21
Ene 15

Cafés con sobresalto

Este año vamos a estar desayunando con encuestas casi cada semana, así que a más de uno se le va a atragantar el café de los domingos con los vaivenes electorales de las intenciones de voto.

La última ha sido la de Metroscopia de El País -hay que citar la empresa demoscópica porque habrá que ver también quién acierta al final- . En esta, además de la consolidación de Podemos como primera fuerza, presenta un notable avance Ciudadanos, con relación a otros comicios. Y por otro lado, Pablo Iglesias ya cuenta con más gente que le desaprueba la gestión que la aprueba.

Sin embargo, el PP es el partido que mantiene más fidelidad con su electorado, aunque todavía no llega al cincuenta por ciento de los que le votaron en 2011. Ahí parece que tiene que ejecutar su trabajo fundamental, con aquellos que ya han elegido su papeleta al menos una vez para que les representaran en el Congreso o en el Senado -aprovecho para insistir una vez más en la desaparición de la Cámara Baja que ahora mismo es un sin sentido para colocar a correligionarios de los partidos-, que no busque nuevos caladeros que en estaocasión no los encuentra.

Otra consecuencia de todas las encuestas parece que es la desaparición de la abstención, o al menos así pretenden hacernoslo ver, casi toda ella se va a nuevas formaciones políticas u otras emergentes. Con lo que van camino de ser las elecciones más representativas de la historia reciente, salvo con el voto de mi madre que me ha confesado ya su abstención pues está cansada de absolutamente todos los políticos.

Pocos saben, en verdad, lo que va a ocurrir en noviembre de 2015. También poco se conoce de lo que pasará a finales de mayo en municipios y autonomías. Por centrarnos en Burgos capital, la izquierda de la izquierda anda dividida: en IU han tenido desbandada y los que se han quedado quieren confluencia con otras listas; Ganemos reclama que sean ellos los que unifiquen esa lista, cuando todavía no han demostrado apenas nada en la ciudad; Burgos Decide también se postula para ser quienes lideren, pero quién decide en Burgos Decide; y Podemos se deja querer, sabiendo que ahora son la marca que vende, pero que también han optado, de momento, por no presentarse a municipales sino es en alguna gran ciudad o en lugares donde sean claros aspirantes a la victoria, pero también pueden variar pues Iglesias es dado a bamboleos varios.

Los ‘tradicionales’: pues el PSOE a salvar los muebles, complicado trabajo se le presenta a Daniel de la Rosa. UPyD mucho haría si renovara los tres ediles. Y el Partido Popular, pues podrían plantearse, todavía estamos a tiempo, realizar unas primarias, como le piden los propios votantes, y preocuparse más de lo que demandan los ciudadanos, no en infraestructuras exclusivamente, sino en valores y formas de actuar; quizá con eso pudieran recuperar ese electorado que parece que se les va. Mucho se va a escribir de política y políticos en las próximas semanas, pero no serán mucho los que acierten, o por falta de confianza o por excesiva.


13
Nov 14

El cambio abstencionista

Esta semana pasada han sido muchos los que han opinado sobre las dos encuestas conocidas de intención de voto; me quedo con una reflexión que me parece especialmente interesante, aquella que afirmaba que la abstención ha cambiado de lado: los que hasta ahora decidían no votar han optado por acercarse a las urnas, de momento virtualmente, y los que siempre votaban, pasan.

Los abstencionistas son un mercado flexible. El que más logró evitarla fue Felipe González, que en 1982, consiguió que la participación rozara el 80 por ciento. Algunos dicen que ahora hemos vuelto a aquellos tiempos, por el deseo de cambio. En general, en la abstención se unen pasotas con antisistemas, tipos quemados permanentemente, jóvenes desencantados … En el bando contrario, aquellos que son fieles a su cita con las urnas, suelen ser la gente de orden, que haberla hayla en el centro, la izquierda, y la derecha.

Parece pues que esa gente, la de ‘orden’ -entre los que puede encontararse usted, amigo lector- de momento ha decidido quedarse en casa, y está esperando algunos signos mejores que los que hasta ahora se manifiestan para volver a encontrarse con esos partidos tradicionales que tanto le han podido defraudar. Y no le falta razón a ese 20 por ciento de españoles que no sabe, y por ello no contesta, a quién depositar su confianza, porque se la han robado unos mangantes, lo que ocurre que esos mangantes, esos getas y corruptos, no son el todo de las formaciones políticas, aunque sí desgraciadamente su imagen actual.

El partido del Gobierno nos ha obligado a un esfuerzo extra durante estos años, a los funcionarios les ha congelado el salario, a todos nos han subido los impuestos, otros han visto rebajadas las ayudas que percibían. Bastantes han sobrevivido gracias a la familia -lo más valorado por el CIS-, los ahorros o un apretarse el cinturón en exceso.

