Dos versiones

La verdad no se encuentra sencillamente expuesta al público en general en un tablón de anuncios. Que hay que buscarla, y en la medida de lo posible conservarla. Pero esto ha cambiado. Muchas personas creen tener su verdad y los demás, y más si estamos cercanos ideológicamente, la damos por válida, por real, por única, y ni nos planteamos la mínima contradicción con lo que realmente puede ocurrir en el entorno. Y así andan los jueces, los políticos, la policía, los periodistas, y hasta los futbolistas que pretenden, pese al VAR, que cualquier caída en el área se convierta en penalti. En el baloncesto, sin embargo, el flopping, literalmente tirarse, empieza a estar penado con una falta técnica a veces decisiva.

Que puede que la responsabilidad la tengamos las propias profesiones, no les digo nada de los políticos que el engaño se produce a propósito con medias verdades o incluso noticias falsas, o con profesionales que venden su versión, por interés personal, sabiendo que apenas se va a contrastar, ya sea a través de las redes sociales o de los medios de comunicación tradicionales, o en el boca a boca, que a veces es el medio más rápido de transición. Y como tenemos que ser los más altos, los más guapos  y los mejores, tenemos magistrados estrella, antes de que se estrellen, comisarios convertidos en espías, políticos sin bagaje personal, tertulianos que saben de vulcanología y de las razones de la subida de la luz, o periodistas que en unas circunstancias difíciles para la profesión pretenden contar sin contrastar o sin apelar a las dos versiones o a las diferentes fuentes que tanto se enseñaba en las facultades de Periodismo.

No hay más que repasar las hemerotecas y las primeras declaraciones sobre la pandemia de los principales responsables sanitarios del país –era solo una gripecilla- , las razones  por las que una ministra venezolana aterriza en Barajas con nocturnidad y alevosía, o si realmente el PP y Vox no se entienden o todo es una táctica cara a unas posibles elecciones generales. Todo requiere una investigación y para eso no hay ni tiempo. Las redes han logrado dar verosimilitud a un tuit que ha conseguido al menos centenares de likes. Y si es contra nuestro enemigo ideológico mejor.  Y si luego no es verdad, no encuentras la rectificación en ninguna esquina. Porque somos más solidarios, eso sí, pero mucho más orgullosos y qué juez, abogado, médico, policía, político o periodista… por indicar algunas de las profesiones lustrosas, vamos a reconocer que nos equivocamos. Ninguno.

Ortografía bajo mínimos

No pondría la mano en el fuego porque a lo largo de esta columna hubiera errores gramaticales, alguna coma mal puesta, otro punto y coma no utilizado –están en extinción-, una posible mala consonancia en una frase, sinónimos no utilizados y para lo que somos asturianos leísmos  y laísmos despistados.

Y de esto no tiene culpa el Covid, aunque casi 300.000 castellanos y leoneses hayan sido confirmados del mismo a lo largo de la pandemia. La ortografía es imprescindible en nuestra vida, y la enorme abundancia de errores, más que erratas, una evidencia de que vamos hacia ninguna parte, y así lo manifestaba el profesor Miguel Perdigón en un texto reciente en las cartas al director de este periódico. Imagino que conoce bien la situación de nuestros alumnos, los profesionales del mañana, después de haber impartido clase en varios de los principales institutos de Burgos, en la capital y en la provincia, y no desistir en el empeño, por muchos motivos que tenga, al igual que numerosos colegas a los que se cae el alma a los pies en cantidad de ocasiones.

Aseguraba Perdigón en su escrito que en el portal de citas de Match un 39  por ciento de los usuarios juzgaba la compatibilidad de los candidatos por su manejo (sic) de la gramática. Y citaba el profesor que ‘los acentos están al nivel de los dinosaurios del Cretácico’. No me extraña. La mayoría de los ciudadanos habitantes de este planeta creen que el temido Tyrannosaurus rex convivió con nuestra especie, cuando aparecimos en este mundo decenas de millones de años después de su extinción, pero esto ya  no es un problema de lenguaje, sino de historia.

