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Amistad

A veces cabe que nos pregunten por quién seríamos capaces de dar nuestra vida. Melendi, en Saraluna, canta que por una hermana a la que casi no conocías. Casi con toda seguridad por nuestros hijos, que deberían todos perdurar a sus ancestros, pero a veces no ocurre. Por nuestra pareja, también, claro.  También probablemente –y depende de edad y circunstancias- por nuestros padres, quizá por nuestros hermanos y en alguna circunstancia por nuestros sobrinos. Plantearte ofrecer tu vida a cambio de la de otro es fortísimo. A lo largo de la historia muchos lo hacen por su patria, por una bandera, y no por su oficio, sino de manera voluntaria, y otros muchos por los demás en una entrega generosa sin pedir nada a cambio.

¿Y daríamos la vida por nuestro amigo del alma, al que muchas veces hemos llamado hermano o compadre?¿Hasta dónde llegaríamos?¿Qué es realmente un amigo?¿Cuántos podemos llegar a tener? Con las redes sociales hemos logrado recuperar viejas amistades; y ahora son amigos o conocidos ¿Y qué diferencia existe entre las dos denominaciones?¿Qué le pedimos a un amigo? En este último, entiendo que lo mismo que a una pareja: Sinceridad y lealtad. De un amigo no se habla mal a sus espaldas. Se le cantan las verdades, con respeto y exigencia.

Porque los amigos y amigas te ayudan a sonreír, a subir el ánimo, mejoran la resistencia psicológica, física y hacen que tengas una vida más saludable al socializar, porque la soledad puede ser un asesino silencioso que nos acabe aislando.

Curiosamente, según un estudio publicado por la Universidad de Zaragoza en 2020, las personas que se sienten socialmente aisladas no duermen tranquilas. Aunque la generalización casi siempre es mala, también otros estudios indican que dejar de compartir tiempo con tus amistades motiva que se acelere el deterioro cognitivo que viene con el envejecimiento, lo contrario aumenta los niveles de autoestima.

Más la amistad exige buscar lo que te une, y no lo que te separa, prescindir y ceder en temas personales sin importancia. La amistad no es coercible, exige libertad, alteridad, reciprocidad, trato, y como escribe Saint-Exupéry,  no es mirarse uno a otro, sino ‘mirar juntos en la misma dirección’. Y compartir, pero con la anuencia del otro, las amistades no se imponen.

Y es que va a ser verdad eso de que quien tiene un amigo tiene un tesoro, pero hay que cuidarlo mucho.

23.978

Desde que comenzaron a contabilizarse los fallecidos en el Estrecho, ahogados, en 2014, han desaparecido, que se sepa, 23.978 personas. 9 cada día sin descanso en estos siete años y cuatro meses, que se sepa, porque fácilmente esta cifra se puede multiplicar por 4 ó por 5. El dato lo daba Anna Surinyach una periodista de raza que ha documentado con centenares de fotografías lo ocurrido no solo en el paso entre África y Europa, sino en muchos puntos de África, Asia o América con aquellos a los que las guerras los abandonan. Anna estuvo en el ciclo El mundo, en conflicto, que organiza el Museo de la Evolución junto con Diario de Burgos y por el que están pasando profesionales del periodismo que conocen muy de cerca la guerra y sobre todo sus consecuencias.

Con lo que está ocurriendo en Ucrania nuestro lado más solidario se ha estremecido. Las imágenes llegan a raudales. En Burgos son centenares los refugiados que están compareciendo no solo en la capital sino en muchos puntos de la provincia. Y al ser europeos su ‘legalización’ parece mucho más sencilla que los que vienen del sur, sin papeles, huyendo de conflictos interminables, de dictaduras inacabables, del terror y la persecución entre tribus, y que buscan un lugar para vivir y trabajar.  Pero en estas charlas que tienen lugar durante seis semanas en el MEH también se recorren además lugares inesperados o más desconocidos. Mucho podemos aparentar saber de los talibanes en Afganistán, pero quizá menos de los estragos de la droga en muchos países, o de la persecución a las mujeres, que son vendidas como dote.

