Muchos peatones muertos

Cuatro fallecidos por atropello en apenas unos días son muchísimos, y si además lo son atravesando un paso de cebra, la situación empeora bastante. No es fácil comparar los datos de la ciudad de Burgos con otras similares, porque al producirse en suelo urbano la Dirección General de Tráfico no maneja estadísticas, sino que pertenecen a las policías locales, por eso desconozco si en otras urbes similares en población ocurren los mismos o similares percances, no solo con peatones, sino también con ciclistas o con los ‘artistas’ del monopatín, de los que muchos pensaba mos que iban a sufrir más al ‘viajar’ por las calzadas, pero es cierto que en este caso han reducido su número y que el uso del carril bici es el más habitual y más seguro.

Las razones de estos desgraciados sucesos pueden ser aparentemente fáciles de explicar. Que no se respeta la velocidad en las vías urbanas (30 y 50 kilómetros hora a muchos conductores les parece paso de tortuga), que alguno va más chutado de lo normal, que cuando se hace de noche no en todos los lugares la luz es suficiente y esto es más que evidente en alguna que otra avenida, que no miramos los peatones al pisar la calzada porque entendemos que tenemos todos los derechos a atravesar sin girar la cabeza -y desde el coche ves muchos casos-, que otro vehículo puede reducir la visibilidad, o alguien decide frenar de golpe porque ha visto un hueco para aparcar …

Siempre me ha sorprendido que no existan más accidentes, por ejemplo, en el entorno de los colegios. Desde hace unas semanas se están vigilando más, pero hasta algunos padres se permiten el lujo de aparcar en doble fila tapando la visión completa del paso de peatones.

Cuando existían los parques infantiles de tráfico aprendíamos las normas de conducta para diversas situaciones desde pequeños e intentábamos cumplirlas al salir a la calle. Ahora, cuando un semáforo se pone naranja aceleramos a ver si con suerte lo atravesamos en el mismo color, o en rojo. Atravesamos un paso de peatones con semáforo aunque lo tengamos prohibido, salvo que unos niños se encuentren en la acera de enfrente y por una mínima vergüenza esperamos a que vuelva el color verde para no dar mal ejemplo.

Evitar los atropellos se puede,  quizá haya que recetar más multas, iluminar mejor… pero depende mucho de la conducta de los propios ciudadanos que a veces se convierten en pilotos de Fórmula 1, o de aquellos otros viandantes que cruzan por mitad de una avenida para no andar los 20 pasos que le separan de un semáforo o de un paso de cebra. Por no apuntar a los que no miran porque piensan que las rayas del suelo le salvan de posibles accidentes. No somos buenos conductores en esta tierra, y si no intenten recordar las veces que no han puesto el intermitente cuando deberían indicarlo.

Lo que perdimos con internet

 

Para muchas generaciones es complicado imaginar su vida sin internet. Para aquellos que siguen jugando su partida de cartas diaria en el bar de toda la vida todavía queda algún rescoldo de cualquier tiempo pasado fue mejor ¿o peor? Ha sido uno de los inventos más importantes de nuestra historia reciente, en el que colaboraron numerosas personas, pero seguro que no recordamos el nombre de alguno de ellos. Leonard Kleinrock inventó la tecnología básica de Internet, Ray Tomlinson introdujo la mensajería electrónica, y Tim Berners-Lee desarrolló el lenguaje HTML y el sistema WWW en 1990.

Y claro que hemos perdido cosas con la red de redes, lo primero la paciencia, esperamos tener acceso al segundo en cualquiera de nuestros dispositivos. Y conectarnos a través de un PC y que una ruedecita comience a dar vueltas nos puede sacar de quicio en un tris. ¿Qué hemos hecho con las enciclopedias que ocupaban gran parte de la librería de nuestras casas? ¿Y podríamos vivir durante unas horas al día sin un móvil? Lo planteaba en esta Página Par la semana pasada, que se ha dejado de mirar a los ojos para contemplar una pantalla, lo que hemos abandonado.

