Vivir más

Me parece un eufemismo que te sigan llamando joven cuando has traspasado la barrera de los 50. Cuando tenía 15, las personas que superaban el medio siglo te parecían mayores, bastante mayores. Claro, a medida que vas superando los lustros te acaban diciendo que esta década es la mejor de todas, la de la plena madurez, y la sesentena la total serenidad.

No me extraña, cuando en el año 2040 vamos a tener una esperanza de vida mayor que la de Japón. España se va a convertir en el país más longevo del mundo con casi 86 años que se vivirá de media,  gracias a las mejoras de la Sanidad –la española se encuentra entre las mejores del mundo- y en la insistencia en nuestra dieta mediterránea o la reducción de hábitos como el del tabaco.

De todos modos, nuestra media de edad actual es de 83 años, que tampoco está nada mal. El año pasado le preguntaba a María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, cuánto creía que podíamos llegar a vivir los humanos. Me decía, con una visión más realista que optimista, que 120 años. Y en lo que estaban trabajando era en alargar la juventud o lo que es lo mismo retrasar la vejez. Y aunque esto sería a medio o largo plazo, tampoco Blasco lo venía tan lejos en el horizonte.

Tampoco tengo claro que esto sea más bueno que malo. Es verdad que con el retraso de la maternidad actual los abuelos prefieran vivir más tiempo para ver crecer más a sus nietos. Y que el ocio para los mayores se ha multiplicado, y si además se retrasa la edad de jubilación, pues se ponen velas por llegar bien al final del trabajo.

Pero nos ocurre lo mismo que a Rafa Nadal, que hace tiempo que no se levanta con algún dolor. Y es el número 1 del mundo en el tenis,  y uno de los mejores deportistas. Puede haber gente privilegiada que no tiene apenas molestias. Y otros que las acumulan todas.

El caso es que simultáneamente a todo ello, nuestra pirámide poblacional va a estar totalmente invertida y no habrá jóvenes y adultos que paguen las pensiones a los mayores que cada año van creciendo. Hay que plantearse soluciones y alternativas. Y no solo económicas. Más de dos millones de personas mayores de 65 años viven solos. Y la soledad es una situación difícil para todos. Y esas cifras irán creciendo rápidamente porque cada vez aumentan las personas que  optan por esa opción y que dentro de veinte años algunos necesiten ser atendidos.

Vivimos ocupados por temas banales que no deberían preocuparnos ni un segundo, y apenas dedicamos tiempo a los trascendentales. Pero muchas veces tampoco se sabe qué hacer. O qué se puede aportar. Y la soledad de nuestros mayores, con 70, 80 o 100 años, para muchos es un verdadero problema.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Tags: , , ,

Comments are closed.