De lo que sí somos contemporáneos es del uso de nuevas tecnologías que han logrado, más por comodidad que por economía del lenguaje, que hayamos acabado con signos de interrogación o de exclamación y el castellano ha cedido a los anglosajones. Por no hablar de las mayúsculas, como aclara Perdigón, que serán la próxima víctima, a pesar de que seamos conscientes de que un nombre común no es lo mismo que un nombre propio. ‘Nos precipitamos a un mundo gris con todo en minúsculas y sin tildes’ subraya el pedagogo y parece que son muchos los que quieren vivir en un mundo gris. Confieso que no soy taurino, salvo cuando veo los morlacos en el campo. Pero lo primero que me emocionó cuando pisé una plaza de toros es que la vida era en color, y no lo que nos hacía llegar el blanco y negro de las televisiones.

Ahora que está de moda reivindicar en la plataforma change.org –han logrado que no salgamos a la calle- creo que comenzaré una recogida de firmas: ‘Por un mundo con mayúsculas y tildes’ y pediré el asesoramiento de mi amiga lingüista que me corrigió porque en estos últimos años tenía clarísimo que después de los dos puntos iba siempre mayúscula. Y no es cierto.

Por favor, ustedes lectores de periódicos, tipos inteligentes,  hagan un propósito, si quieren: procuren escribir sus mensajes sin errores, ni erratas. El futuro se lo agradecerá.

Primaria

Han estado, y todavía permanecen, facultativos, enfermeras, técnicos, auxiliares… en el ojo del huracán desde hace año y medio, porque esta profesión médica no es precisamente de las más alabadas por el riesgo que entraña y sobre todo porque un fallo puede llevar  a graves consecuencias, no solo para los enfermos, sino también para los propios médicos, que todos cuentan ya con un seguro que les avale.

Pero hoy quería valorar el trabajo que se realiza en Atención Primaria, en las decenas de Centros de Salud y Consultorios que se extienden por esta inmensa provincia burgalesa. No creo que sea una excepción, y sobre todo tampoco que esté exento de errores, pero siempre he encontrado grandísimos profesionales que no miraban al reloj cada vez que entrabas en la consulta.  También tengo que decir que quizá haya tenido suerte. Personal amable, con una sonrisa que también se intuye debajo de la mascarilla, con dedicación y preocupado porque no solo eres un número en esa larga lista de presión asistencial. Tengo un amigo, médico, que lleva lustros con su campaña de los 10 minutos para cada paciente, pero si es por su tesón cada uno de ellos merece el tiempo necesario y preciso. Y sigue peleando por esto, por mucho que pasen los años, que aparentemente no le escuchen o que le fallen las fuerzas. Dicen los datos fríos que faltan médicos, enfermeras… que habrá que sustituir pronto a un buen número de profesionales porque merecen jubilarse, pero solo contamos con dos Facultades de Medicina en Castilla y León y parece que bien podría establecerse una tercera por lo que pueda ocurrir en los próximos años con los profesionales de la salud. Y Burgos parece preparado para ello.

Es cierto que en esta pandemia mucha de la atención se ha derivado a una consulta telefónica. Y eso no ha gustado. Razones hay a favor y en contra, y probablemente con un dictamen presencial, con más médicos y enfermeras contratados se hubieran evitado algunos males. Pero así hemos pasado el Covid miles de personas, hablando con nuestro médico de cabecera por el móvil mientras permanecíamos aislados, y también en este caso se notaba la intranquilidad, y muchos de ellos además sufrieron la enfermedad.

Una profesión que ha estado de moda mucho tiempo. A la que se dedica una buena parte del presupuesto de las comunidades autónomas, pero que sigue sin corregir injusticias. Parece que estamos saliendo de la crisis. Buen momento para valorar si los aplausos de las 8 de las tardes pandémicas han servido para algo, y si las palabras de los políticos se las lleva el viento.