¿Hemos descuidado también nuestra intimidad por publicar algunos platos que nos gustan en Instagram? ¿Hemos aumentado nuestro ego por mostrar lo que nos exigimos con nuestro entrenador personal? Compartimos lo que vemos o las tabletas nos han vuelto más individualistas. Las grandes compañías tecnológicas no pretenden hacer un mundo mejor, sino ganar dinero, como toda empresa que se precie, por mucho que hayamos encontrado el amor de nuestra vida en alguna plataforma o descubierto el cine clásico en otra, no podemos caer en la ingenuidad de su presumible bondad.

Y la ilusión que encontramos cuando nos sorprendemos al llegar a nuestro buzón y recoger una carta escrita a mano, cuántas veces nos habremos hecho el propósito de volver a las tradicionales felicitaciones navideñas antes que encontrarnos con un WhatsApp, personalizado sí, pero que deja traslucir muy pocas intenciones.

¿Y se acuerdan cuando necesitaban coger un taxi en Madrid y como el conductor echaba mano de un pedazo de libro para encontrar la calle a la que nos queríamos dirigir y el número de la misma? Con el tom tom cualquiera nos atrevemos a alcanzar una vía desconocida buscando el aparcamiento más cercano. Evidentemente, internet nos ha cambiado la vida, probablemente para mejor, aunque ahora no dejes de trabajar nunca, porque llevas en ese Smartphone tus archivos, tus correos, tus mensajes y nada indica que te encuentras de vacaciones, salvo quizá alguna foto de instagram al que no todos tienen acceso. Porque si algo vamos descubriendo también es que ya  no dejamos al albur de toda la red aquello que vamos publicando, sino que lo reservamos para nuestros conocidos y amigos, quizá es que vamos recuperando ese pudor que la web nos hizo perder, y eso no está nada mal.

 

 

Levanta la cabeza

Se emite estos días una campańa de publicidad en una cadena de televisión cuyo eslogan es Levantar la cabeza, avalada por una entidad financiera, para hablar de responsabilidad y seguridad. Aparentemente la imagen es de un pequeño movimiento de la mirada hacia el móvil a dirigirla a todo nuestro entorno. Ligero cambio pero que significa mucho, es algo más que un gesto, es volver a mirar a los ojos de las personas que nos rodean mientras conversamos, es comprobar si está triste o alegre en su cara porque pese a todo es el espejo del alma, y alejarnos de la tiranía de ese pequeńo artefacto convertido en nuestro acompañante más fiel y que sería probablemente una de las cosas imprescindibles que nos llevaríamos si fuéramos a vivir a una isla, demostrando una vez mas la incongruencia de nuestras acciones.

En qué nos hemos convertido cuando estamos más pendientes del resultado minuto a minuto de nuestro equipo de fútbol o de la chorrada del último mensaje del penúltimo grupo de whatsapp que de las preocupaciones de nuestro hijo. Sirva también la exageración para comprobar que de inútiles tecnológicos nos hemos convertido en expertos mundiales gracias a la rapidez del buscador de Google.

Ya los expertos anunciaron hace tiempo que nuestra vida iba a ser  móvil , pero por favor levantemos la cabeza aunque solo sea por el bien de nuestras cervicales y porque ya pasamos en muchas ocupaciones sentados delante del ordenador, lo que ha convertido al pilates al deporte más practicado en los últimos años , porque no solo triunfa por moda sino por necesidad de nuestra espalda.

Levanta la cabeza para contemplar un paisaje antes que hacerle una fotografía , para conversar con un famoso en lugar de hacerte un selfie, para dar las gracias a un amigo pese a que te suena un pitido en tu bolsillo y sobre todo busca momentos y acuerda con los otros el momento donde dejareis apartado ese teléfono inteligente para hablar y contemplar, y que no te preocupes si no estas localizable en cada segundo, que si es urgente ya te encontrarán. Nada hay definitivo salvo la muerte. Precisamente, una persona de la que me considero fan desde hace tiempo, Antonio Banderas, declaraba recientemente sobre su ataque al corazón: Cuando me muera no me voy a poder llevar dinero, esto que parece muy simple la gente no lo entiende. La gente vive como si no se fuera a morir. Yo cada día alucino más: pero si te vas a morir, tío ¿qué cońo estás haciendo acumulando gilipolleces?

