15
Oct 19

Las listas de espera

Primero. El problema de las listas de espera sanitarias no es exclusivo de Castilla y León. Segundo. Estamos en la media española más o menos. Solo destacan por arriba dos comunidades forales como son el País Vasco y Navarra, y Madrid, que multiplicó sus hospitales estos años, con concesiones denostadas por la oposición. Tercero. En el lado contrario, con bastante tiempo de espera, se encuentran Cataluña, Canarias, Castilla-La Mancha, Extremadura. Cuarto. Tengo alguna experiencia de lo que hablo. De esperar en una lista sin tener noticias durante meses (sigo sin las mismas). Quinto. Acabemos con la demagogia. En todas las provincias  hay problemas, con gobiernos de todos los colores. Y están cerrando servicios en muchos lugares. La solución no es fácil. Sexto. No hay médicos.

Pese a todo, debemos y tenemos que exigir a los gobernantes que en un tema tan prioritario como es la salud dediquen todos sus esfuerzos, y no son solo económicos. Faltan facultativos y faltarán más porque cada año la edad media de los castellanos y leoneses sube, y el gasto farmacéutico es muy alto.

No quería escribir de política, pero hay un tema que me produce una cierta esperanza. Como conocen, el gobierno regional se reparte entre el PP y Ciudadanos. Se han distribuido las carteras y los naranjas cuentan con la Vicepresidencia y Transparencia, Empleo, Cultura y Sanidad. Es la primera vez que tocan pelo, como dirían los taurinos, y en esta última Consejería se encuentra la mejor doctora de primaria del mundo. Además, tiene experiencia de gestión en el Ministerio de Sanidad como subdirectora de Planificación Sanitaria. Da confianza que la consejera de Sanidad sea médica. También que lo sea el vicepresidente de la Junta, de Ciudadanos, y que ha puesto en las listas de espera un objetivo prioritario y parece querer coger el toro por los cuernos. Por otra parte, al terminar la legislatura, unas buenas estadísticas sanitarias les servirían para contar con respaldo ciudadano cara a unas nuevas elecciones.

No hay una varita mágica. Pero los pacientes, por ejemplo, echan de menos que les vayan anunciando si falta mucho o poco para su intervención. Que les aclaren de verdad qué es eso de una espera ‘estructural’. Que se colabore entre diferentes comunidades autónomas, ya que entre todas sumaban hace unos meses más de medio millón de personas en listas de espera quirúrgicas según una lista y más de doscientos mil según otra (que me lo aclaren). Que haya buenos gestores en la primaria y en los hospitales, sin colores políticos. Que además sean capaces de liderar un proyecto. Que vean la manera de contar con más médicos antes de que se vayan a estudiar o trabajar fuera de España. Que les paguen lo que es de justicia. Que se apoye la investigación. Que haya una colaboración público-privada transparente y limpia. Que los partidos alcancen un pacto por la Sanidad, sin prejuicios. Que busquen el bien común.

 


16
May 14

Un nuevo Centro de Salud en Gamonal

Entiendo que la crisis se haya llevado por delante infraestructuras aparentemente innecesarias. Hasta puedo comprender también que se retrasen otras algo más necesarias. Hay asuntos, sin embargo, que no cabe ni entender ni comprender colocando además a las crisis como excusa, como puede ser el retraso de más de un año para algunas pruebas médicas, como recientemente se conocía el tema de las mamografías a las mujeres en el Hospital Universitario de Burgos, u otras intervenciones similares de las que puedo dar fe. Si en las campañas de salud ahora en lo que más se insiste es en la prevención, y luego no se puede ejecutar la misma, resulta entonces una propuesta incoherente ante la imposibilidad de realizarla, además de peligrosa, porque cada vez se acentúa más que precisamente la prevención es la que facilita la curación posterior.

Hay otros casos en que también la crisis ha servido como excusa, como la construcción de un nuevo centro de salud para el barrio de Capiscol y el G-9 fundamentalmente. En Burgos, la mejora de los antiguos ambulatorios ha sido notable y su conversión en casi todos los barrios estupenda. Pero queda un territorio en el que viven cerca de 20.000 personas que cuenta con un espacio desde hace casi treinta años que resulta reducido para todo el ámbito que tiene que atender. Es más, ya hay un proyecto básico presentado por la propia Junta de Castilla y León -que debe estar en un cajón- tras la cesión que el Ayuntamiento hizo de una parcela de 6.000 metros cuadrados en el Silo de Capiscol en 2009. Incluso el 2011 la administración regional destinó una partida para el mismo que no se usó… y se perdió.