Hoy he escrito de Primaria, pero quedan semanas para hablar de especialidades, o de las zonas rurales, etc. La Sanidad siempre va a estar en el ojo del huracán.

Redes en tiempos de pandemia

Durante este larguísimo año y medio  de pandemia el mundo está asumiendo una serie de transformaciones donde muchos se han lanzado a asegurar que nada será como antes. De momento, personas que nunca se habían acercado a una tableta, a internet, o a una red social, han creado sus perfiles, y acuden a consultar en YouTube, algunos en Twitch, y otros en las tradicionales Facebook, Instagram –la gastronomía ha triunfado- o Twitter, las dudas que le surjan sobre trabajo, salud o tecnología. Los centros escolares, desde la primaria a la Universidad, se han convertido en aulas virtuales y cientos de miles de profesores autodidactas se han volcado con la enseñanza en línea.

 

Desde el Museo de la Evolución tampoco han estado alejados de esta realidad. Han usado todos sus canales y creados otros nuevos. Han crecido en seguidores y se están ofreciendo visitas en directo y a la carta a través de Google Teams a decenas de colegios. Pero todavía sin la pandemia lejos de nuestro entorno pendientes del proceso de vacunación, es tiempo de analizar y valorar, en aspectos transversales, qué ha supuesto este cambio, qué podemos mejorar y hacia dónde vamos, las tradicionales preguntas que nos hacemos en nuestra especie de homo sapiens.

 

Hemos conocido nuevos vocablos que la RAE ha tenido que ir añadiendo a su diccionario: los troles han llegado para quedarse, el hilo no solo cose o llenamos el móvil de emoticonos. Desde ese punto de vista, en el MEH han organizado Redes en Evolución: Educación, Ciencia y Tecnología en tiempos de pandemia. Quieren que hablen los otros streamers, los que saben de educación, de nuevas tendencias, de ciencia. Darán la palabra a los Museos enredados que han presentado sus piezas de manera original, diferente. Profundizarán sobre los recursos educativos que se ofrecen a los centros escolares. Analizarán hacia dónde van las redes sociales y por qué los jóvenes emigran a Tik Tok o Twitch. También se volcarán con la ciencia en las redes sociales, y evidentemente ahondarán  en la privacidad y la gestión de datos de los usuarios, y de esa censura latente de la que muchos hablan.

 

Redes en Evolución es una propuesta que parece que  ha venido para quedarse. En Burgos, donde un Congreso de Redes Sociales –iRedes– la convirtió en la capital de las mismas durante unos años. En esta ocasión será en 6 y 7 de mayo y será digital, ante las dificultades que todavía mantiene el Covid19. Pero será abierto, gratuito y dirigido a todo el mundo. Disculpen la propaganda, pero creo que merecerá la pena asomarse.

 

ADN en sedimentos

Y resulta que ‘hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad’ decía don Sebastián a don Hilarión en ‘La verbena de la Paloma’ en el año 1894 –para los más jóvenes: la zarzuela es un género musical surgido en España que poco tiene que ver con el hip hop-. Si don Hilarión hubiera aparecido en pleno 2021 le hubiera dado, seguro, un soponcio.

Las ciencias han avanzado de forma exponencial. Un tema del que hablábamos con total desconocimiento hace no pocos años, como es el ADN, un ácido nucleico que contiene las instrucciones genéticas y que es responsable también de la transmisión hereditaria, acaba de ser encontrado en individuos de hace cien mil años que habían paseado por la Sierra de Atapuerca, pero no en sus huesos y fósiles, sino sorprendentemente se ha conservado en los sedimentos, en el suelo, porque este se habría logrado aislar. Estas investigaciones han demostrado que al menos en ese pequeño espacio de tiempo se manejaban cuatro hembras neandertales de hace 80.000 años y un varón de más de 100.000.  Y en campañas anteriores también se ha logrado aislar el ADN de un fósil encontrado en la Sima de los Huesos, donde hay restos de más de 20 individuos de hace más de 400.000 años y a los que todavía hay que ubicarlos dentro de una especie, ya que cada vez se encuentran más lejanos de los heidelbergensis a los que asignaron inicialmente. Este camino realizado conjuntamente con el Instituto Max Planck abrirá nuevos caminos para explorar.