Qué cońo. Levanta la cabeza. Feliz ańo 2022. Confiemos que sea el momento en que se reencuentren todos nuestros abrazos.

Serrat, en Burgos

 

Este año 2021 el long play Mediterráneo de Joan Manuel Serrat cumple 5 décadas desde su publicación. Medio siglo de una de las obras musicales mas importantes de la historia del pop moderno. Hace tres años el cantautor catalán quiso dedicar a este disco una gira para celebrar la onomástica y la adelantó por si no llegaba a ella por diferentes motivos, sin saber que la pandemia iba a tener dos ańos a los artistas fuera de juego.

No es la primera vez que Serrat está presente en esta Página Par. No en vano forma parte de la Banda Sonora Original de muchísimas vidas. Recuerdo que el primer disco que compré fue precisamente Mediterráneo, con un jovencísimo cantante en la portada, azul. Pero mi memoria no llega al por qué de mi admiración por el. Tengo un amigo, que hace tiempo que no veo, que cantaba y tocaba la guitarra en esos años adolescentes en la pandilla. Quizá alguna de sus canciones fueran esas, pero no le veo con Barquito de papel, Tío Alberto o Aquellas pequeñas cosas, como si tengo en la memoria su interpretación de  Father and son de Cat Stevens, con quien se llevaba la admiración de las chicas, otra de las canciones de una BSO de mi generación .Mediterráneo es el disco del que la inmensa mayoría de sus seguidores se saben de memoria la letra de todas sus canciones.

El primer concierto al que acudí en Burgos también tiene su pequeña historia. Acababa de ser elegido alcalde Ángel Olivares con el voto de tres partidos que le permitía gobernar a los socialistas en coalición. Escribí una columna en la que animaba que después del silencio de muchos años se volviera a escuchar a Serrat en Burgos. Al poco recibí la llamada de la responsable municipal de Cultura y Festejos de que asi iba a suceder. Y cumplió su palabra. La derecha, ya se sabe, tenia todavía algunos ‘complejos’ difíciles  de eliminar. Luego ha ido cambiando.

Serrat llenó, como todos los que hizo después en diferentes auditorios de la capital, de la mano de la Fundación Caja de Burgos. Es buena gente y un gran artista, y una bonhomía que a sus 78 anos, los cumplirá en unos días, pasea por todos los escenarios. Le ha llevado a defender muchas causas como recientemente hizo en ‘El hormiguero’ con los ancianos. Dijo que está sociedad era cobarde y miedosa, que todo aquello que ignora lo maltrata, como es el caso de los viejos; que se les trata como a clinex, se les usa y se desprende de ellos, se les desprecia. Añadió que el forma parte de ese clan de mayores y que levanta todas sus banderas por ellos. Propuso formar un partido político ‘porque nos une una idea, reclamaciones y maltratos’ . Fue clarísimo en la lucha por esta causa.

Ahora que ha decidido hacer su ultima gira, Burgos todavía no esta en la lista de los lugares donde tocará. El auditorio se quedaría pequeño y desconozco si el Coliseo tiene ya la acústica que merece un genio de la música. Ojalá se encuentre una fecha y un lugar. Gracias a Dios que seguirás escribiendo canciones.

 

Presupuestos

Es el momento del ańo más importante para los grupos políticos. En los municipios,en las diputaciones, en las cortes regionales, en el Congreso… Algo difícil de entender porque en muy pocas ocasiones coincide la ejecución con los presupuestos previos, y no hay mas que ver la cantidad de tiempo que un proyecto se encuentra en ‘stand by’ a pesar de contar con una partida para la inversión o el gasto, según se considere.