Podría darse la posibilidad que el próximo año, de elecciones municipales y autonómicas, el nuevo Centro de Salud de García Lorca vuelva a aparecer en los presupuestos y más tarde en las propuestas electorales de todos los partidos, tras pasar una legislatura sin pena, ni gloria, pues incluso con este retraso bien estaría para las miles de familias que son atendidas actualmente en un viejo espacio que además necesita ser mejorado. Pero ojalá no se llegue a esa situación y en unas pocas semanas, nuestros próceres, sin comicios inmediatos, reconozcan que se puede hacer mejor y que han dejado una propuesta inclumplida y se vuelvan a poner manos a la obra. Y con las listas de espera, eficacia, por favor, eficacia y coherencia.


08
May 12

¿Y una Unidad de Pie Diabético en Burgos?

“Me asombra una sociedad que pueda pagar un montón de dinero a un cirujano por amputarle una pierna y nada por salvarla” la cita es del escritor Bernard Shaw y en la situación económica que nos encontramos podría reflejar si estamos aprovechando todos los recursos de los que disponemos en la Sanidad burgalesa, precisamente a un mes vista del traslado al nuevo Hospital Universitario burgalés; no sea que con este afán ahorrador y de recortes nos vayamos a olvidar que podemos también investigar y avanzar, y además ahorrar.

Y es que por ejemplo en Burgos estamos en las mejores condiciones de crear una unidad de pié diabético, que desconozco si sería la primera de Castilla y León, y por la estadística de otros centros sanitarios donde ya se encuentra establecida podría ahorrar más del cincuenta por ciento de las amputaciones producidas por esta enfermedad. Tenemos un servicio de endocrino preparado y dispuesto, desde los facultativos a las enfermeras, algunas ya con el título de podólogos, y parece que ha habido conversaciones con otros servicios, como cirugía, necesarios para complementar esta labor, y no es fácil imaginarse la mejora de la calidad de vida a vivir con un miembro inferior que sin él, además del ahorro del coste de las intervenciones y de hospitalización por unas medidas de prevención mayor.

Ocurre en esta  enfermedad que el pie de los enfermos con diabetes es bastante sensible a  los traumatismos, por mínimos que sean, añadiendo además que éstos no suelen provocar dolor precisamente por la pérdida de sensibilidad que conlleva la enfermedad, y ocurre que cuando se llega al especialista muchas veces es demasiado tarde y la única solución es la mutilación.

No he encontrado datos recientes, pero según la Sociedad de Angiología y Cirugía Vascular en 1999 en España se realizaron 1.500 amputaciones, en 2007 aumentaron a más del doble, 3.600. El 60 por ciento de los pacientes amputados eran diabéticos.

El trabajo con el paciente diabético que presenta los primeros síntomas o incluso en la fase de prevención pertenece al servicio de Endocrino, son ellos los que controlan los factores de riesgo y educan a los pacientes en la prevención y sabemos que la diabetes es una enfermedad donde son precisamente los enfermos los que a veces fallan con sus controles, su dieta o su medicación. Cuando aparecen los problemas son ya otros servicios, como cirugía vascular, la que entra en juego.

«Un paciente con pie diabético cuesta una media de 3.000 euros al año. Buena parte de este coste, el 42%, corresponde a su estancia en el hospital. Si gestionamos bien los recursos disponibles, ahorramos dinero, además de salvar piernas y vidas», aseguraba hace unos meses la coordinadora de este servicio en el Hospital de Cruces bilbaíno.

El ahorro en la Sanidad no se consigue con la reducción de medios humanos y técnicos, sino con la buena aplicación de los mismos. No conozco los gastos innecesarios, pero estoy seguro que si los responsables sanitarios, como comentaba la semana pasada, hablan con los médicos y enfermeras que están al pie del cañón se encontrarán con unos cuantos. Y ello no debe evitar seguir avanzando para que la medicina en Castilla y León sea de las mejores de toda España. No sé quién debe tomar la decisión de crear esta Unidad en Burgos y quizá esté metiendo en un lío a todo el servicio de Endocrino, pero si lo ven posible, adelante. Gracias.