Si quieren recuperar parte del voto que han perdido en los sondeos, el PP -le señalo a él por ser quien manda- debe realizar más acciones que las que promete. La semana pasada pedía en estas líneas la eliminación del Senado, era un ejemplo, quizá por ahora imposible, aunque no cejaré en la solicitud; pero hay decenas, cientos de actuaciones meridinamente claras, y algunos deben ir dirigidos también a cambiar los nombres de sus candidatos.

Parece como si estuvieran los partidos de siempre con la mente en plano. Cambien y despierten!


14
Nov 11

El ajuste fino

Si gana Mariano Rajoy las elecciones el próximo domingo toca ajuste fino, de apretarse el cinturón uno o dos agujeros más; si el que gana es Alfredo Pérez Rubalcaba será lo mismo. Por mucho que ambos intenten mirar hacia otro lado estos últimos días de campaña. De algo estamos seguros, sin embargo, que no serán los pensionistas los que en esta ocasión vean congeladas sus cuentas, ni quizá los funcionarios o asimilados que ya llevan un tiempo pagando el pato, ni tampoco las prestaciones de los más de cinco millones de parados que inundan en silencio nuestro país. El recorte está llegando a todas las administraciones para evitar una intervención que estaría cantada si no se redujeran esos miles de millones de euros en gasto que Europa nos impone. Se acabaron los planes E y los Ayuntamientos y Comunidades Autónomas perfilan un 20 por ciento menos en sus presupuestos. Ya seamos del grupo de los fuertes o del de los más débiles.

Cabe también la posibilidad de que las dosis de optimismo necesarias para España sean aportadas por el nutrido grupo de empresarios que prefiere un gobierno liberal de centro derecha que uno intervencionista de centro izquierda. En cualquier caso, la recuperación no vendrá en unos meses, ni en un año, y si el próximo presidente del Gobierno se plantea como hizo Aznar el déficit cero, estamos peor que entonces y para lograrlo se necesitarán muchos sacrificios y quizá demasiada imaginación.

Nadie ha aportado varitas mágicas al nuevo tiempo. Las declaraciones de Rubalcaba dejan entrever que durante dos años sería el Estado quien aportara los fondos que no tiene. Rajoy es cierto que no ha ofertado todavía sus medidas, salvo lo que siempre ha dicho el PP, en lugar de subir los impuestos, que haya más gente que los pague, y para eso más empleo. Parece una pescadilla que se muerde la cola, y desde luego las claves económicas no son ni parecidas para uno y otro candidato. Ya sabemos lo que han traído unas políticas, pero qué traerán las otras.

Lo que sí tiene en la cabeza el candidato popular es su esquema de Gobierno, ha sumado ya muchos días para si los ciudadanos le respaldan poner en pocas semanas un equipo sobre la mesa de técnicos y políticos que sean capaces de tomar decisiones sin arrugar el ceño y previendo una fuerte contestación sindical en la calle, no en vano llevan siete años sin apenas respuestas a un ciclo económico que ha subido en más de tres millones el desempleo y que ha supuesto que haya desaparecido el crédito para cualquier iniciativa, pequeña o grande, económica.

Y los ciudadanos. Pues si se fían de los políticos, deberían comenzar aquellos que tienen facturas pendientes con las administraciones empezar a cobrarlas. Ese ha sido su compromiso. Y los autónomos no pagar el IVA hasta que no reciban el dinero de las mismas. Y los trabajadores pactar con las empresas las condiciones para que esta siga adelante en tiempos de incertidumbre, sabiendo sin embargo que los derechos que se pierdan serán difíciles de recuperar. Parece una campaña triste, pesimista y alejada de las familias, de las necesidades reales. Y da pena.