Andan los partidos sin mayoría suficiente vendiendo su alma al diablo hasta el curso previo a las elecciones donde hay que hacer visible la separación ideológica no vaya a ser que se pierdan unos votos por unas cuentas. Resulta ahora que el dinero de nuestros bolsillos va a ir a parar a la producción cinematográfica en catalán mas que en otras necesidades básicas; o más cerca Ávila va a encontrarse con más inversión con un solo parlamentario regional necesario para el gobierno de la Junta por la fuga de un voto de Ciudadanos.

Y a saber qué se pacta en la sombra entre algunas formaciones pese a que se les llena la boca a la mayoría hablando de transparencia. Otros acuerdos como el de PP y Vox en la Comunidad de Madrid servirían como ensayo para posibles negociaciones futuras en otras autonomías, mientras que en Andalucía ese no acuerdo puede ser el desencadenante para volver a las urnas durante este 2022.

Pero de nada ha servido que los papeles ańo tras ańo hablen de infraestructuras, de alta velocidad o de embalses si luego no se ejecutan a la velocidad de crucero necesaria. Eso sí, si no está escrito difícilmente se logrará nada.

Nos encontramos en ecuadores de legislaturas y ante futuros inciertos. Tanto a nivel nacional, donde semana tras semana nos encontramos con encuestas de las que todavía se puede deducir poco respecto a pactos posibles, como a nivel regional o local, sobre si los socialistas volverán a ganar, si los populares recuperarán sufragios y la función que los ciudadanos reservarán a Vox, Ciudadanos o Podemos, por no apelar a partidos que puedan crecer de los lamentos de la España vacía observando lo que ha podido rentabilizar Teruel o Ávila. Si no hay sorpresas 2022 puede ser unbaño electoral ante las convocatorias de 2023. Veremos si esto se cumple, pero los aspirantes deben ser conscientes que no en todas  partes puede pasar lo ocurrido con Ayuso en Madrid, a la que el jefe popular le ha dejado sin cenas para que pueda hacer campaña en su objetivo de ser la presidenta del PP en su territorio.

Aunque se han publicado las grandes líneas presupuestarias estaría bien que se asumieran de verdad compromisos que van desde la situación del Hospital de la Concepcion, el futuro del Parque Tecnológico o fijar ya una fecha para subirte al AVE en la estación Rosa Manzano.

Ciudad de curas y militares

A finales del siglo XX algunas poblaciones españolas tenían el sambenito, muchas veces negativo, de ser una ‘ciudad de curas y militares’. Ocurría con Burgos, que contaba con capitanía general, academias y varios acuartelamientos. También de un seminario potente, una Facultad de Teología y una enorme tradición misionera. Tanto así que se decía que cuando caminabas por la calle y no veías un cura o un militar por delante o caminando detrás es que eras tú.

Era una broma, ya que con el tiempo y visto lo visto se ha comprobado que mucho tenía que agradecer Burgos a contar con un gran número de personas dedicados a la milicia o al servicio a Dios, no en vano Santa Teresa fundó su último convento en esta capital. La ciudad creció junto a ellos.

También se le ha acusado a la Iglesia de falta de transparencia. Y todavía se le imputa. Pese a que en su página web el Arzobispado de Burgos va colgando todos sus presupuestos, los bienes inscritos, las obras, y ahora también la percepción ciudadana sobre la Iglesia. Una encuesta realizada por una empresa realizada en la provincia de Burgos a 726 personas lo que significa una muestra representativa y donde el 76 por ciento de los habitantes de esta tierra se declaran católicos -3 de cada 4- y solo un 24 por ciento practicantes habituales. Los burgaleses valoran positivamente la labor social y el apoyo a los colectivos vulnerables, también han destacado el trabajo de Cáritas, de los misioneros, o de la Fundación del VIII Centenario. Le piden crecer en transparencia, a pesar de ser junto con Bilbao las dos diócesis más transparentes, ser coherentes, modernización, cercanía y flexibilidad. Y valoran negativamente la actitud o la incoherencia –bien es cierto que tampoco es muy coherente creer y no practicar, pero por algo será- . La posible politización solo la citan un 2 por ciento.