En esta civilización occidental marcada por la modernidad líquida, donde los fundamentos sólidos de nuestros padres y abuelos como la cultura del esfuerzo, el trabajo, la fidelidad…. Se han desvanecido, donde es difícil de encontrar certezas y a lo que se puede acceder es precario y provisional. Donde todo se esfuma, intentar implicar a nuevas generaciones para cambiar esta sociedad y contemplar con ojos diferentes la realidad que se nos muestra, es evidentemente complejo. Pero Zygmunt Bauman, el filósofo que acuñó la ‘modernidad líquida’ y al que pudimos escuchar en Burgos, aportaba también posibles soluciones. Bauman, premio Príncipe de Asturias, reconocía el placer de ver el resultado final del esfuerzo pero reservaba este privilegio a una minoría: el escritor con su obra, un músico con su composición…. Y en este mundo líquido, gaseoso, el filósofo en su breve discurso en Oviedo, ante esta sociedad reflejada en El mundo, en conflicto, decía: ‘En un mundo donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre, en el que estamos destinados a intentar, una y otra vez y siempre de forma inconclusa, comprendernos a nosotros mismos y comprender a los demás, destinados a comunicar y de ese modo, a vivir el uno con y para el otro’.

Buscando al otro nos hallaremos. Espero.

Estos somos

Los datos son los que son. En Burgos contamos con 166 municipios con menos de 100 habitantes, 150 con más de 100 pero menos de 500, 31 entre 500 y 1000. Lo que muestra que la inmensa mayoría de poblaciones de Burgos -371 en total- tienen menos de 1000 ciudadanos.

Por comparar, Andalucía tiene 785 y solo 217 cuentan con menos de 1000 habitantes, pero es que apenas 2 del total suman menos de 100 y escasamente 100 pueblos entre 100 y 500. Por hablar de dos comunidades extensas, en Castilla y León los ayuntamientos son 2.248 y 2.011 con menos de 1.000 vecinos.

Esta es la realidad de la despoblación –cruda o no- que no solo nos encontramos en esta tierra, aunque en otras la concentración es mayor y en Castilla La Mancha, por ejemplo, son 36 las localidades con más de 10.000 ciudadanos. Esto es lo que nos cuenta el último padrón actualizado. Todas y cada una de las nueve provincias de este mapa territorial que formamos la comunidad adolecen de una densidad demográfica con futuro. Y más que la España vaciada somos la España que se vacía.

Pero esta situación, ¿es buena o es mala? ¿Merece la pena perder la identidad de nuestros pueblos para mejorar la calidad de vida de sus vecinos? Los vecinos de Don Benito y Villanueva de la Serena así lo decidieron y no son villas pequeñas precisamente. Ambas, similares, sumaban más de 60.000 parroquianos. En la campaña abogaban por la mejora de los servicios públicos para todos. ¿Pero eso evitaría que nuestros jóvenes prefieran trasladarse a urbes más pobladas que mantenerse en las nuestras? Y qué es mejorar los servicios, tener aeropuertos con escaso rendimiento, o universidades en todos los rincones, por el mero hecho de su existencia.

No es lo habitual en España la fusión. Antes que los extremeños, dos municipios gallegos –estos más pequeños, menores de 3.000 habitantes- se unieron con el nombre de Oza-Cesuras, en 2013, y en 2017 otros dos, también gallegos, Cerdedo y Cotobade se fusionaron para superar las 5.600 personas. Bien es cierto que las aldeas gallegas se encuentran sin solución de continuidad y en Castilla y León el vasto el territorio vacío.

Un trabajo reciente de mi compañero Rodrigo Alonso, que expuso en el Encuentro Ibérico de Patrimonio Mundial, evidenciaba una vez más en un mapa lo escasamente poblada de la ‘Serranía Celtibérica’ de la que forman parte zonas de Burgos y  Logroño;  Soria, Guadalajara y Teruel al completo y un bocado amplio de Zaragoza, con una densidad de población similar a Laponia en el sur de Suecia, con solo 7 habitantes por kilómetro cuadrado. La densidad en el total de la provincia de Burgos es 24,75 y un poquito más arriba, en Cantabria, 109,69.