Durante lustros, los excavadores de Atapuerca han buscado esa especie que tuvo su último destino en España y de la que muchos dicen que contamos los sapiens con algunos de sus genes. Hace muy poco encontraron una falange claramente neandertal. Hay varios espacios en los yacimientos donde se espera hallar más. Es como el TD6 de Gran Dolina donde Bermúdez de Castro ya ha manifestado en algún momento que podía producirse una ‘orgía de restos de Homo antecessor’ .  Burgos cuenta con un territorio donde nuestros ancestros vivieron desde hace más de un millón de años hasta la actualidad. Fue la casualidad, sí, la que dejó en abierto algunas de sus cuevas. Pero la perseverancia de los primeros investigadores es digna de elogio. Inicialmente sin un solo duro, con la administración regional mirando hacia otro lado, pero año tras año iban logrando nuevos hitos y consolidando un proyecto.

Ahora es una excavación consolidada, con un equipo que logró el Premio Príncipe de Asturias, con publicaciones en revistas internacionalmente reconocidas como Nature o Science, y todavía con mucho camino por delante. Evidentemente, hay una ciencia más práctica que ha logrado, de manera prodigiosa, fabricar vacunas contra la Covid en menos de un año y están logrando resultados muy satisfactorios. Más una ciencia práctica no se puede conseguir sin una cultura científica, sin vocaciones de investigadores, sin apoyos económicos públicos y privados. Y ahí Atapuerca también ha marcado un hito.

 

Gamonal necesita un acuerdo

No estaría mal que en medio de tanta crispación política que existe en Madrid –siempre Madrid como si no constaran más ciudades en esta piel de toro- , en otras capitales españolas se pudiera dar ejemplo de lo que significa el acuerdo, el pacto, la concordia para problemas reales en situaciones complejas.

Desde hace unas semanas se habla y se escribe en Burgos sobre el barrio de Gamonal. Lo que fuera pueblo y al que se le van poniendo parches poco a poco, lentamente. Hay problemas de aparcamiento, pues ocupemos provisionalmente un espacio deciden, por poner un ejemplo de todos conocido. ¿Tenemos un Silo para toda la vida? ¿Mejorar el centro de salud? Una utopía. ¿Y el viejo pueblo? Otra. Recuerdo cuando fui invitado a dar el pregón en sus fiestas en la Casa de Cultura. Las reclamaciones eran casi las mismas que ahora.  Gamonal se lo apropian cada cuatro años, pero no es patrimonio de ningún partido político, donde por cierto han ganado formaciones de signos contrarios, sino de sus propios ciudadanos. Y tienen derechos, y deberes, aunque algunas veces los olvidan los habitantes. A sus vecinos probablemente no les suene mal un convenio entre todos los grupos que forman el Ayuntamiento para mejorar muchas de esas promesas frustradas. En Gamonal han surgido ideas novedosas, proyectos ciudadanos. Hay colegios e institutos con tradición. Hay también solidaridad.

Arquitectos e ingenieros han escrito en este periódico sobre el barrio. Asociaciones también han opinado. Pero ha existido una consulta pública a la que han respondido muy pocos vecinos, hastiados quizá por preguntas sin respuestas, por esperas demasiado largas a necesidades importantes. Ahora parece que los concejales del PP, en la oposición, han ofrecido una negociación al equipo de gobierno, de socialistas y naranjas, para trabajar conjuntamente en algunos asuntos concretos de Gamonal.  ¿Firmarían todos sellar la paz, o sería todo para una foto que luego no serviría para nada, o se estarían poniendo zancadillas debajo de la mesa?

