29
Nov 11

Arena, Auditorio y Hospital de la Concepción

Dicen los más osados que de la crisis se sacan oportunidades, no he visto muchos ejemplos actualmente en mi entorno, pero en eso estamos o deberíamos estar. Por lo menos en el turismo tendríamos que aprovechar la cercanía de Madrid para provocar el tirón –más barato que acercarse a la costa- de seis millones de individuos hacia eso que llaman turismo interior.

El alcalde de Burgos también parece que quiere aprovechar la situación económica para poner a la ciudad bien vestida, aunque uno de esos trajes, el del Pabellón Arena, no le va a traer pocos disgustos. Se conoce ya la cantidad que debe ser invertida, grande, que se acerca a los veinte millones de euros más metros de suelo que ahora parecen sobrar,  pero no conocemos todavía ni una cuantía aproximada de la repercusión que este equipamiento puede traer para Burgos. Sin embargo, pese a las opiniones en contra, me parece necesaria en esta ciudad una instalación como la que se pretende sabiendo, sin duda, que no serviría por ejemplo ni para la gira mundial de Bruce Springsteen, ni siquiera para la de Mecano, donde aquellos que superan la cuarentena perderán su pudor para asistir a los conciertos, si es que realmente vuelven.

Pero si un Pabellón Arena –por favor que le cambien el nombre- no acoge grandes eventos, sí puede hacerlos con medianos, que haberlos haylos, un espacio del que hasta ahora estaba necesitado Burgos y es bueno prepararse para la salida, cuando se produzca, de la crisis. Ocurre, por otra parte, que en este proyecto sumamos los mismos defectos que en anteriores, y es que los humanos tropezamos dos, tres y cuatro veces con la misma piedra, pero eso es la libertad y es lo que nos diferencia de los chimpancés. No hay modelo de explotación y de gestión y, si de verdad quiere tenerse para la Feria Taurina de 2013, ya se debería estar trabajando en ello. Si recae en el Instituto Municipal de Cultura, como parece, y suma al Arena, el Palacio de Congresos y Exposiciones, y la gestión directa de la promoción turística, da la impresión que hay que renovar en parte su organigrama.

Al Arena –o como se llame en el futuro- hay que sumarle los otros dos proyectos estrella del gobierno Lacalle: la finalización del bulevar por toda la zona sur de la ciudad, y acometer la transformación de la calle Vitoria, la arteria principal de la capital para completar el trabajo ‘gordo’ de la legislatura, además lógicamente de que el Palacio de Congresos y Auditorio se acerque a las expectativas creadas.

Lo que me da pena es que en estos proyectos que se basará la ciudad en los próximos cuatro años hay uno que ya se ha dejado de hablar, y es el aprovechamiento del Hospital de la Concepción para un centro de Nuevas Tecnologías y de Innovación, precisamente aquello que se reclama en el nuevo escenario productivo, y que también serviría como Centro de Experimentación y Museo. Nos estamos llenando de dotaciones necesarias para el ocio, pero ¿no nos estaremos olvidando del negocio?


23
May 11

Carta al alcalde

Me imagino -si ha logrado obtener una mayoría suficiente para su gobierno- que habrá dormido ya tranquilo y descansar de una frenética campaña en busca de un voto que parecía estar bastante amarrado al inicio de la misma. Escribo horas antes de conocerse los resultados finales de las elecciones municipales y autonómicas y desconozco todavía el posible efecto que hayan tenido las concentraciones de miles de personas indignadas por la situación del país. Lo que sí nos ha quedado claro a muchos es el convencimiento, que ya teníamos antes, de que los políticos además de parecer honrados deben serlo, que los ciudadanos debemos tener la posibilidad de elegir a través de un proceso de listas abiertas que usted y su partido, junto con el resto de formaciones, tendrá que decidir; y que la primera prioridad es el empleo, en un país donde se alcanza ya la cifra de los cinco millones de desempleados. Y no nos sirve que se diga que las competencias pertenecen a otra administración porque mucho se puede hacer desde lo local, desde lo cercano, como agilizar todas las medidas posibles para que las empresas, también en una situación difícil, puedan instalarse en Burgos con el menor coste posible, o acelerar proyectos como el del Hospital de la Concepción, porque, aunque tarde, todavía podemos llegar a tiempo de que las industrias tecnológicas cuenten con esta tierra, si es que el Parque llega a tiempo.
Y preocuparse del empleo es ocuparse de aquellos que no tienen un sueldo suficiente, y es promover, pese a la dificultad del sector de la construcción, alquileres y viviendas dignas a un precio asequible; es formar a los jóvenes y apoyar a la Universidad en su relación con la investigación, la innovación y el conocimiento, y es también apostar por las personas, por sus problemas, por los ancianos y por los más pequeños, o por aquellos que dependen de muchos voluntarios para vivir su día a día de la forma más agradable posible.
Y, alcalde, es convertir Burgos también en una ciudad amable, sea o no Capital Cultural de Europa en 2016, para el viajero, para que el más de millón de turistas que nos visitan se convierta en dos millones y generen ingresos para el sector servicios, el más dedicado a las pymes, y uno de los más castigados. Y eso supone cambiar el paso en la captación del turismo de Burgos y crear una «marca» de ciudad, que nos haga presentes en todo el mundo, porque contamos ya con todo lo necesario para ello.
Alcalde, y a ese equipo que forme tiene que exigirles desde el primer momento capacidad de trabajo, imaginación, y colocar a los que crea mejores en los principales puestos de responsabilidad del Ayuntamiento. Le han votado y le han dejado cuatro años para trabajar con un programa, pero con un encargo, déjese la piel desde el primer día y tenga claro que no debe responder ni ante su partido, ni ante otras instituciones, sino ante sus vecinos, que son quienes le han dado la confianza y quienes pagan sus impuestos. Suerte.