¿Se puede o se debe revertir esta situación? Evidentemente, todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos. Siempre la reivindicación de esta tierra ha sido la extensión y la dispersión y lo que cuesta ofrecer los mismos servicios a 371 municipios de Burgos o los de 2.248 Castilla y León que los 179 de Madrid, con ochocientos mil habitantes más que toda nuestra región.  Pero la solución no es fácil, por no decir casi imposible.

 

 

Nadie es imprescindible

Así de contundente se dirigía el presidente del Burgos CF a su actual entrenador: ‘Nadie es imprescindible’. Pretendía que el míster deshojara la margarita cuanto antes cara a planificar el futuro del equipo en la Segunda División. Este ha pedido objetivos más ambiciosos, sin determinar cuáles, y los dirigentes deben hacer cuentas entre ingresos y gastos para hacer del club un equipo viable en una categoría complicada, donde puedes caer a los infiernos o subir a la gloria.

Lo que sí es cierto es que pocos imprescindibles hay en el mundo, y quien así se considere tendrá difícil formar equipos, algo necesario y básico en el mundo empresarial actual. También en el deportivo. La actual directiva del club blanquinegro merece un gran aplauso. Recuerdo que en esta Página Par hace unos cuantos meses puse la mano en el fuego por los argentinos que regían los destinos del Burgos CF…  y me quemé. Falló todo, salvo que el equipo logró el ascenso, y eso es un gran mérito, pero desde el punto de vista de gestión deportiva y de futuro se quedaron a medias muchos proyectos, hubo fichajes inexplicables, y no han vuelto.

Los ‘nuevos’, pero ‘viejos’ en lides deportivas, aportaron peculio, organizaron en muy poco tiempo el club de forma profesional para ser admitidos por la LFP y han manejado con tiento la parte deportiva, confiando en un manager y un entrenador que han logrado reivindicarse y cotizarse, al igual que algunos de sus jugadores, que probablemente dejen los colores a final de temporada por ofertas que les lleguen. Habrá que construir de nuevo alineaciones y ser viables en el campo y los despachos en una división muy complicada.

Pero es cierto que nadie es imprescindible. Recuerden los equipos, y no solo de fútbol, que han cambiado no una, sino dos o tres veces de entrenador este curso. Pero esto tampoco significa un revulsivo cuando el mal se encuentra desde la cabeza hasta los pies.

Uno que sigue la Segunda –por su Sporting del alma- ve equipos ejemplares en la gestión, y Burgos CF al igual que el Mirandés son un modelo, y otros que no. Y no hay más que mirar a la primera RFEF para ver cómo el Racing ya ha subido, y la fase de ascenso parece que le espera al Dépor, dos clásicos, mientras que Atlético B y Castilla no tienen fácil jugarla, y el Andorra de Piqué puede verse, sin embargo, también en Segunda.

El Burgos debe todavía consolidarse y finalizar en una buena posición. Cuenta con rectores expertos. Ha amarrado al director deportivo y falta el de la batuta. No es fácil hallar a una persona clave. El Barcelona parece que lo ha conseguido con Xavi, el Atlético  con Simeone, y el Real Madrid, uff el Real Madrid, siempre duda. Y el Sevilla con Lopetegui. ¿Y Marcelino? ¿Bordalás? ¿Emery? ¿Y el Rayo con Iraola? Cierto que algunos están consolidados, pero otros siempre penden en el alambre. Suerte para el Burgos y que acierten con la decisión de Calero… estar una temporada pendiente del entrenador es jugártela.

