente, mi interlocutora también se decantó por idiomas ajenos para La vie en rose, en la versión de Louis Armstrong, My baby just cares for me, de Nina Simone, y Springtime can kill you de Jolie Holland. He de reconocer que tiene mucho mejor gusto que el mio. Sería casi imposible enumerar las sintonías que han podido marcar la vida de una persona desde que llegas al uso de razón. Con qué canción bailaste por primera vez, te sonrojaste, te recluiste o te escapaste porque no querías saber nada con nadie. Y ahora con el ipod o el mp3 se han convertido en el mejor aislante del mundo que nos rodea. Pero siempre hay un momento para degustar en silencio Aquellas pequeñas cosas o para hacer memoria en un programa que se llama spotify y que por un módico precio te permite escuchar casi lo que quieres al momento.
Cuando pasan los años puedes contar que estuviste en el concierto de Michael Jackson en Oviedo, el mítico de Julio Iglesias en el Bernabéu o el más reciente de Más de Alejandro Sanz en El Plantío burgalés, por no citar algunos encuentros con Serrat –aprovecho para agradecer a Ricardo Ruiz que me lo presentara, porque si todos tenemos mitos, para mí el catalán es uno-, otros con Sabina, con Bosé, con Víctor y Ana, con Hombres G (apunten Lo noto) y con Mecano, realzado cuando años más tarde descubres la labor de José María Cano … Y todos tienen su memoria, algunos motivados por el trabajo, y sus motivos, como el primero que hubo en el Principal con Carlos Cano y María Dolores Pradera y donde entre bambalinas descubres el motor que les empuja al escenario.
No sé a ustedes, pero la música es una de las cosas que me ha hecho reír o llorar con  más facilidad. Gracias a todos los que la hacen posible. Y gracias también a las FM musicales, como es el caso de Cadena 100, que con Javi Nieves y Mar Amate te permiten sonreír todas las mañanas, algo especialmente muy necesario para sobrevivir el resto del  día.