21
Mar 11

Un proyecto imprescindible, un nuevo referente para Burgos

El Centro de Nuevas Experiencias Digitales que puede albergar el Hospital de la Concepción es  una marca de futuro

El peso del tiempo y de la historia ha llevado a Burgos a tener una marca asociada relacionada con la cultura y el patrimonio (y ahí están sus tres Patrimonios de la Humanidad, esperemos que camino de un cuarto o un quinto –icnitas y románico norte-) y con la industria, basada sobre todo en montajes asociados a la automoción.  Junto a ello el sector agroalimentario y el turismo han configurado una ciudad y una provincia que se encontraba satisfecha de sus realizaciones, además de haber logrado una cierta paz social y hasta la llegada de la crisis un índice de desempleo que suponía prácticamente el paro técnico.

Sin embargo, el futuro, como el resto de capitales, es incierto y la innovación y el desarrollo son claves un mejor porvenir. La marca Evolución, que ha supuesto la reciente apertura del Museo de la Evolución Humana y que en unas semanas alcanzará los 200.000 visitantes, denota que todavía hay nichos de mercado donde explorar. Si el pasado nos puede llevar al futuro, lo cierto es que la esperada llegada del Parque Tecnológico se quedaría vacío de contenido si no hubiera empresas tecnológicas que lo avalaran, un nuevo sector donde todos pretenden crecer y lo estamos viendo recientemente en ciudades de la propia Comunidad como  León y Salamanca.

Por eso, es imprescindible que en Burgos comience cuanto antes a erigirse en realidad el proyecto que para el Hospital de la Concepción, el Centro de Nuevas Experiencias Digitales (CENED), están impulsando –con un silencio que puede ser temeroso- la Junta, a través del consejero de Fomento, Antonio Silván, y de la eficaz directora de Telecomunicaciones, la burgalesa Carolina Blasco; el rector de la Universidad de Burgos, Alfonso Murillo; y el Ayuntamiento, que tiene en su concejal tecnológico, Eduardo Villanueva, uno de los apoyos para esta empresa, que vendría precisamente no solo con el aval público de estas tres instituciones, sino con la de empresas privadas que ya han mostrado su interés en formar parte del mismo, y cuyo aporte para su inicio estaría en torno a los 10 millones de euros.

¿Qué es el CENED? Ante todo investigación y futuro, que muy bien podría asociarse con la marca Evolución. No sería exclusivamente un espacio para disfrutar de los visitantes que conocerían de forma directa los procesos creativos, desde las tres dimensiones a la realidad virtual, que podría quedar obsoleta en pocos años y donde se debe ir avanzando día a día, sino también un lugar de experimentación personal y colectivo; una esfera donde las empresas tendrían su ámbito específico para la innovación, la investigación y el desarrollo. Un territorio que hasta ahora no existe en Europa y tampoco en el mundo, en un edificio histórico, como es el viejo Hospital de la Concepción, y que arquitectónicamente podría adaptarse perfectamente a las nuevas tecnologías provocando una imagen sorprendente.

Pero el CENED para ser viable apuesta también por la generación de conocimiento y de empleo. Por animar a nuevos emprendedores en un mercado muy competitivo, pero donde todavía hay espacio, y serviría sin duda de apoyo a ese Parque Tecnológico tan anhelado como  lento en su gestión.

Para el turismo sería un nuevo punto de apoyo, porque lo que allí se trabaja y se investiga será también al mismo tiempo presentado, con una respuesta interactiva total. Desde luego, ahora mismo, sobre las ruinas consolidadas del viejo Hospital de Peregrinos  hay que echarle imaginación para proyectar en nuestro cerebro en qué se podría convertir, aunque películas como Origen o Matrix podrían animarnos a ello. Creo que las personas que están ahora inmersas a esta aspiración se lo han creído, y están trabajando duro, porque además de ser un tema que les apasiona, están convencidos de las potencialidades de esta tierra. Y, de nuevo, podemos convertirnos en un referente en contenidos digitales –hemos visto el éxito reciente de un Congreso en Redes Sociales-, un hecho que está transformando la vida cotidiana en las aplicaciones industriales, pero también lo deberá hacer en los servicios, o acaso es tan difícil de imaginar un maniquí virtual que vaya poniéndose la ropa que vamos eligiendo para comprar en un establecimiento de la calle Vitoria. Como siempre falta el respaldo político definitivo y la autoestima, pero debemos dar un paso adelante.