Futbolistas

Disculpen si les cuento en esta Página Par relatos personales, para una memoria frágil son los que más rápidamente acuden a la cabeza, y con algo de tiempo transcurrido se hacen más cercanos. Saben los lectores habituales que soy del Sporting, pero no me gustó nada lo que hicieron los jugadores rojiblancos al final del derbi ante el Oviedo el sábado. Perdieron, claro, es lo habitual en esta temporada, y no lo encajaron bien. Es cierto que los carballones mostrando las camisetas al público -99,9 por ciento gijoneses- les mosquearon. Es verdad que no les enviaron ninguna entrada a los azulones. Y que el Oviedo está en puestos de fase de ascenso y el Sporting evitando el descenso a los infiernos. Pero en el fútbol hay que saber ganar y saber perder. Y por más oportunidades que tuvieron el gol no entró, y en este equipo eso es culpa desde el presidente hasta el último jugador. No ha habido planificación, no se ha confiado en los entrenadores, no saben a qué juegan…

Vivir en la piel de un futbolista no es fácil. En el primer sueldo te compras un automóvil que ni un comisionista. Puedes ser famoso con 19, 20 años y te invitan a todos los saraos. El que esto escribe lo sintió hace ya algunos años. Estaba en Pamplona, y en el Colegio Mayor vivía con el hijo del entonces presidente del Sporting. Había un par de gijoneses más y su padre nos invitó a comer con la plantilla y al palco en el partido en el viejo Sadar. Así que después del almuerzo subimos el autobús rojiblanco y acabamos entrando a pisar el césped por el túnel de vestuarios con algunos aficionados navarros saludando. Yo iba con mis amigos, todo altos y deportistas, podían confundirse con Maceda o Jiménez por la complexión física. Yo no, aunque entonces jugaba al baloncesto. Pero me pidieron un autógrafo, y no le dije nada al chavalín que lo hizo, y firmé, y crecí hasta la altura del rubio central del Sporting que acabaría en la selección y en el Madrid. En Osasuna estaba Enrique Martín, viejo conocido en Burgos, y que al año siguiente sería vecino mío en el barrio de Iturrama en Pamplona.

Formaba parte de un equipo que casi no jugó en Europa, pero que en una ocasión fueron llamados siete a la selección española. Ese año –el de mi ‘debut’- quedamos octavos, con Boskov de entrenador; ganó la liga el Athletic de Clemente y nosotros nos convertimos en los reyes del empate.

Nunca olvidaré esos momentos pisando el césped de Pamplona. Aunque hubiéramos perdido 2 a 0.  Pero entonces no había tantos mercenarios en nuestro fútbol, se sentían los colores, y claro que había tanganas, que se lo pregunten a Miguelí o Goicoechea. Así era el fútbol.

Ahora estos chicos ganan millones, tienen en su casa el gimnasio, son auténticos cachas –la mayoría- y pueden cambiar de club como de camiseta. Pero hay que saber perder… y ganar.

 

 

Semana de Pasión

Algunos años en Semana Santa bajábamos desde Asturias a Castilla, en una aventura que ya les he contado en esta Página Par, cuando el Seat 850 iba con los seis a cuestas, calándose por el camino e intentando superar lo que para nosotros era un muro: el puerto de Pajares.

Palencia era otra Semana Santa para los que vivíamos en el norte. Bien es cierto que aún se conservaban costumbres en Asturias como la visita a los monumentos en las iglesias entre el jueves y el viernes, la palma entre padrinos y ahijados, o la mona de Pascua de devolución de la visita. Pero no habíamos oído hablar de procesiones, ni de pasos, ni de nazarenos, y menos del silencio castellano. Quizá por ello o quizá también porque mi padre había sido hermano mayor de la cofradía de los luises –perdón para los semanasanteros, la Cofradía penitencial de Nuestro Padre Jesús Crucificado y Nuestra Madre Dolorosallegar algunos años a la vieja Castilla se convertía en tradición. De hecho cuando estuve en el Diario Palentino fueron a verme los hermanos de esta cofradía que tenía la sede en el convento de San Francisco para invitarme a participar en la misma. Pero ni yo me veía con el capirote y la túnica, ni tampoco mi estancia allí iba a ser muy larga. Y eso que me gustaba el hábito, blanco y azul cielo, y las imágenes que portaban, y sobre todo la pausa y una pasión callada.