Una trama que se realza en esta precampaña electoral  madrileña, donde los candidatos prometen lo que sus partidos niegan. Donde los comunistas han dejado de ser comunistas, y los fascistas fascistas. Y donde pretenden remediar las pandemias a gritos. Con gurús que plantean la añagaza de cada día, convertida en ‘fake news’ o en una trampa, al margen de las necesidades reales.

Un político honrado debería buscar una rentabilidad social más que política, por un puñado de votos que les pierden, ahora, todavía lejos de unas elecciones municipales, serviría el momento.  Además, Burgos sería noticia en positivo en Gamonal.

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Ella baila sola

Si hay dos grupos que me hubiera gustado que volvieran a las tablas serían Ella Baila Sola y, por supuesto, Mecano. Nunca perdí a ilusión por ello. Los demás, Los Secretos, La Oreja de Van Gogh, Estopa, Hombres G… por ahí siguen dando el callo entre jovenzuelos.

Ella Baila Sola ha vuelto, parece que ni ellas saben por cuánto tiempo. Retomarán sus canciones Amores de barra, Cuando los sapos bailen flamenco, Cómo repartimos los amigos… que les hicieron a Marta y Marilia ser candidatas a un Grammy Latino. A los nostálgicos nos hará todavía rememorar esos tiempos pasados que pudieron ser mejores.

De Mecano todos dicen que nunca reaparecerán. Que no será por dinero, del que todavía cobran por sus canciones, y tampoco por fama. Pero hay millones de seguidores, que han crecido con ellos y algunas de las etapas de sus vidas está marcada por la letra de sus composiciones, y todos piden un regreso triunfal como el de Simón y Garfunkel en Central Park, aunque solo fuera para un adiós definitivo. Cada uno de los tres vive bastante lejos de los otros. No se han encontrado ni para felicitarse, parece, pero Nacho no deja de intervenir en ocasiones puntuales, también José María, al que acompaña su hijo, en algunos conciertos de grupos ilustres como Maná, y Ana Torroja que no ha dejado de girar y publicar. Pero por ellos pasan los años más rápido y no hay que perder la esperanza que se decidan porque habrá quien ponga el cheque con algunos ceros.

Quien regresa también a la televisión después de unos cuantos años –que ha estado dedicado a la música y a la producción detrás de las cámaras- es Emilio Aragón, por qué no, debió preguntarse si lograba audiencias millonarias. Un canal privado le ha ofrecido un programa para mostrar la Banda Sonora Original de nuestras vidas (BSO) y ya está grabando. Habrá que verlo. Echo de menos el de Bosé con Séptimo de Caballería.

Todavía son respetados los que peinan canas, porque Serrat o Perales a los que la pandemia frenó un montón de conciertos, siempre cuelgan el ‘No hay entradas’. O Sabina, o el jefe Bruce y su banda, del que constantemente se quiere verle en el escenario y aún más tras crear ‘Letter to you’ además su posible candidatura al premio Princesa de las Artes en una tierra que le quiere y donde siempre que puede acude.

Ahora que va subiendo la edad media para que te llamen joven. ¿Se imaginan hace cuarenta años que se dijera a uno de cincuenta que era joven? Actualmente ocurre con toda normalidad. Y así nos va como nos va. Que se cree que cada uno puede hacer lo que quiera y aunque lleve horas de gimnasio o elíptica a sus espaldas su cuerpo no es lo mismo.

Pero bien hallado sea el regreso de Ella Baila Sola. Particularmente estoy encantado. A Marilia ya la vi no hace mucho cuando vino al MEH y su voz sigue siendo fabulosa.

