Todas las entradas de: Antonio José Mencía

Aplausos a la puerta de al lado

Todos los días a las ocho de la tarde los españoles tenemos una cita en el balcón, la terraza o una ventana cualquiera. Algunos, los más lanzados, se convierten en DJ, otros simplemente jalean o ponen los altavoces para escuchar el Himno a Burgos o el de España. Estos aplausos están dedicados sobre todo a nuestros sanitarios, englobados así todas las personas que trabajan en hospitales, centros de salud…. A ellos sumamos las Fuerzas de Seguridad, el Ejército, los transportistas, los trabajadores de comercios ensenciales, agricultores y ganaderos, taxistas, periodistas, voluntarios…héroes.

 

Sin embargo, también existen ‘los santos de la puerta de al lado’ como les llamó el Papa Francisco en su reciente entrevista por skype con Jordi Évole, aquellos que tenemos en nuestro entorno, cercanos, siempre intentado mantener una buena cara y preocupados por los demás. Creo imaginar que en Burgos, en Castilla y León, en España… hay muchísima más gente que está pasando su coronavirus en casa más que en un centro hospitalario. Si tienes síntomas ya eres positivo, te recomiendan el aislamiento, y con una serie de medidas de seguridad muy grandes, para evitar el contagio. Y podrás ver algo a la persona que te deja la comida, que te recoge la basura o la ropa sucia, que te cambia las sábanas con mascarilla y guantes, y que probablemente sea la primera vez en su vida que la ha usado. Al resto de individuos que conviven contigo, ya sean padres, esposo o esposa, hijos o incluso algún abuelo, tendrás que esperar que pase la enfermedad sobre tí. Nunca sabrás si la has tenido con una prueba médica, únicamente algunos síntomas. Tu relación con la sanidad es a través de un teléfono, con personas muy atentas, al que vas contando tu vida y que intentan que no estés nervioso.

 

En esas casas particulares con pacientes que se supone que cuentan con algún miembro con covid19 hay realmente ángeles y santos. Porque no hay nada más duro que ver a tus seres queridos con una enfermedad de la que poco sabes de su evolución. Por eso creo que algún día, cuando a las 20 horas nos concentremos para volver a aplaudir -debemos continuar con aquello que nos mantiene vivos y esperanzados-, todos juntos en vez de mirar a la calle deberíamos darnos la vuelta y aplaudir hacia dentro, hacia el interior de las miles de viviendas donde existen personas infectadas, en compañía o solas, que confían en que algún día alguien les diga que ya pueden dejar el aislamiento.

 

Tardaremos todavía semanas, quizá meses, en darnos esos abrazos que necesitamos. Y probablemente este mes de confinamiento se alargue otro, y luego habrá que decidir quiénes son los primeros que pueden salir de casa e ir a trabajar, y asumir que el curso escolar se ha acabado, que los futboleros no tendrán final de Liga este año y que quizá, por fin, el Atlético sea el ganador de la Champion. Pero mientras tanto, sigamos aplaudiendo.

De ‘piso’

Siempre me he considerado un tipo ‘de piso’. Hasta hace relativamente poco tiempo era incapaz de distinguir entre un manzano y un naranjo.  Y no me pregunten por especies autóctonas que las desconozco. Tampoco crean que me resulte fácil diferenciar una vaquilla de un novillo a esas edades primeras e indefinidas, que entre una vaca y un toro ya llego. Y poco más a pesar del empeño de algún que otro amigo para que le acompañe en la vendimia, cómo para distinguir las uvas.

He sido constantemente un tipo de piso, de ciudad. En un momento me dijeron que agricultores y ganaderos trabajaban lo justo y cobraban muchas subvenciones. También decían que eran los causantes de la subida del precio de las viviendas en las capitales. Mientras tanto España iba creciendo económicamente y nuestras regiones iban perdiendo la posibilidad de recibir más dinero o incluyo de perder las ayudas, entre ellas Castilla y León, que había logrado los objetivos. Y tras el Brexit además toca apretarse el cinturón y habrá que apretarse el cinturón; los agricultores serán algunos de los más damnificados. Los recortes, en el período 2021-2027 podrían llegar a los 925 millones de euros anuales para la agricultura española, por no hablar por último del clima, que puede provocar situaciones cada vez más graves y sobre todo imprevisibles, de ahí la necesidad de los seguros agrarios.