Alguna vez nos acercábamos a Valladolid –pocas- porque había que contemplar su imaginería, o a otros lugares de la comunidad. España es Semana Santa, en el interior y en su litoral, y su tradición motiva el movimiento de miles de personas. Que se lo pregunten a los zamoranos, o a los coquenses, o a los malagueños y a los sevillanos. O en El Ferrol, o en Murcia, o en Valladolid, o en Calanda, o en Madrid con su Jesús de Medinaceli… o La Borriquilla en Palencia y en tantos lugares.

Precisamente en esta Semana Santa de 2022 Burgos volverá a ser protagonista tras la suspensión de la de 2021. Seguiremos con la mascarilla, pero podremos contemplar sus dos principales procesiones, la del Jueves y la del Viernes Santo, a través de la pequeña pantalla en Televisión Española, merced al acuerdo del ente público con la Fundación del VIII Centenario de la Catedral, y la colaboración del Ayuntamiento y la Junta. El Encuentro que congrega a miles de personas –mezclados fieles y curiosos, con vecinos y turistas- y enardece el alma de los cofrades que portan a María y a su Hijo camino del Calvario. Y la Procesión General del Santo Entierro con todos los pasos en la calle si el tiempo no lo impide. Ha mejorado mucho su orden y su música.

Ha cambiado bastante esta Semana en la tierra del Cid. Y en este tiempo de Pasión quizá nos ayude a reflexionar más por los necesitados, que no son pocos, de este mundo.

 

Saber trigonometría

 

Un amigo, de Galicia, que me dio un montón de consejos de juventud frente a la vida, decía: Hay que verlas venir, dejarlas pasar, y saber trigonometría. Parar, templar y mandar que diría el flamante consejero de Cultura de la Junta. Gallego, gallego lo primero, castellano viejo lo segundo. De esos gallegos que no sabes si suben o bajan cuando les ves en una escalera, y que casi siempre contestan con una pregunta o con un depende. Pero pese a lo que muchos crean, no son indecisos, sino lanzados, han conquistado medio mundo, sobre todo allende el océano, han creado fortunas y la morriña les hizo volver a bastantes. Por algo dicen que los gallegos y asturianos somos primos hermanos.

Y por eso Feijóo, que no es Casado, les ha comenzado a poner nerviosos a los partidos en el gobierno, porque no se sabe con certeza lo que fluye por su cabeza para el futuro del Partido Popular. Es un político de éxito por las mayorías absolutas consecutivas que ha alcanzado en Galicia (por cierto el mismo número que Juan Vicente Herrera, ambos son buenos amigos y quién sabe si le hará retornar a la política al paisano burgalés), dicen que es un buen gestor e intenta mantener más o menos contentos a todos los sectores hasta el punto de variar algunas de sus políticas tradicionales, pero no olvidemos que es militante popular, y como tal mantendrá unos principios.

El caso es que con el lanzamiento del líder popular este fin de semana volvemos a encontrarnos en campaña electoral. Feijóo no tiene voz en el parlamento y deberá buscar la manera de que le escuchen. Mantiene una discreta pero constante presencia en redes cuando suenan voces sobre un posible adelanto en las elecciones generales. Los socialistas con una inflación galopante y unos precios desbocados no están en su mejor momento. A nivel regional habrá que ver la cohesión del ‘equipo’ de la derecha con Fernández Mañueco al frente. Un primer experimento al que se dirigirán muchas miradas. Los ‘verdes’ no pueden fallar a su palabra, pero tampoco enfrentarse a la mayoría de los ciudadanos. Y será un patrón para otras regiones.

Y en cuanto a las municipales resta menos de un año para las mismas y algunos políticos ya se están tentando la ropa. En Burgos, a buen seguro, habrá bastantes cambios en las candidaturas salvo  la del actual alcalde, Daniel de la Rosa, que intenta mediar entre los problemas vecinales, y que se ha sacado cuan mago de la chistera una buena cantidad de millones para actuar en infraestructuras en este año preelectoral.

Habrá que ver cuánto puede influir en el voto local la tendencia nacional. Habrá también que interpretar el CIS y lo que Sánchez pretende. Y habrá que mirarse el bolsillo, porque la economía es la que mueve las papeletas de verdad.