Columna publicada en DB el 7 de mayo de 2012


01
May 12

Las enfermeras de la curva de la tercera en el Hospital

Esa noche se me apareció un ángel, cada dos horas puntualmente cambiaba el suero, renovaba el antibiótico y los calmantes, y me preguntaba cómo iba tras la operación. Luego me enteré que se llama Jessica y que  trabaja entre la media y la curva de la tercera planta del Hospital General Yagüe de Burgos,  allí donde van destinados los pacientes de cirugía (en el argot, la planta está dividida en tres espacios: curva, media, recta). Yo acabé en la curva, en una habitación con vistas, un compañero inicialmente silencioso y con la mejor atención del mundo.  Porque Jessica fue solo el principio, le siguieron Natalia, Ana, Ámparo, Maite, Mariam,  María José, Inma y Yolanda, el mejor equipo de enfermeras que me he encontrado, aunque estoy casi seguro que si mi destino hubiera sido otro, la dedicación habría sido la misma. Pero a mi me tocó este espacio, con una decena de habitaciones, y con ese grupo de grandes profesionales. Junto a ellas Merche, Begoña, Mari Cruz, Araceli y Elvira completan el trabajo como auxiliares y Maribel arregla la habitación cada mañana. Sería cicatero si no ampliara la nómina a todo el servicio de urgencias y a los médicos de Cirugía, especialmente a Iván, pero hoy quiero hablar de ellas, de las de la curva de la tercera.

No sé si alguien les ha escuchado ahora que estamos en pleno traslado al nuevo Hospital Universitario, pero quienes tendrían que hacerlo deberían. Hace tiempo oí que lo más importante de un espacio no es la jaula, sino los pájaros. Es cierto que uno de los aspectos principales a la hora de prever un centro sanitario  es buscar la comodidad del enfermo y que habría que erradicar las habitaciones de cuatro y tres personas y tender hacia las individuales, sobre todo por facilitar la intimidad y evitar el perjuicio a posibles compañeros en función de las propias necesidades, pero que nadie espere cuando tiene que ser ingresado  que vaya a pasarlo más o menos bien, o a conseguir horas de sueño en la convalecencia, son muchas las circunstancias que se lo van a impedir. Lo que si va a hacer es comer, si su dieta se lo permite, y bien: servir más de 300 desayunos, comidas y cenas diariamente con la calidad que cocinan en el HGY es digno de aplauso. Lo que va a ocurrir es que cada vez que un paciente toque el timbre aparezca al poco tiempo una auxiliar o una enfermera preguntando por sus necesidades,  y que el médico que pasa por las mañanas lo haga siempre con un buenos días y probablemente con una sonrisa.

Es bien sabido que el trabajo sanitario es eminentemente vocacional, si no, no es posible que hayan desaparecido las malas caras o los gestos adustos. No es fácil comerte tus  problemas cuando tu ocupación es atender a los demás, gente que además padece algún tipo de enfermedad, y presionado por los familiares que en todo momento quieren conocer la situación de su ser cercano. Si lo ejecutas de forma funcionarial puedes acabar con esquizofrenia.

La salud se ha convertido prácticamente en la necesidad primaria y la presión asistencial con que trabaja todo el colectivo es alta, entiendo por ello que en época de vacas flacas puedan pedir un impuesto que ayuda a cubrir los gastos sanitarios, o que haya que abonar un porcentaje más alto por los medicamentos –siempre que tus ingresos te lo permitan-, e incluso aunque fuera de forma testimonial y voluntaria dar una mínima cantidad por hospitalización, que repercuta en beneficio de las mejoras en el trabajo que ofrecen médicos, enfermeras, auxiliares. Se imaginan si se aportara lo mismo que lo que se gasta en la tarjeta de la televisión en las habitaciones…

El hospital parece una máquina bien engrasada, a buen seguro que en su interior ocurrirán cada día decenas de problemas, en la que es una de las mayores empresas de Burgos, pero  lo que transciende a los enfermos o a sus acompañantes es un alto espíritu de servicio y también un buen trabajo en equipo. Quizá en el nuevo hospital ya haya duchas en todas las habitaciones, desaparezcan las triples, las televisiones sean de plasma, y las vistas inmejorables, pero cambiaría todo ello por las decenas de buenas caras que observas desde que a las siete de la mañana se hace la luz en esa inmensa mole. Gracias a la curva de la tercera. Que os vaya bonito.

Columna publicada en DB el 30 de abril