Pero ya no pueden más. Y centenares, miles de tractores, han salido por todo el territorio, han ocupado calzadas, autovías, autopistas para quejarse de lo mismo: recibir precios injustos por sus productos. Algo que no niegan ni los que compran, y por supuesto ningún partido político, tanto que los que más se han subido al carro son Iglesias y Abascal. Porque no olvidan que suman millones de votos en esta España que se dice vaciada. No es difícil entender lo que vienen denunciando desde hace lustros, sobre todo con el precio de los productos cárnicos, les cuesta más que lo que ganan al venderlo. Y todavía estamos pendientes de los aranceles americanos, que igual ya no son lo mismo que lo que anunciaron, porque Trump se encuentra en un año electoral, pero que podrían ahogar también nuestra industria agroalimentaria basada de manera importante en la exportación.

No podemos olvidar que este sector supone en torno al 2,7 por ciento del PIB. Y que eso le convierte en un sector estratégico, por la diversidad y calidad de nuestras producciones agrícolas y el alto grado de especialización.  España es el segundo país de la UE en superficie agrícola, con el 13 por ciento.

Toca escucharlos. Encontrar soluciones. Hace unos días me preguntaba qué pasaría si nuestros jóvenes renunciaran a estudiar Medicina. Con la agricultura y la ganadería ya está sucediendo. La tecnificación se está paliando parte del problema. Pero si ellos no encuentran futuro qué puede ocurrir.

Autovías a ninguna parte

No hemos tenido suerte con los ministros de Fomento de la democracia -antes Obras Públicas, ahora Transportes- . Los que se atrevieron a poner alguna fecha para varias de las infraestructuras pendientes, nunca acertaron, y en parte son culpables de eso. Resulta lamentable el ejemplo de la Alta Velocidad en la provincia de Burgos. Mientras vemos como se extiende por el resto del territorio español, en esta tierra se paraliza por razones que nadie entiende. Podía haber estado terminada hace cuatro,cinco, seis años, con un poquito de decisión política. Ahora ya ni se incluye en los programas electorales. Bien es cierto que todavía en el camino hacia la frontera francesa la marcha de las obras es muchísimo más lenta por no decir inexistente. Pero no hay que ocultar que los viajeros hacia Barcelona han ganado tiempo a partir de Zaragoza y los del País Vasco, si contarmos con AVE, darían ya en Burgos un gran paso adelante hacia Madrid, Sevilla, Valencia…

Los dirigentes de UCD ni se acercaron por Burgos -ministros furon entre otros José Luis Álvarez, Luis Gámir-, los del PSOE de González a rachas: estuvieron en Fomento políticos como Abel Caballero, Barrionuevo o Borrell. Infausta memoria para los gobiernos de Aznar: Arias Salgado, el del soterramiento imposible, Álvarez Cascos..  Luego llegaron Magdalena Álvarez, Pepe Blanco, Ana Pastor, Iñigo de la Serna -todavía recuerdo una rueda de prensa en medio de la circunvalación donde anunciaba la solución a todos los sueños burgaleses- y ahora Ábalos, al que ya se le reconoce su capacidad de mentir.

Ya nadie da fechas para la realización de los trabajos pendientes. Lo que antes era usado hasta la saciedad para conseguir votos, ahora que las hemerotecas no perdonan, no hay donde encontrar un año para la puesta en marcha, por ejemplo, de la autovía de Cantabria o la del Camino de Santiago hacia La Rioja. No tardaron en lucrarse las autopistas, como es el caso de la que fuera AP1, con continuas ampliaciones de la concesión, mientras que la carretera principal de España, por algo lleva el nombre de Nacional 1, sumaba fallecidos en su memoria. Cuando se acabaron todas las excusas no hubo más remedio que la AP1 regresara a las autopistas del Estado.