 

Madrid

Hasta una hija de Verstrynge, Lilith, estará en las listas de Unidas Podemos a la Asamblea de Madrid. Su padre, el que fuera secretario general del Partido Popular y que compitió contra Tierno en la Alcaldía de la capital, ha pasado, según reconoce, del neofascismo francés al nacionalcomunismo, y ahora colabora en la misma coalición a la que pertenece su hija como asesora del hasta ahora vicepresidente segundo del gobierno. Iglesias ha fichado también para su lista a la anterior candidata Isa Serra, o a la directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno, además del incombustible general Julio Rodríguez, al que le ha paseado por diferentes listas algunas sin éxito electoral.

Pero no es el caso de Unidas Podemos el único. El PSOE va a llenar su candidatura de personas que tienen cargos en el Gobierno de Sánchez, de hecho dicen que es el quien va completando la lista. Ahí está su ‘biógrafa’ Irene Lozano, que no lo ha hecho mal en el CSD en esta pandemia, o Jana Halloul, de migraciones y en la que tiene puestas muchas esperanzas, o la presidenta del Senado Pilar Llop, que está pasando esta legislatura sin pena ni gloria. Volvería además a una Asamblea donde inició su carrera política tras su abandono de la judicatura.

Cuentan que estos escaños madrileños van a tener más ambiente que los de la Carrera de San Jerónimo, que las batallas de Iglesias, Ayuso o Monasterio, sin contar al ‘sensato’ Gabilondo van a captar más atención. Todo depende, naturalmente, de los resultados del 4 de mayo. Los populares amagaron con Toni Cantó de quien la presidenta dijo que no lo tenía cerrado. Ayuso, por enfrentarse, lo hace también con los responsables de su partido. No suponía tanto Casado de una periodista que comenzó en el equipo de Aguirre. Ni tampoco que los primeros puestos de la lista fueran las de sus actuales consejeros, comenzando con el de Sanidad –otro zasca para los oponentes-, a partir del noveno igual llega alguien desde Génova.

De Ciudadanos nadie habla, salvo para su desaparición. Quién sabe si será Edmundo Val quien entierre definitivamente el partido si no logra el 5 por ciento de los votos en la capital. Es una lástima porque aunque el centro no existe, es necesario. Por eso Gabilondo navega hacia el centro.

El caso es que Madrid ha logrado ser la Comunidad que se observa desde todos los puntos de vista, y también la Alcaldía gobernada por Martínez Almeida, parece que con talante y talento. De este resultado depende mucho además Pablo Casado y su equipo, Pablo Iglesias y el suyo, que va dejando herederas ya en el Gobierno, y el propio Gabilondo, por no repetir que los naranjas acelerarían el proceso de disolución.  Hay que aguantar todavía 40 días de campaña.

 

Cuidados paliativos

Es una gran mole que contempla Burgos desde una pequeña colina. Un edificio que da la sensación que nunca ha prestado el servicio sanitario necesario para nuestra provincia con las capacidades que pudiera tener. Salvo algunas prestaciones puntuales, los ciudadanos lo han visto medio vacío, como el lugar donde donar sangre, ver al psiquiatra o por algunos convenios externos encontrarse ingresado y recientemente el traslado de las urgencias de Atención Primaria.

Por eso cuando se publicó en estas páginas que el director gerente del Hospital Universitario de Burgos pedía que se valorase que los cuidados paliativos de la sanidad pública se ubicaran en el Divino Valles pudiera parecer una idea excelente. Antes una reflexión. Ahora lo está haciendo mayoritariamente un hospital privado, y parece que no mal. Habrá que juzgar también cómo trabajan, el rendimiento del dinero público que allí se destina, y si en el Valles resultaría mejor. Porque el HUBU no pocos problemas tiene, con listas de espera acumuladas, etc.

Pero es necesario dar un paso al frente en una sociedad cada vez más envejecida, a veces con problemas crónicos muy graves, y que espera vivir los últimos meses de su vida con dignidad, sin que la primera solución supuesta sea a partir de ahora la eutanasia, porque los enfermos con cuidados paliativos y enfermos terminales, también aparentemente, lo que quieren mayoritariamente, según sus testimonios, es evitar el dolor propio y el ajeno de sus familiares, estar acompañados y en paz y no agonizar sin sentido.

