Funcionarios

Es un espectro bastante criticado, y a fuer que algunos se lo ganan a pulso, pero no la gran mayoría, y estoy pensando en profesores y maestros, médicos, fuerzas de seguridad del estado…. Quizá los más criticados son aquellos que permanente se encuentran en unas oficinas o detrás de un mostrador. Y envidiados porque el resto de ciudadanos saben, en principio, que su puesto de trabajo es seguro, al menos hasta el momento. Pero eso se hubiera resuelto para cualquiera de nosotros si nos hubiéramos presentado y sacado la misma oposición.

Bien es cierto que el no correr el mínimo riesgo hace que en algunos casos disminuya la capacidad de trabajo, la iniciativa o el interés, pero es cierto que escasean los incentivos y que las posibles carreras profesionales que puedan ejercer las cortan eso que se denomina asesores, nombrados a dedo, y en la mayoría de las ocasiones por afinidad política o familiar, más que por méritos profesionales. Hay ejemplos de municipios donde sus gobernantes han contado con los propios funcionarios de carrera, más que contrataciones externas muy bien pagadas, para poner al frente de algunas áreas; pero son más bien los pocos los que pareciera que se hubieran arriesgado.

Pues a este incontable número de funcionarios, el Gobierno, ese que pide que consumamos para recuperar nuestra economía, les va a congelar el salario por quinta vez consecutiva, cinco años llevan ya así, sigue sin haber tasa de reposición, y está pendiente todavía de abonar un paga de navidad aplazada por la crisis.

No es que tengamos que solidarizarnos todos de repente con los empleados públicos de este país, pero sí son gente que también está pagando esta crisis, si bien no con la pérdida de empleo, sí con su capacidad económica. Y en relación con la tasa de reposición, si bien podemos estar de acuerdo en que algunas administraciones están hinchadas y que habría que remodelar la organización de las mismas, y en algunos casos suprimirlas, a lo que se atreven muy pocos; hay otros servicios que pueden tener relación con la sanidad, la justicia o la seguridad que deberían contar con oposiciones periódicas, e incluso si vamos más allá con la educación, si es que de verdad queremos una enseñanza que nos coloque entre los primeros lugares de Europa.

Funcionarios denostados, vilipendiados y criticados. Aunque insisto, el vilipendio es mucho mayor si lo que te estás jugando cada día es un puesto de trabajo. Pero merecen esos servidores de lo público, que a veces olvidan el verdadero valor de su trabajo, ser reconocidos y compensados con justicia y dignidad.

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