Solo una excepción, la Burgos-León, la autovía que fomentó Lucas para vertebrar la Comunidad, y si es verdad que no era la más necesaria, en ciertas épocas del año genera un volumen de tráfico importante que alivia transversalmente la circulación por Castilla y León. Ojalá hubiera sucedido lo mismo en dirección Soria, ya sea desde Valladolid o desde Burgos.

No se pueden finalizar unas líneas sobre infraestructuras sin citar el tren directo, ese que llegó a Burgos con el general Franco al mando, quizá por ello está maldito. Es pura matemática que la línea más corta entre dos puntos es la línea recta. Pero ya ni sumar se puede.

Blade Runner

La película que protagonizara Harrison Ford y dirigiera  Ridley Scott cumplirá pronto 40 años. Y el autor fijaba en noviembre de 2019 al inicio del guion los avances de la ingeniería genética que culminarían en Nexus 6, un robot parecido al hombre pero con mucha más fuerza y agilidad. Eran los replicantes que buscaban los Blade Runners para acabar con ellos tras su rebelión. El escenario, una megalópolis deshumanizada en la que se ha convertido Los Ángeles, nada que ver con el LA actual.

Hemos superado 2019 y pocos de los vaticinios de Philiph Dick en el libro de que partió el film parecen haberse cumplido.  Veremos cuando lleguemos  a la ‘nueva normalidad’ en la que tanto insiste el presidente Sánchez, con la pandemia acabada o controlada, si nos acercamos a las predicciones de esta película de ciencia ficción. Todavía hay quien se levanta cada mañana y al encontrarse con la realidad piensa que vive un sueño, o más bien una pesadilla. Que nunca abandonaremos la fase 0 porque hay personas que pasean y hacen deporte como si  no hubiera un mañana, otros a los que las medidas sanitarias no les convencen y no quieren ver una mascarilla ni gratis –hasta las roban de los buzones-, jóvenes que se creen inmunes sin ser conscientes de que pueden no tener síntomas pero contagiar a sus mayores o a sus hermanos más pequeños,  vecinos que se van a pasear a fila de a 6 –horizontal  eso sí-, desde el horario de salida hasta su vuelta a casa, y ahora están viendo que igual no es el más razonable para los más pequeños.

Por eso no es extraño encontrarse con gente con miedo, bastante miedo,  que lleve casi más de dos meses sin salir de casa o lo mínimo  imprescindible mientras ve desde su ventana como otros se saltan las más mínimas reglas mientras sonríen. No es momento de buscar culpables cuando te encuentras con políticos que nunca respetaron el confinamiento u otros que quieren entrar cuanto antes en la fase 1 ó 2, sin tener las condiciones necesarias, que hacen que seamos los más exigentes entre los exigentes, pero es verdad que una vida solo no tiene precio.

Esperemos, por eso,  que la nueva normalidad no suponga mandar al ‘retiro’ a aquellos replicantes que se rebelaron de su esclavitud en las colonias exteriores de la Tierra en Blade Runner, porque si algo nos queda es la libertad y la responsabilidad, y en esto tengamos que insistir.  Y probablemente podamos decir cuando nos hayamos liberado de este bichito tan pequeño como peligroso que “He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.

Cincuentones

Tenemos que reconocer que con cada década vamos sumando manías, que estamos mayores, pese al aumento de la media de edad española, sentimos que nos cansamos antes. Y que  pensamos como Rafael Nadal que si al levantarnos no nos duele nada, es que estamos muertos. Que la calvicie nos delata, también las ojeras, y de lo que algunos se van encontrando que es la barriga cervecera, algo a lo que  mis colegas generacionales quieren combatir con su nueva pasión por el gimnasio, por salud, o por imagen, o por las dos, cualquiera sabe. También tenemos respeto hacia las ordenadores, excepto los automóviles que apasionan. Y somos adictos del móvil, aunque de una forma desequilibrada y lela. Hemos perdido demasiado tiempo con los memes y las tontadas.

