AP1

Por enésima vez la AP1 vuelve a ser noticia, aunque en este caso positiva tras la confirmación del nuevo ministro de Fomento de que dejaremos de pagar peaje cuando se acabe la fecha de la concesión. Punto.

Pero es una promesa que no será fácil de cumplir. Evidentemente, salvo que los conductores de coches nos pasemos a la N1 y los de camiones a la ya continuación de la A1, el lío que se puede formar en la actual autopista puede ser de aúpa, la circulación diaria de camiones por los dos trayectos se cuenta por miles, y todos juntos por un trazado puede ser tremendo.

Ya se viene advirtiendo hace un tiempo que solo un decreto no solucionaría el problema. Hace falta un tercer carril que alivie la vía, y desconocemos todo lo relativo al mismo, porque ni la concesionaria, ni el Gobierno han planteado nada respecto al tema. Está además del mantenimiento de la misma. Y no anda muy holgado el Ministerio con partidas precisamente porque circular por algunas autovías de la comunidad por el carril lento es un alto riesgo, la A6 tiene decenas de kilómetros, por ejemplo, para ir dando botes, y hace unas semanas este periódico denunciaba la situación si uno se plantea ir a Valladolid. Esas partidas previsiblemente no figurarán en el presupuesto de 2018 que todavía no está aprobado.

Además de ello, hay reivindicaciones que llegan primero de los trabajadores de la concesionaria, donde saben a lo que se exponen cuando se termina la concesión, aunque en este caso pareciera eterna, por la renovación ya tres veces –el PP afirma que siempre lo hizo el PSOE y no le falta razón, pero tampoco ellos reinvidicaron lo suficiente cuando sucedieron estos procesos- , así que estiman que son damnificados y que tienen que optar a alternativas laborales.

Los otros que no se sienten muy satisfechos con la liberalización son aquellos  negocios cercanos a la Nacional 1 y que suponen que contarán con menos clientes al entender que se desplazarán la mayoría a la actual autopista. Y sobre todo teniendo en cuenta que en el trazado entre Miranda de Ebro y Burgos existen muy pocas incorporaciones para entrar y salir, por ejemplo para comer durante el viaje.

Tiene trabajo el Ministro Ábalos tras su declaración. Y por no hablar de lo que le toca del resto de Castilla y León, que se lo tendrá que trabajar Luis Tudanca para ir con la maleta cargada cara a su campaña electoral, porque la herencia –eso sí corta en el tiempo- del ex alcalde de Santander es más bien nula. Menos mal que los populares han mantenido en las cuentas estatales el montante para el AVE en el País Vasco en el acuerdo con el PNV, porque es lo único que lo puede hacer viable en un trazado entre Madrid y Francia.

 

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