El arzobispado encargó esta encuesta a una empresa externa e independiente precisamente para conocer el entorno en el que se encontraban, y no influir en los datos. Y qué es lo que más valoramos en una escala de 0 a 5 los burgaleses, pues con un 4,4 la familia. ¿Y la Iglesia? La puntuamos con un 3,3, un bien camino de un notable. Para contestarla un 21 por  ciento que se declaraban agnósticos o ateos y un 9 por ciento indiferentes no está mal situada.

En el escrutinio se sigue citando la discrepancia o el aburrimiento para no formar parte de la misma. Pero si hay que hacer un balance y comparar con los datos a nivel nacional, la diócesis no ha salido mal parada. Pese a que cada vez la media de edad de los sacerdotes es más alta y las vocaciones en una sociedad más materializada no llegan.

Bonos al consumo, punto de partida

La prueba de que los bonos al consumo han resultado un rotundo éxito es que se acabaron al poco tiempo de sacarlos a la ‘venta’. Sin duda han sido una gran ayuda y un revulsivo para el pequeño comercio, ese que habitualmente se encuentra en el centro y los barrios de las ciudades, creado por los sufridos autónomos, en el que la mayoría del empleo es familiar, y que crea continuos quebraderos de cabeza.

Da lo mismo que la idea no haya sido original del Ayuntamiento de Burgos si cuando copiamos se hace bien y con acierto. Porque a veces fusilamos ideas que son rotundos fracasos, como puedes ser el caso del aeropuerto de Villafría. Con los bonos dos campañas, dos conquistas. Si bien en el tema de la hostelería faltaría el remate y más cuando se anuncian subidas de precios debido al aumento del valor de las materias primas, que por cierto poco repercute en los productores en el caso de agricultores y ganaderos, y todavía está por cumplir la promesa del presidente Sánchez de que en 2021 pagaremos por la luz al final lo mismo que abonamos en años anteriores.

La importancia del pequeño comercio en nuestros cascos históricos, en nuestros barrios es esencial. No solo por la creación de empleo y el mantenimiento de las fuentes de ingreso de miles de familias, sino porque es la principal forma de darle vida a nuestras calles y más en una ciudad como Burgos que en otoño y en invierno hay que proponerse salir a la calle para pasear y comprar. Es una batalla también contra la gran invasión de las plataformas de venta que han sabido ganarse al cliente con su eficacia, hasta ahora con sus precios –que ya comienzan a elevarse- y también por su comodidad a la hora de buscar un producto y de que te llegue a casa por un módico precio.

Pero los comerciantes deben reinventarse, hartos están seguro de escuchar esa palabra de asociaciones que les agrupan, de asesores, de los propios colegas… No vale que una administración local utilice sus recursos para ayudarles porque lo mismo debería hacer con otros sectores –por ejemplo, la demanda de los gimnasios- si al final ellos no ofrecen un mejor servicio, una atención personal, buena calidad a un mejor precio y oferta. Particularmente estoy encantado cuando me acerco a un local y me llaman por mi nombre. Eso no podemos perderlo nunca, que no vivimos en Madrid, Barcelona o Valencia. Hay por ejemplo una gasolinera entre Valladolid y Burgos donde una vez que te llenan el depósito –cada día mucho más caro- te ofrecen un caldo que no viene nada mal. Allí me tendrán cuando sea necesario repostar. Hay bares donde te ponen unas aceitunas o unos cacahuetes –no voy a pedir las tapas de Granada, ni los pinchos de Gijón- pero el detalle siempre vale, y de eso deberíamos ocuparnos

Bien por los bonos al consumo, bien que se puedan repetir en esa tan temida cuesta de enero. Bien, pero si nos ayudan también a mejorar el servicio.