No somos milenials. Y por eso los padres cuando llegan a la cincuentena ya  no saben qué hacer con los chavales si se aproximan a la adolescencia, les pilla con el pie cambiado. Si mandar o ceder, y muchos  no han pisado el colegio de sus hijos en los últimos años. Y así están. Estoy escribiendo de nosotros, las nosotras son diferentes.

Pero también pertenecemos a una generación que puede enseñar lo que ha sido el esfuerzo a las venideras. Había suspensos en nuestra educación, no pasabas de curso con ellos, y nuestros padres daban la razón siempre a los profesores. Crecimos con esfuerzo, también alegres. Conocimos de adolescentes esos años de transición durante los que atravesamos la Universidad.  En este 2020 donde parece que nos quieren ideologizar en exceso, donde la sociedad parece triste, y donde sus gobernantes le tienen miedo a la libertad que puedan ejercer los ciudadanos y nos llenan de prohibiciones y dogmas.

Nuestra generación buscó lo que nos unía, pero se ha ido desinflando y le dejamos a nuestros mayores y a los que nos seguían el liderazgo que merecíamos. También llegaron los ERES, y las jubilaciones anticipadas, y la crisis.

Pero todavía nos quedan años para pisar fuerte, con algo de optimismo, sobre el morral. Carlos Sainz lo ha vuelto a hacer. En medio del desierto de Arabia, entre  las dunas del tortazo de Fernando Alonso que pretendía quitarle su reino, y donde una jovenzuela como Cristina Gutiérrez muestra año tras año que su generación también puede apretar, el piloto madrileño ha demostrado que cuando uno intenta ganar siempre muchas veces lo consigue. Y, por ejemplo, esta semana un par de ‘viejunos’ como Serrat y Sabina han vuelto a vender todas las entradas para el Wizink Center en dos conciertos seguidos.

Sí, somos olvidadizos también al cruzar esta década, la memoria nos falla. Pero hemos vivido muchas cosas y los cincuentones todavía tenemos tiempo para otras muchas, y para disfrutarlas. Todavía podemos pasar a la historia, a esa pequeña historia del día a día.

 

Amigo Félix

Este próximo 14 de marzo se cumplen 40 años del desgraciado accidente que acabó con la vida de Félix Rodríguez de la Fuente. Antes y después de su muerte, varias generaciones de españoles han conocido su vida y su obra. Quizá pueda contemplarse como uno de los mejores divulgadores que ha tenido este país en el siglo XX. Su legado todavía perdura así como su amor por la naturaleza, mientras se mantiene un aura de misterio.

En una carta al director en este periódico, hace escasos días, un lector reivindicaba la figura de Félix en el propio Burgos. Pareciera –afirmaba- que solo hubiera existido un burgalés en la historia, y señalaba a Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, recientemente puesto de nuevo en relevancia por la obra de Pérez Reverte y que se verá continuada por la serie que está grabando Amazon. Es cierto que la leyenda de El Cid se ha engrandecido, tanto por sus defensores como por sus detractores, siendo en ocasiones cuestionada su propia historia. Pero como burgaleses ilustres, y olvidando muchísimos, es fácil recordar a Francisco de Vitoria, o a Simón de Colonia, Diego de Siloé, Juan de Vallejo, Domingo de Guzmán, Saturnino Calleja, Rafael Frühbeck de Burgos, o el propio Miguelón, el cráneo 5 encontrado en Atapuerca y conservado en el Museo de la Evolución Humana que es el más completo del mundo del Paleolítico. Y encontraríamos más artistas, expertos en leyes, financieros, deportistas –como Purificación Santamarta, heroína de varios Juegos Paralímpicos- , políticos incluso…

Pero si es cierta la demanda del lector, en cuanto a que contemporáneo nuestro la figura de Félix emerge sobre el resto, y buena cuenta de ello tiene el auge de la televisión en esos momentos, con una serie tan ambiciosa como El hombre y la tierra, seguida por millones de espectadores a lo largo del tiempo, un programa además inconcluso por su fallecimiento en Alaska mientras grababa algunos de sus capítulos, con el morían además dos compañeros de televisión. Muchas de las imágenes de sus capítulos fueron distribuidas por todo el mundo. El tenía 52 años y un gran proyecto vital por delante. Todavía podemos recrearnos con su forma de contar, con sus grabaciones, gracias al archivo de TVE.