La Organización Mundial de la Salud define los cuidados paliativos como aquel “enfoque que mejora la calidad de vida de pacientes y familias, que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades amenazantes para la vida, a través de la prevención y del alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana, la evaluación cuidadosa y el tratamiento del dolor y de otros problemas físicos, psicológicos y espirituales”.

Parece que el Divino Valles cuenta con casi 250 camas más o menos dispuestas para ser utilizadas. Nuestros mayores han sido los grandes olvidados de la pandemia hasta  que llegaron las vacunas. Como recordaba la periodista Angélica González el fin de semana pasado el Hospital ya tuvo un área de Geriatría con 3 médicos y ocupando 19 plazas para pacientes mayores de 80 años a los que se les daba cuidados globales.

En España dicen que hay más de 50.000 personas todos los años que mueren sin que les apliquen los cuidados paliativos. Que no son solo las atenciones médicas, sino también aquellas que practican la cercanía, el ánimo o la esperanza. Me parece una cifra tremenda, que no evita la ley de eutanasia aprobada la semana pasada y encumbrándonos como el séptimo país del mundo que lo hace.

Partido Popular

Siempre hay numerosas expectativas en los meses previos a los congresos provinciales del Partido Popular. En Burgos, donde en ocasiones se premia al que pierde las elecciones, llevan dos décadas con los mismos jugadores. Municipales tras municipales han ido perdiendo votos y concejales en las poblaciones más significativas. Tiempo han tenido para hacer un examen de conciencia antes de las últimas, donde tras la derrota sufrida en la capital el pacto con Ciudadanos llegaba hasta entregar la Alcaldía al socio naranja. No fue así por una falta de tacto con los ediles de Vox, y se han quedado en una oposición firme pero inocua tras el acuerdo de Daniel de la Rosa con Vicente Marañón.

Al PP municipal le pilló con el pie cambiado este bipartito, que por el perfil pactista del alcalde bien pudiera haberse convertido en un gobierno de concentración. Aunque todavía resta tiempo, los del centro derecha pareciera que deberían hacer un giro en su política para presentarse a unos comicios donde mucho se definirá sobre el que ha sido votante de Ciudadanos y si mantendrá su voto o lo cambiará a algunos de sus socios (o bien el PSOE en el Ayuntamiento, o el PP en la Diputación y la Junta por poner dos ejemplos). Y en esta situación es muy importante lo que depare un Congreso Provincial, ver los posibles candidatos a suceder al presidente y al secretario regional, si es que estos por fin, a pesar de haberlo comentado, dejan los sillones, y pareciera  que Rico y Lacalle ya  han colmado el ego provincial y el local.

En el PP, hasta que iniciaran los procesos de primarias en las últimas elecciones, han estado muy amarrados todos los puestos. Es el partido donde mejor funcionaba el aparato. Apenas cabían las sorpresas y no había espacio para las mismas. Quizá por ello el proceso de examinar y reconocer los errores no era sencillo, no es fácil admitir que el problema surge de uno mismo y de los planteamientos que mantienes. El PP en Burgos perdió la capital, era la primera vez que no ganaba las elecciones en un período muy largo de tiempo, redujo considerablemente el número de procuradores, hasta perder también las regionales, y a nivel nacional las cifras no habían sido especialmente brillantes. Aparecieron dos fuerzas nuevas, ambas en un entorno cercano al propio partido lo que les quitó votantes, y lo que habían aglutinado unos años antes había vuelto a desintegrarse.

Salvaron algunos gobiernos, pero siguieron sin reconocer errores, algunos simplemente de aptitud, de diálogo y de principios; otros de planteamiento o de desconocimiento de sus propios votantes. Y los ciudadanos necesitan líderes, siempre, personas que arrastren y sean creíbles, pero cuando lo que cuenta es mantener los puestos antes que solucionar los problemas de una comunidad, la política sufre, y los partidos pierden.