El efecto Concorde

Muchos de ustedes lo recordarán, el Concorde fue un avión supersónico de pasajeros, en servicio entre 1976 y 2003, construido por franceses y británicos para unir Londres y París con la costa Este de Estados Unidos especialmente, con una reducción de tiempo bastante notable en relación con otros vuelos, y por eso se convirtió enseguida en un icono esta maravilla de la ingeniería de la que es fácil acordarse de su imagen.

Pero, siempre hay un pero, los 14 aviones supersónicos  que circularon durante ese tiempo apenas eran rentables y se retiraron del servicio. París y Nueva York estaban conectados en apenas 4 horas más la inversión de empresas y gobiernos había sido irrecuperable, y la cuantía de cada vuelo también. No es que no se dieran cuenta de que el coste del propio Concorde y sus gastos de mantenimiento no fueran a ser elevados, y mucho, pero abandonar el proyecto suponía aceptar el error, y la brillante presentación años después se convirtió en un fracaso. Y el importe ya irrecuperable por mantenerse en un proyecto fracasado y seguir adelante por la presión de intentar recuperar ese dinero mal invertido o al menos no convertirse en el blanco de todas las burlas.

Este efecto Concorde se emplea desde entonces en economía equivalente a un coste hundido al emprender un proyecto prácticamente fracasado desde el principio y continuar adelante por la presión exterior, la propia imagen e incluso el amor propio. Pero este efecto no es solo aplicable a la economía, sino que está presente en nuestras vidas más de lo que podemos imaginar, cuando pretendemos avanzar con algo que sabemos que está mal encaminado por miedo al qué dirán, o cuando elegimos unos estudios aunque a la mitad de la carrera ya somos conscientes de que no era lo nuestro, pero aguantamos hasta el final pudiendo cambiar antes.

Es cierto que una vez tomada una decisión lo mejor es no volver a mirar atrás, pero no quita de mirar hacia el futuro, de trascender y cambiar por si lo que hemos hecho puede haber resultado un error.

Tenemos derecho a equivocarnos, por mucho esfuerzo que le hayamos dedicado previamente,  y a cambiar de trabajo, de ciudad… si creemos que hemos agotado demasiada energía cuando podríamos dedicarla a otra más satisfactoria. Paradójicamente quizá muchos no la entenderían, pero al cabo del tiempo no nos arrepentiremos, aunque hayamos gastado tiempo con esos costos hundidos.

Paliativos con conciencia

En marzo y abril de este 2021  volvió el parlamento francés a debatir un proyecto de ley de eutanasia. El ministro de Sanidad se había mostrado contrario porque aseguraba que la ley vigente permitía resolver la inmensa mayoría de las situaciones difíciles remarcando que la verdadera prioridad es reforzar los cuidados paliativos. En Francia la legislación aprobada en 2016 autoriza la sedación profunda de pacientes terminales pero cierra la puerta a la eutanasia activa.

El ministro cumplió lo prometido y presentó un plan quinquenal de cuidados paliativos y soporte al final de la vida. Aunque han aumentado de 139 a 164 en cinco años las unidades paliativas, todavía no existen en 24 departamentos (provincias). También la previsión para 2025 es que haya 350 médicos especialistas más para cubrir las necesidades de este área, por lo que habrá una especialización universitaria en medicina paliativa.

Los cuidados paliativos son un derecho del paciente, y deben estar accesibles para todos y en todas partes. No es la primera vez que esta Página par se ocupa de esta situación ya sea de una forma directa, o indirecta y en Burgos lamentablemente el desacuerdo existente entre el Sacyl y el Hospital San Juan de Dios, el lugar donde más paliativos se atienden en nuestra provincia, hace que este servicio que realizan pueda desaparecer por el cierre de la clínica. Y aunque desde el servicio público de Sanidad se asegura que el Complejo Hospitalario (HUBU y Valles) asumirían este trabajo, con los problemas que existen de listas de espera, etc. no parece que nuestros ancianos enfermos permanentes vayan a convertirse por una vez en urgente prioridad.