Sin duda, Rodríguez de la Fuente ha sido uno de los ilustres burgaleses que ha pasado a la historia,  junto a los 896 que incluye el Diccionario Biográfico Español realizado por la Real Academia de la Historia y que incluye las biografías de las 40.000 personas más importantes de nuestra historia. Y ahora que nos acercamos a un aniversario de su muerte, bien merece un nuevo reconocimiento de este pozano de pro.

 

 

Punto de atención continuada

Probablemente anoche, entre las 21 y las 23 horas, Urgencias del Hospital Universitario de Burgos haya estado más tranquilo que lo que es habitual un domingo por la noche. Afirman los médicos que atienden este servicio que cuando hay algún acontecimiento especial por televisión, se nota en el número de personas que atienden. Y un Real Madrid-Barcelona, con lo que se jugaban ambos equipos, no iba a ser menos.

¿Realmente todos los casos de los que se realiza un triaje son para acudir al Hospital? La clasificación se realiza a todos los pacientes en cinco niveles en función de la gravedad, el primer nivel es el más urgente, y el cuarto y el quinto los más leves. Estos dos grados, dicen los responsables, podrían estar atendidos en los puntos de atención continuada de primaria (PAC), excepto los que son de una complicación menor, pero precisan para su diagnóstico de pruebas radiológicas. La mitad de los enfermos urgentes que acuden al HUBU podrían haber sido tratados en los PAC.

Esta tarde, las urgencias de atención primaria se comienzan a atender en el Divino Valles, desde las 3 a las 8 de la mañana, cuando ya se han abierto las consultas en los centros de salud. Habrá el doble de médicos de los que se ocupaban de los puntos de Gamonal y San Agustín, y contarán además con la posibilidad de hacer algunas pruebas que evitará el traslado a las Urgencias del HUBU. Es cierto que no están los PAC en la puerta de casa, pero también es verdad que habrá un aparcamiento hasta ahora casi imposible en los dos puntos de atención continuada previos. Y muchos vecinos de la capital burgalesa se encuentran más cerca del Divino que de los dos centros anteriores.

Estos cambios parecen haber provocado una cierta polémica. Pero si el Sacyl respeta la transparencia de la que tanto le gusta hablar a sus líderes políticos, en poco tiempo podrían argumentar, por ejemplo, que el tiempo de espera se ha reducido desde hoy 2 de marzo, que los pacientes han resuelto la mayoría de los problemas, y que los que han sido derivados al Hospital se trasladan en un menor tiempo –y menos si se ubica pronto una conexión entre los dos centros-.  Además, algunas pruebas se podrán realizar en el propio Divino Valles, es verdad que todavía pocas, pero aseguran en Atención Primaria estar abiertos a mejoras. También se podrá comprobar si esto repercute de forma beneficiosa en el propio HUBU para evitar largas esperas de enfermos que podrían estar graves.

Otro asunto es la seguridad que nos puede dar acudir directamente al Hospital en lugar de ir al PAC. Las urgencias en Atención Primaria son de una profesionalidad y dedicación innegable. En esto no hay dudas, pero es probable que nos falte formación para conocer cuándo con la patología que acarreamos se debe ir a un lugar u otro, y que las gripes, los mareos, la ansiedad, la lumbalgia… son más propias de Atención Primaria, aunque siempre hay excepciones. Y llegamos a pensar que una jaqueca puede ser incurable. O incluso a ir desde el PAC al Hospital, para tener una segunda opinión médica de que lo que tenemos, de verdad, es un catarro.

