Cincuentones

Tenemos que reconocer que con cada década vamos sumando manías, que estamos mayores, pese al aumento de la media de edad española, sentimos que nos cansamos antes. Y que  pensamos como Rafael Nadal que si al levantarnos no nos duele nada, es que estamos muertos. Que la calvicie nos delata, también las ojeras, y de lo que algunos se van encontrando que es la barriga cervecera, algo a lo que  mis colegas generacionales quieren combatir con su nueva pasión por el gimnasio, por salud, o por imagen, o por las dos, cualquiera sabe. También tenemos respeto hacia los ordenadores, sin embargo somos adictos del móvil, aunque de una forma desequilibrada y lela. Hemos perdido demasiado tiempo con los memes y las tontadas.

No somos milenials. Y por eso los padres cuando llegan a la cincuentena ya  no saben qué hacer con los chavales si se aproximan a la adolescencia, les pilla con el pie cambiado. Si mandar o ceder, y muchos  no han pisado el colegio de sus hijos en los últimos años. Y así están. Estoy escribiendo de nosotros, las nosotras son diferentes.

Sin embargo, en la peluquería me han dado una sorpresa. Me dicen que el blanco está de moda. Que aunque todavía teñirse entero el pelo no es muy habitual, si se entrelaza el blanco con otros colores. Así que mantengo mi barba blanca con honra, ya que en la cabeza los pelos son un bien escaso.

Pero también pertenecemos a una generación que puede enseñar lo que ha sido el esfuerzo a las venideras. Había suspensos en nuestra educación, no pasabas de curso con ellos, y nuestros padres daban la razón siempre a los profesores. Crecimos con esfuerzo, también alegres. Conocimos de adolescentes esos años de transición durante los que atravesamos la Universidad.  En este 2020 donde parece que nos quieren ideologizar en exceso, y donde sus gobernantes le tienen miedo a la libertad que puedan ejercer los ciudadanos, y nos llenan de prohibiciones y dogmas.

Pero todavía nos quedan años para pisar fuerte, con algo de optimismo, sobre el morral. Carlos Sainz lo ha vuelto a hacer. En medio del desierto de Arabia, entre  las dunas del tortazo de Fernando Alonso que pretendía quitarle su reino, y donde una jovenzuela como Cristina Gutiérrez muestra año tras año que su generación también puede apretar, el piloto madrileño ha demostrado que cuando uno intenta ganar siempre muchas veces lo consigue. Y, por ejemplo, esta semana un par de ‘viejunos’ como Serrat y Sabina han vuelto a vender todas las entradas para el Wizink Center en dos conciertos seguidos.

Sí, somos olvidadizos también al cruzar esta década, la memoria nos falla. Pero hemos vivido muchas cosas y los cincuentones todavía tenemos tiempo para otras muchas, y para disfrutarlas. Todavía podemos pasar a la historia, a esa pequeña historia del día a día.

 

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