Otra patata caliente en la que muchas veces lo que falta es cariño más que medios técnicos. Una buena alimentación y una delicada atención, que cumplen la mayoría de profesionales sanitarios. Más nada se oye de presupuestos, estrategia o planificación cara al posible cierre o finalización del convenio con el hospital del paseo de la Isla. Puede que ambos tengan razón, y el acuerdo sea escaso financieramente, o que los hermanos no cumplan con los objetivos marcados en operaciones y consultas. Y que solo para la atención de paliativos no se mantenga abierto todo el centro por los costes que supone.

¿Existe ya un estudio para conocer hasta dónde se podría llegar en el Divino Valles con estas unidades de cuidados paliativos con el mismo coste del convenio? ¿De cuántas camas estaríamos hablando? ¿Cuántos médicos, enfermeras, auxiliares se podrían contratar? ¿Queremos darles a los mayores la dignidad que merecen y agradecerles los servicios prestados para que sus últimos meses o días sufran –en el corazón y en el cuerpo- lo menos posible? Ya hay asociaciones de voluntarios que acompañan a ancianos y enfermos solos ¿se va a contar con ellos? Algo habrá que hacer, y pronto.

 

 

 

 

Te lo bailo

Hace algunos ańos jóvenes adolescentes acudían a la exclamación ‘te lo bailo’ para mostrarse indiferentes ante las propuestas de los adultos, ya fueran familiares o profesores. Un tiempo después hemos pasado del baile al ‘me la pela’ o ‘me la trae floja’ , una expresión más zafia y probablemente más contundente. De hecho es el título del primer capítulo de la nueva temporada de  ‘Hit’, la serie de rtve donde el protagonista es un profesor de chavales difíciles, estos con pocas ganas de estudiar y muchos problemas personales, y aquel con ganas de transformarlos.

Las series han convertido a los jóvenes en tipos singulares, donde son capaces de enfrentamientos entre ellos, donde corre con libertad la droga y el sexo y si resulta que estudias y no pasas el fin de semana entre el botellón y la cama estás mal visto. Y en la mayoría de las ocasiones la relación con los padres -también poco ejemplares- es nula. Así parece que tienen que ser los productos televisivos para que aumente su consumo, y para llegar a esos públicos que lo han cambiado por los vídeojuegos y los streamers.

Del ‘te lo bailo’ al ‘me la pela’ apenas ha transcurrido tiempo, el que ha pasado en abandonar las salas con el futbolín o el billar a su transformación en casas de apuestas. Y es que cómo hemos cambiado que cantaba

Presuntos implicados. Y la sociedad parece que los valora a estos muchachos para  mal por la imagen que transmiten los medios de comunicación o las redes sociales.

Más la mayoría de los jóvenes no son así. Hay mucha solidaridad y bastante asociacionismo. Están mejor preparados que nunca, al menos eso dicen los expertos, y podrían valerse por sí mismos, aunque no se independizan ni habiendo encontrado un trabajo fijo y decentemente remunerado, lo que no es nada fácil. Parece también que cómodos son y que se alejan del compromiso.

Y me decía una amiga que me fijara en la noticia publicada la semana pasada por DB donde se contaba que más de 60 alumnos del Instituto Padre Aramburu de los Salesianos comenzaban en sus talleres de FP a fabricar incubadoras para neonatos con destino a hospitales de países del tercer mundo, donde las elevadas tasas de mortalidad hacen que mueran nueve de cada diez niños que nacen de forma prematura. E igual que en el Aramburu muchos centros escolares han multiplicado las acciones de voluntariado entre los alumnos, a los que al menos no se la pela dedicar tiempo a ayudar a pequeńajos de África y Latinoamérica. Y de estos hay muchos. Quizá merezcan que se les haga algo más de caso.