Publicado en DB el 2 de marzo

Elecciones en la UBU

En los anteriores comicios universitarios para la elección de rector, y en los que salió elegido como máximo dirigente de la Universidad de Burgos Manuel Pérez Mateos, apenas 20 catedráticos podrían haber optado a la plaza si se hubieran decidido. En estos pocos años han crecido hasta superar los 50, y el abanico se abre para aumentar el número de candidaturas. De momento son todo rumores, como el hecho de que los que han ido dejando el equipo rectoral podrían ahora presentarse como alternativa. Suenan nombres, pero hasta que se inicie el proceso ninguno será definitivo. Si parece cierto que Pérez Mateos volverá a encabezar una lista y que Manuel Manso, quien cuando dimitió como vicerrector manifestó sus profundas discrepancias con el mandatario actual, también puede estar preparando una alternativa.

Estas elecciones no saldrán a debate de la sociedad burgalesa. Se quedarán en el propio campus. La Universidad, no solo la de Burgos, es sobre todo endogámica. Y en este caso, previamente, los candidatos ofrecen mejoras a cada área o Facultad en busca del voto perdido. Existen también temas tabú. Hay beneficios también implícitos, por lo que puede suponer que quienes se presentan pertenecen a unos grados u otros. Se presentan también, pero probablemente no sean las más importante, reticencias ideológicas y, por supuesto, causas perdidas, como el número de estudiantes que en cada elección se acerca a las urnas, demasiados pocos. Es verdad, que en su favor está que acaban el grado o el máster y desaparecen del campus, mientras que los que siguen son profesores, administrativos…

La Universidad tiene mucho que mejorar, tiene que prestigiar todavía algunos de sus títulos, contar con más investigadores de alcance no solo nacional sino internacional, aunque en este capítulo el avance de estos últimos lustros es importante, y pese a que apenas dan importancia a los rankings de estos, no vendría mal ocupar unas plazas más dignas.

Nadie va a poner el cascabel al gato al nivel de los profesores. Las encuestas que se hacen entre sus alumnos duermen el sueño de los justos. Y en algunos casos se busca más mantener el número de créditos que imparten que la calidad de los mismos. Parece que faltan más educadores con prestigio que lideren una UBU mejor. Al cabo de los años,si has tenido un profesor imponente, perdura en tu memoria. Por su talante, por su talento, por su conocimiento, por la forma de impartir las clases, e incluso a la hora de distribuir las matrículas. Recuerdo uno que dejaba a los alumnos con sobresaliente que decidieran entre ellos a quién daban esa nota. Hay ejemplos para que la UBU mejore, claro, pero hay que estar dispuesto a unas cuantas cosas, y esto supone renuncias. Veremos que ofertan los candidatos, y si el programa de gobierno se queda en agua de borrajas.

Publicado en DB el 17 de febrero

 

 

Mayores solos

Toda una generación se está encontrando con la necesidad de atender a sus padres, mientras ellos probablemente viven en otro lugar o sus hijos se encuentran en la edad aparentemente más difícil: La adolescencia. Es cierto que perviven todavía familias numerosas, hijos del baby boom, y que el reparto de tiempo para estar con los progenitores se puede lograr con menos dificultad. Pero si quien necesita estar atendido tiene alguna enfermedad que le impide valerse por sí mismo, a veces el peso recae solo en las dos partes del matrimonio, y mayormente en las mujeres, que después de una vida ocupándose junto a su trabajo externo -si así fuera- a las tareas del hogar, se encuentran ahora que no tienen ni vida en los años de su jubilación.

Hay muchas variables, y además las soluciones no son fáciles. Vivimos más tiempo -aunque por mucho que se empeñen en decir que en la década de los 70 no somos viejos, lo somos-, las familias actuales tienen menos descendencia, y las parejas se multiplican; junto a ello, las residencias, además de no cubrir todas las necesidades, son caras si no tienes una pensión digna, y no es extraño encontrarse con una realidad que desgraciadamente vamos conociendo cada vez con más frecuencia: el número de personas mayores que viven solas, y que cuando mueren todavía se tarda unos días en conocer el fallecimiento, y menos mal que algunos vecinos empiezan a darse cuenta.