 

 

La calle es nuestra

A la calle, que ya es hora/ de que escribamos la historia/ nadie ha podido ni puede/sepultar nuestra memoria.

Armados hasta los dientes de razones/borrado hasta en las paredes nuestro nombre/recuperamos pasado golpe a golpe/que nadie encarcela el aire entre barrotes./Ya no hay ni yugos ni flechas contra el hombre/hemos ganado la paz sin condiciones.

Si todos saben quién somos/porque vinimos de lejos/puesto que nada perdemos/el futuro será nuestro.

Estamos perdiendo el miedo a tantas cosas/se aprende la libertad viendo su forma/cada batalla ganada desde ahora/va reduciendo a cenizas su memoria.
Cantamos contra una paz de cementerios,/cantamos contra quien quiera someternos.

Alzado sobre los muertos/todo el coraje del pueblo/reconstruyendo banderas
desplegándolas al viento.

Probablemente esta letra les suene muy poco a la mayoría de los lectores de esta Página Par. Solo a los seguidores de Víctor Manuel, cantautor patrimonio de la izquierda, y a asturianos que seguimos la música al margen del color de la bandera.

La calle es nuestra se escribió en un momento donde los opositores al régimen franquista sufrieron la cárcel y la falta de libertad, pero también en unas circunstancias en que se veía el proceso de apertura que iba a suceder a la dictadura.

Hemos vivido ya 45 años de una democracia,  que posiblemente no sea el mejor de los regímenes posibles, pero nos ha permitido a todos defender nuestras ideas y vivir en libertad. Nos han gobernado en España mandatarios de uno y otro signo, del centro, de la derecha, de la izquierda,  y coaliciones que pueden llegar a los extremos, más ahora no estamos viviendo el mejor de los momentos. Y parece que algunos políticos son los expendedores del carnet de cómo se debe pensar y actuar.

Pero la calle es de todos, de los cantautores, de los artistas, de los autónomos, de los agricultores y pescadores, de las familias, de los mayores, de los niños… Y todos tienen el derecho de gritar y que se les escuche. Un verbo del que no suelen utilizar el gerundio y al que algunos renuncian, como acaba de hacer la vicepresidenta Yolanda que quería empezar su campaña por todo el país, precisamente escuchando. O como no le ha quedado más remedio que hacerlo a algunas ministras con personas que con los rendimientos de su trabajo no llegan a finales de mes en la crisis actual. Al final Rufián va a tener razón y a algunos les falta pisar la calle ahora que no es solo suya.

   

25 años de los Príncipe de Asturias a Atapuerca

Quizá a muchos les cueste entender como una música y una letra que los asturianos hemos adoptado como Himno sea capaz de emocionar, salvo ayudados nuestros sentimientos por unos cuantos vasos de sidra. Dicen que tenemos un corazón muy grande, y que eso cuenta, pero también he de decir que hay un momento a lo largo del año que escuchar el himno engrandece el alma y es en la entrega de los Premios Príncipe/Princesa de Asturias en el Teatro Campoamor de Oviedo, en la que una legión de gaitas interpreta esa sintonía y a los buenos rapaces la carne se les pone la carne de gallina.

La primera vez que escuche presencialmente la música gaitera del Asturias Patria Querida –antes lo había visto a través de la televisión o la radio, y procuro cada año no faltar a la cita- fue hace ahora veinticinco años, en 1997, con motivo de la entrega de estos galardones al equipo investigador de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca. Allí estuve acompañando –y trabajando- a Emiliano Aguirre, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, junto a mi compañero Jesús Javier Matías. Una foto del álbum que acababa de mirar la he aprovechado para subirla a las redes sociales, para vernos más jóvenes, eso sí.

Junto a los científicos recibieron también el premio Vittorio Gassman, Martín de Riquer, Mstislav Rostropovich y Yehudi Menuhin, Vaclav Havel, CNN, el Gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria del país, Álvaro Mutis y el equipo español de Maratón después de sendas victorias años anteriores en el Campeonato de Europa y en la Copa del Mundo. ¡Vaya pódium de ases en todas las categorías! Lo que con toda naturalidad hubiéramos tildado de señorío en cada una de las facetas.