03
Oct 11

Viendo la tele

Como ante la televisión, casi nunca lo hago, pero la semana pasada ha sido un poco complicada, ya saben, obras en casa, líos en el trabajo. Veo La 1, cadena que por cierto me parece que no está tan politizada como aseguran algunos portavoces populares. Escucho que Corcuera, el exministro que se presentó por Burgos por su origen en Pradoluengo, y que no volvió a pisar las calles de esta tierra, se enfrentó con un policía local en Sevilla en plena Feria de Abril diciéndole que no sabía quién era él. Al de la patada en la puerta no le vas a pedir que guarde las formas. Pero él es un simple ciudadano como yo, debe respetar la autoridad y por eso le han juzgado. Recuerdo que al poco de llegar a Burgos también un respetable concejal en un pequeño incidente en la calle me dijo que no sabía quién era él. Le olvidé.
En otra noticia escucho a González Pons (la televisión pública peca de mucha política, pero casi lo prefiero a un encadenamiento de un suceso tras otro) afirmar que Rajoy cuando gobierne tendrá que escuchar a todos los grupos políticos. Evidente. Pons sigue en sus trece con la porción de soberbia que aleja a posibles votantes, y sobre todo con ninguna humildad que es la que merecen todos los ciudadanos antes de unas elecciones para afirmar quién será el próximo presidente del Gobierno. Pocos dudan que este país merece un cambio radical, pero eso no exime a algunos responsables populares a bajar al suelo y sentirse como muchos de los españoles lo hacen, sumidos en la crisis, en un ERE, en una bajada de sueldo, pendientes los autónomos de pagos de las administraciones…
Llega la noticia de salud y es el Día del Corazón. Sacan a un tipo que acaba de sufrir un infarto, a otro que dice que la solución es comer poco y andar mucho y a un médico que confirma que la obesidad lleva a la hipertensión y la diabetes. Me miro satisfecho por los avances producidos este año, pero lamento los que me quedan todavía para el resto de estos tres meses. Espero lograrlo. Otra noticia más de salud es sobre el consumo de alcohol entre los jóvenes. A la ministra de Sanidad no le preocupa que 6 de cada 10 menores de 18 años beban todas las semanas, lo que le intranquiliza es la cantidad de lo que beben. Ninguna de las administraciones, ni las locales -no hay más que comprobar el caso de Burgos-, ni las nacionales, han combatido el botellón, quizá sea ya el momento, porque mañana puede ser tarde.
Acaba el telediario con el Barcelona y con Messi, lamentablemente el próximo equipo al que se enfrentan es el Sporting. Recuerdo con nostalgia, mientras contemplo el gol de Villa en la Liga de Campeones, que el año pasado ganamos al Madrid y empatamos con este Barça de Guardiola y sueño de nuevo con la victoria sportinguista.


30
Ene 11

El Gobierno de los mejores

Ahora que nos encontramos a las puertas de unas elecciones municipales y autonómicas y en clave ya de las generales que tendrán lugar en 2012 (aunque algunos tertulianos abogan por su adelanto, pero no parece que sea esta la opinión de los implicados), estamos volviendo a escuchar de muchos candidatos que volverán a contar en su gobierno con los mejores para cada uno de los puestos, buenos profesionales y personas capacitadas para sacar el municipio, la comunidad autónoma o la nación adelante. Luego suele llegar la gran decepción para los votantes y es que se encuentran con que su vecino de al lado, aquel con el que tantos desencuentros ha tenido y al que tanto ha criticado, forma parte de ese equipo de gobierno local que supuestamente va a sacar la ciudad adelante en medio de una crisis de la que todavía no se atisba el final. O que los elegidos para formar parte del consejo de ministros son barones o miembros de familias históricas de ese partido político, o divididos por una cuota entre hombres y mujeres, sin tener en cuenta su idoneidad, siempre he pensado que para llevar las responsabilidades de una administración en materia de Sanidad lo inteligente sería que fuera un profesional de la Medicina o un economista quien se pusiera al frente. Ocurre también que algunos son elegidos por pertenecer a un territorio al que hay que hacer un guiño (que no solo hay cuotas por razón del sexo), para que luego no se lamente que su provincia, o su región no cuenta con grandes representantes en gobiernos regionales o centrales.

Y es que los partidos políticos, y los miembros que lo forman, vuelven a estar encuesta tras encuesta entre los temas peor valorados por los ciudadanos. Y no será fácil que escalen posiciones en ese ranking. El problema, el real, el que nos toca a todos, es que casi llegamos a los cinco millones de parados en España, a los 30.000 en Burgos y aunque haya responsables de tan altas cifras, la obligación de sacar este país, esta región o esta ciudad adelante no la tienen solo los que gobiernan, sino la oposición y todos los representantes públicos. Son ellos los que pueden tomar decisiones, generar confianza, de tal manera que avancemos en las soluciones necesarias.

Esos ciudadanos –que no necesariamente tienen que ser políticos de carrera, aunque tampoco hay que descartarlo, pero habrá que regenerar lo suficiente esta profesión- hay que buscarlos ahora antes de la primera cita electoral de mayo. Y no será un trabajo fácil, posiblemente los cabezas de lista se encuentren con algún desplante, pero si hay que dar optimismo a los ciudadanos –y sobre todo a los empresarios que son los que con su carácter emprendedor pueden hacer mucho por su tierra- estos posiblemente esperen encontrarse con personas solventes y que han demostrado ya su capacidad de trabajo. El problema de los partidos es que han crecido tanto y de tal manera que hay que ocupar a muchos miembros de los mismos. Y no hay lugar para el resto de españoles.