Frente a esto, muchos se preguntan qué pueden hacer. Recuerdo a la única abuela que conocí , que en ningún momento quiso irse a vivir con alguna de sus hijas. Cierto es que tenía un carácter fuerte forjado en las dificultades de la posguerra, que hasta que se quedó sin hogar porque el Ayuntamiento, en este caso de Palencia, decidió que el solar donde estaba tenía que incorporarse al parque inmediato, vivió en ese lugar donde acudíamos de niños con frecuencia en las fiestas de San Antolín, y donde festejábamos que no existiera ni baño ni ducha, y escuchábamos desde la cama los conciertos de El Salón. Ella se fue a una residencia en Burgos y logró plaza en la de Palencia cuando se abrió. Allí falleció. Estaban forjadas en otro tiempo. Cuántas madres nos han dicho que no quieren dar más la lata cuando se encuentran enfermas, su marido ha fallecido, y ven que se van yendo. Y como en toda su vida, lo que menos quieren es molestar, se lamentan que su situación afecte al resto de la familia, cuando la mayoría de los hijos están encantados de devolver el amor que recibieron de sus padres… si pueden.

En ese poder está la dificultad actual que va a ir creciendo. Cada vez más la familia cuenta con un vástago. La relación dura menos, y cuando los padres llegan a mayores y probablemente dependientes, probablemente estén separados, el hijo ve que fácil no lo tiene. Y como ahora, no sabrá qué hacer. Algunos lo quieren resolver con una pastilla que se dispense en una farmacia. Pero no parece la respuesta que nos gustaría ofrecer a aquellos que nos dieron la vida y todo su amor.

De piso

Siempre me he considerado un tipo ‘de piso’. Hasta hace relativamente poco tiempo era incapaz de distinguir entre un manzano y un naranjo.  Y no me pregunten por especies autóctonas que las desconozco. Tampoco crean que me resulte fácil diferenciar una vaquilla de un novillo a esas edades primeras e indefinidas, que entre una vaca y un toro ya llego. Y poco más a pesar del empeño de algún que otro amigo para que le acompañe en la vendimia, cómo para distinguir las uvas.

He sido constantemente un tipo de piso, de ciudad. En un momento me dijeron que agricultores y ganaderos trabajaban lo justo y cobraban muchas subvenciones. También decían que eran los causantes de la subida del precio de las viviendas en las capitales. Mientras tanto España iba creciendo económicamente y nuestras regiones iban perdiendo la posibilidad de recibir más dinero o incluyo de perder las ayudas, entre ellas Castilla y León, que había logrado los objetivos. Y tras el Brexit además toca apretarse el cinturón y habrá que apretarse el cinturón; los agricultores serán algunos de los más damnificados. Los recortes, en el período 2021-2027 podrían llegar a los 925 millones de euros anuales para la agricultura española, por no hablar por último del clima, que puede provocar situaciones cada vez más graves y sobre todo imprevisibles, de ahí la necesidad de los seguros agrarios.

Pero ya no pueden más. Y centenares, miles de tractores, han salido por todo el territorio, han ocupado calzadas, autovías, autopistas para quejarse de lo mismo: recibir precios injustos por sus productos. Algo que no niegan ni los que compran, y por supuesto ningún partido político, tanto que los que más se han subido al carro son Iglesias y Abascal. Porque no olvidan que suman millones de votos en esta España que se dice vaciada. No es difícil entender lo que vienen denunciando desde hace lustros, sobre todo con el precio de los productos cárnicos, les cuesta más que lo que ganan al venderlo. Y todavía estamos pendientes de los aranceles americanos, que igual ya no son lo mismo que lo que anunciaron, porque Trump se encuentra en un año electoral, pero que podrían ahogar también nuestra industria agroalimentaria basada de manera importante en la exportación.

No podemos olvidar que este sector supone en torno al 2,7 por ciento del PIB. Y que eso le convierte en un sector estratégico, por la diversidad y calidad de nuestras producciones agrícolas y el alto grado de especialización.  España es el segundo país de la UE en superficie agrícola, con el 13 por ciento.

Toca escucharlos. Encontrar soluciones. Hace unos días me preguntaba qué pasaría si nuestros jóvenes renunciaran a estudiar Medicina. Con la agricultura y la ganadería ya está sucediendo. La tecnificación se está paliando parte del problema. Pero si ellos no encuentran futuro qué puede ocurrir.