No fue el primer galardón que recibieron los directores de las excavaciones en nombre de todo el equipo. Unos meses antes  Diario de Burgos les había otorgado la distinción en la primera edición de los Martinillos. A los codirectores que compartieron premio con Modesto Ciruelos, Purificación Santamarta, los funcionarios de prisiones –que luchaban por la liberación de Ortega Lara- y a título póstumo con los maristas burgaleses asesinados en Zaire.

La recompensa al trabajo en Atapuerca  a través de las palabras del ahora Rey Felipe de Borbón fue el estímulo necesario para un impulso que llevaría por todo el mundo los descubrimientos en esta sierra burgalesa, un esfuerzo que lleva más de 40 años de manera ininterrumpida.

Años después llegaría la declaración de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, y siempre la publicación en las grandes revistas científicas de los hallazgos en Galería, Sima del Elefante, Sima de los Huesos o recientemente el ADN neandertal en la Galería de las Estatuas…. Y lo que está por venir, que como asegura Bermúdez puede convertirse en una orgía cuando se acerquen de forma definitiva al TD6 de Trinchera, donde aparecieron los primeros restos de Homo antecessor.

En Burgos, y no por esnobismo, se espera que alguno de esos hallazgos que llegarán reciba un nombre burgalés. Ya podemos contar con la mandíbula de Jimena, una antecessor jovencilla, pero no sería mala idea buscarle una pareja reconocida.

Evolución humana

España está llena de maestros de la radio a todos los niveles, en todo tipo de programas, horarios y demarcación geográfica. Escuchas historias que apabullan, otras que te conmueven, y algunas que te hacen llorar. Es cierto que jugar con el sentimiento es a veces una trampa. Pero es la vida, el día a día de nuestro acontecer. Y si en un corto espacio de tiempo nos hemos encontrado con una pandemia mundial, con un volcán que ha concitado todo el interés y con una guerra que implica a toda Europa –las de África parecen sernos ajenas- pues esas pasiones afloran y llegan a estremecerte. Es oír a uno de estos locutores una charla con una mujer huida de la invasión de su país, acompañada de tres churumbeles, sin destino conocido y sabiendo que no sabe si volverá a ver a su marido, que te acongojas.

Y hablo de la radio porque parece lo más directo, con un teléfono basta. Y la voz conmueve. Y es  lo mismo que encuentres en sucesivos días a Alsina, a Herrera, a Francino o a Javi Nieves. Les localizas próximos e implicados. La pandemia nos ha hecho conocer esos mundos del dolor, en todos los medios y de todos los colores. Y tanto con el Covid como con la invasión de Ucrania por Putin esos relatos están llenos también de solidaridad.

 

Ahora, cada día de todos los puntos de España, y desde Burgos, siempre Burgos cuando se habla de ayudas, están saliendo coches, furgonetas, camiones e incluso autobuses fletados por empresarios para aportar medicinas, comida, mantas, donadas por miles, por decenas de miles de ciudadanos españoles, para recoger madres con pequeñajos de todas las edades, porque los de 18 ya tienen que empuñar un fúsil para defender su tierra, su historia, su patria contra el oso ruso.

 

En nuestro país viven más de 110.000 ucranianos empadronados, más todos aquellos que no lo han hecho. Y se ve que les gusta España, cuánta gente nos encontramos entrevistada por medios de comunicación en Ucrania que habla perfectamente el castellano. Estos inmigrantes en la piel de toro también se han movilizado, y han hecho movilizarse a otras miles de personas. Se han puesto en contacto con sus familiares en el país bombardeado y se están produciendo agrupamientos familiares increíbles. España está respondiendo a esta llamada caótica, y no solo nosotros, también Europa parece haber escuchado, y Polonia, tan criticada otras veces, y tan respetada en esta ocasión  cuando intenta acoger a más de un millón largo de refugiados que atraviesan la frontera.

 

Si a esta especie no le falta corazón es que nuestra evolución ha ido a mejor. Y si todavía mantenemos la fe en el ser humano es que podemos ser excelentes y no caminamos a una nueva extinción.